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Fanfic (31)

lunes, 26 de febrero de 2018

Cardíaco

¿Cardíaco? No, definitivamente ese adjetivo se quedaba corto, no lograba compilar todas y cada una de las emociones (menos aún los pensamientos) que recorrían el cuerpo de cierto chico pelinegro, cada vez que cierto chico con el pelo rosa (al menos por ahora) le pedía ensayar parte de las escenas de su musical. Porque, seamos francos, ¿qué persona, en perfecto estado de salud, no se atacaría, cuando la persona que le gusta, le succiona el cuello?
Vale, son novios y no es la primera vez que hacen esas cosas; pero, sólo en sus fantasías, Yoochun había imaginado a Junsu tan “ardiente”, haciéndole chupetones en el cuello, marcándolo como suyo.
Por su parte, Kim Junsu había descubierto la cantidad de corrientes eléctricas que recorrían su cuerpo, mandando mensajes salvajes desde su cerebro a su entrepierna, cada vez que sus dientes hacían presa en la sensible piel del cuello de Yoochun, quien jadeaba inconsciente, mientras cerraba los ojos; o cuando su lengua se paseaba por la zona marcada, intentando borrar con su saliva el dolor y lo enrojecido que su acción había provocado.
Pobre, en su inocencia, había pensado que repasar aquellas escenas en casa, con la ayuda de Yoochun, le ayudaría a memorizarlo mejor. Pero, como con todos los anteriores en los que había alguna escena de beso, e incluso cuando no, cada vez que sus labios se rozaban, acababan en la cama. Y ahora, con chupetones, marcas y él en estado uke desatado… lo raro era que estuvieran aguantando tanto. O quizás, ¿es que estaba sacando su lado sádico?, torturar a Yoochun, provocándole tanto placer, que le hiciera arrancarle la ropa y no soltarlo hasta el alba.

lunes, 19 de febrero de 2018

Caprichoso amor

¿Qué es el amor? Ni idea, y eso que digo haberlo sentido un montón de veces... ¿por qué tiene que doler tanto cuando no te corresponden? Me gustaría saberlo; aunque ni siquiera sé qué es lo que tú sientes por mí, pero temo el perderte para siempre si voy más allá de lo que tengo... ¿por qué es tan caprichoso? Ya ni sé las veces que me han rondado esas preguntas la cabeza, quizás las mimas que ¿por qué narices eres tú a quien quiero tener a mi lado? ¿ cuándo te convertiste en el eje de mi vida? y la más importante ¿por qué vivo y muero con cada fanservice?
Hace años que me di cuenta, ¿aún no notaste nada raro?, mejor para mí, así estás aquí conmigo; noté que mis miradas ya no eran las mimas, pues pasaban más tiempo fijas en ti; con tanta fan-cam y demás, vi casi lo obvias que eran mis reacciones, y lo visible que es el hecho de que no soporto que alguien que no sea yo te toque. Cuando nos reunimos para organizar los eventos del día, la semana o el mes, según toque, las voces de los demás suenan como murmullo, apenas entendibles, pues estoy inmerso en mis fantasías, de las que sólo me abstrae el sonido de tu voz, voz que me da vida si dice que el fanservice es entre nosotros, voz que me mata si el destinatario de tus caricias y miradas no seré yo...
¿He intentado alejarme de ti? Sólo Dios sabe con cuánto esfuerzo, y lo poco que ha bastado, apenas un hola y una sonrisa para mí, para que mandase todo a la mierda y decidiera seguir amándote, como mínimo hasta que, sin tú saberlo, sienta que me has traicionado, que no vale nada para ti lo que yo siento... y pasado el cabreo inicial, con tu preocupación y tus bromas, volveré a amarte con tanta locura como hoy, pero siendo consciente de qeu mucho menos que mañana.
¿Qué es el amor? Eso tan fuerte y distinto que me ata, inevitablemente, a ti.
¿Por qué tiene que doler? Para hacerse notar y que no lo confundas.
¿Por qué es tan caprichoso? Porque nace de ahí, del capricho del destino que te puso aquel día en mi camino.
¿Por qué eres tú a quien quiero a mi lado? Si lo supiera... tal vez no sería amor.
¿Cuándo te convertiste en el eje de mi vida? Quizás el mismo día en que te conocí.
¿Por qué vivo y muero con cada fanservice entre nosotros? Porque cada roce, cada mirada, cada caricia... crea iluisones que alimentan mi imaginación y, a la vez, que muera de dolor mi corazón, preguntándose "¿soy sólo yo quien da más?"


lunes, 12 de febrero de 2018

Behind the mask

La calidez de la mano de Yunho, paseándose por su mentón, obligándole con delicadeza a separar sus labios, haciendo el beso más profundo, le provocaba escalofríos. Se dejó llevar por todas y cada una de las sensaciones que el beso le transmitía, hasta que éste se rompió.
-          Ni una palabra a los otros… -pidió, con la respiración aún algo alterada. Yunho asintió- Mierda… -dijo, nada más darse la vuelta y ver en la puerta a los tres.
-          Te dije que no lo mataría… -comentó Changmin, estirando su mano hacia Yoochun, quien le dio un billete
-          Te odio… -dijo, después de perder su apuesta
-          Lo sé, tú sólo quieres a éste. –empujando a Junsu
-          Oye… -le encaró el más bajo
-          ¿Qué?... como si no fuera recíproco….
-          ¿Qué!
-          Yoochun… -pidió Jaejoong
-          Sí, ya… que vaya a ver que esos dos no se matan…. –resopló resignado
-          Gracias.
-          Jaejoong… -pero el mencionado se sobresaltó y se fue casi igual de rápido que su amigo, haciendo que él bufara resignado, estaba claro que él jamás iba a admitir nada, ni menos a plantearse algo entre ambos.
Ahora, hagamos como que pasó el tiempo y ya estuviéramos en la graduación  de tres de los dos mayores.
Al igual que ocurriera cuando Yunho descubrió que Jaejoong era quien se escondía tras la máscara, volvían a no hablarse, pero ahora era éste quien le negaba la palabra, quien rehuía de su cercanía, haciendo que, en un principio, casi se convenciera de que había sido una mala idea el mostrar sus sentimientos; si bien, había algunas que otras acciones del mayor, que delataban que él no le resultaba tan indiferente. La primera y que más recordaba, no lo había apartado durante el beso, ni había hecho ningún gesto de que le desagradara; la segunda, podía sentir su mirada de cuando en cuando clavada en su persona, aún en la distancia, cuando estaban uno a cada lado del patio; la tercera, cada vez que alguna chica se le acercaba, ponía mala cara, lo notaba más huraño que usualmente, y ni mencionar cuando quién se le acercaba era otro hombre… entonces juraría que hasta podía estar haciendo una lista con todos y cada uno a los que mataría; la cuarta, si él lo pillaba mirándolo, apartaba raudo la mirada, pero no podía esconder el sonrojo que coloreaba sus mejillas, y es que ese era uno de los inconvenientes de esa piel tan blanca, que parecía la misma porcelana de la que están hechas las máscaras.
-          Ah, no… -dijo cerrándole la salida del aula, donde habían quedado ellos dos- No vas a volver a huir.
-          ¿Quién dijo que huía? Por si no lo sabes, puede ser que tenga prisa…
-          Jaejoong, ya basta… -gritó, girándole para que le mirase
-          ¿De qué?
-          De esconderte tras esa maldita máscara…
-          No llevo
-          Sí que llevas… -dijo, tapándole los ojos y volviendo a besarle- esa tras la que te empeñas en esconderte… -volvió a besarle- esa que ya no te sirve conmigo… quiero conocerte de verdad, quiero que me muestres tal y como eres.
-          No sé si te guste mi auténtico yo… -agachó la cabeza
-          Déjame a mí decidir eso. –levantándole el mentón, volviendo a besarlo- Además, no creo que sea muy distinto al que estuvo conmigo viendo los fuegos artificiales, ¿o sí? –negó con la cabeza
-          ¿Los vemos juntos otra vez?
-          Por supuesto, pero…
-          ¿Qué?
-          Esta vez no vayas de mujer, corres fatal con la falda. –empezó a reírse
-          Idiota… -le golpeó en el brazo
-          Auch… -se quejó aún entre risas- Anda, te acompaño a casa.
-          Yunho.
-          Hm –se volvió hacia él, y no pudo articular palabra, porque los labios de Jaejoong se adueñaron posesivamente de su boca.
-          Que te quede claro que no pienso dar por sentado que seré el uke en nuestra relación…
-          ¿Qué!...
Y es que, ¿cómo se puede quedar alguien, que recién logra hacer que la persona amada admita que lo quiere, y a los cinco segundos ya le están hablando de cómo se lo van a montar en la cama?

Fin

lunes, 5 de febrero de 2018

Behind the mask

Sabía perfectamente lo que estaba haciendo, y eso mismo se repetía una y otra vez mientras cubría el cuerpo de Jaejoong de los golpes que intentaban alcanzarlo, con el suyo propio, que, por proteger al mayor, y no poder luchar sin dejarlo desprotegido un instante, por evitar que él se liara a golpes, y él mismo no poder dar ninguno, pues ambos podían ser expulsados, estaba siendo bastante maltratado.
Si no lo mataban ellos, lo mataría él. Una cosa es no meterte en peleas, otra muy distinta dejar que te den una paliza que te lleve al hospital. Intentaba zafarse del agarre del moreno, quería devolver todos y cada uno de los golpes, y lo consiguió, encarando a los que habían osado atacarles, pero Yunho lo detuvo nuevamente, agarrándole del brazo. “No puedes… no pienso dejar que jodas tu graduación… tengo que ganarte en ella…”
Por culpa del alboroto, el director no tardó mucho en llegar y ver como Yunho y Jaejoong discutían, pero el primero tenía mucha peor cara, como si el segundo se hubiera liado con él a golpes. Estaba por expulsarlos a los dos, o al menos al alumno Kim, cuando el joven más talentoso y con mejores notas de todo el centro, el junior Shim, le interrumpió, mostrándole la grabación que había hecho en una cámara de video, en la que se veía y oía claramente como Yunho había sido golpeado por proteger a Jaejoong y como éste quería vengarse por la paliza que habían dado al primero; pero cuando quiso decirle a los alumnos Kim y Jung que fueran a la enfermería, ya no estaban presentes.
-          Eres idiota… pero idiota, idiota, idiota… -seguía renegando, mientras buscaba la pomada antiinflamatoria dentro de la vitrina que había en la sala de enfermería
-          Y dale… -bufó resignado, cansado ya de escuchar lo mismo en todo el trayecto
-          Es que lo eres Yunho… -sentándolo, con muy poco tacto, en una camilla y abriéndole la camisa del uniforme.
-          Auch… ya… lo hecho, hecho está, y ni más vueltas que darle, ¿no? –Jaejoong arcó una ceja, ¿en serio tenía que bastarle con aquella explicación?
-          ¿Se puede saber porqué lo hiciste? –untando pomada por las zonas aún enrojecidas por los golpes.
-          Ya te lo dije… no quiero que te expulsen, tengo que demostrarte en la graduación que soy mucho mejor que tú. –sonrió lo justo, antes de que otra mueca de dolor y sensación de quemazón se mostrara en su rostro.
-          Ya… ¿y de cuándo acá? –preguntó sin mirarle a los ojos, mientras seguía pringando el torso frente a él de crema- Antes no te hubiera importado lo más mínimo que me expulsaran, es más, seguro y te hubieras alegrado y todo…
-          Digamos que las cosas cambiaron… -Jae clavó sus ojos en los suyos un instante, sin alcanzar a comprender demasiado.
-          ¿Cambiaron? –preguntó, con intenciones de volver a seguir untándole pomada, pues en verdad tenía el cuerpo muy maltratado
-          Sí… desde que tú… bueno, desde que yo… -comenzó a tartamudear, nervioso
-          No lo digas… -soltó de pronto, dejando caer el tubo de pomada al suelo, y amenazándole con el dedo
-          Tú preguntaste –sonrió
-          Pero ahora no quiero escucharlo. –tapó sus oídos- Así que ni una sola palabra Jung Yunho.

Y no dijo ni una; sólo lo tomó de la mano, mientras él se iba con los oídos tapados, haciendo que, en la inercia del movimiento, se girase y acabase entre sus brazos, donde volvió a besarle. Si no quería escucharlo, bien… él sabía de maneras de decirle lo que sentía sin tener que gastar su aliento en unas palabras románticas y o cursis que no eran propias en él.