La
calidez de la mano de Yunho, paseándose por su mentón, obligándole con
delicadeza a separar sus labios, haciendo el beso más profundo, le provocaba escalofríos.
Se dejó llevar por todas y cada una de las sensaciones que el beso le
transmitía, hasta que éste se rompió.
-
Ni una palabra a los otros… -pidió, con la respiración aún algo
alterada. Yunho asintió- Mierda… -dijo, nada más darse la vuelta y ver en la
puerta a los tres.
-
Te dije que no lo mataría… -comentó Changmin, estirando su mano hacia
Yoochun, quien le dio un billete
-
Te odio… -dijo, después de perder su apuesta
-
Lo sé, tú sólo quieres a éste. –empujando a Junsu
-
Oye… -le encaró el más bajo
-
¿Qué?... como si no fuera recíproco….
-
¿Qué!
-
Yoochun… -pidió Jaejoong
-
Sí, ya… que vaya a ver que esos dos no se matan…. –resopló resignado
-
Gracias.
-
Jaejoong… -pero el mencionado se sobresaltó y se fue casi igual de
rápido que su amigo, haciendo que él bufara resignado, estaba claro que él
jamás iba a admitir nada, ni menos a plantearse algo entre ambos.
Ahora,
hagamos como que pasó el tiempo y ya estuviéramos en la graduación de tres de los dos mayores.
Al
igual que ocurriera cuando Yunho descubrió que Jaejoong era quien se escondía
tras la máscara, volvían a no hablarse, pero ahora era éste quien le negaba la
palabra, quien rehuía de su cercanía, haciendo que, en un principio, casi se
convenciera de que había sido una mala idea el mostrar sus sentimientos; si bien,
había algunas que otras acciones del mayor, que delataban que él no le
resultaba tan indiferente. La primera y que más recordaba, no lo había apartado
durante el beso, ni había hecho ningún gesto de que le desagradara; la segunda,
podía sentir su mirada de cuando en cuando clavada en su persona, aún en la
distancia, cuando estaban uno a cada lado del patio; la tercera, cada vez que
alguna chica se le acercaba, ponía mala cara, lo notaba más huraño que
usualmente, y ni mencionar cuando quién se le acercaba era otro hombre…
entonces juraría que hasta podía estar haciendo una lista con todos y cada uno
a los que mataría; la cuarta, si él lo pillaba mirándolo, apartaba raudo la
mirada, pero no podía esconder el sonrojo que coloreaba sus mejillas, y es que
ese era uno de los inconvenientes de esa piel tan blanca, que parecía la misma
porcelana de la que están hechas las máscaras.
-
Ah, no… -dijo cerrándole la salida del aula, donde habían quedado
ellos dos- No vas a volver a huir.
-
¿Quién dijo que huía? Por si no lo sabes, puede ser que tenga prisa…
-
Jaejoong, ya basta… -gritó, girándole para que le mirase
-
¿De qué?
-
De esconderte tras esa maldita máscara…
-
No llevo
-
Sí que llevas… -dijo, tapándole los ojos y volviendo a besarle- esa
tras la que te empeñas en esconderte… -volvió a besarle- esa que ya no te sirve
conmigo… quiero conocerte de verdad, quiero que me muestres tal y como eres.
-
No sé si te guste mi auténtico yo… -agachó la cabeza
-
Déjame a mí decidir eso. –levantándole el mentón, volviendo a besarlo-
Además, no creo que sea muy distinto al que estuvo conmigo viendo los fuegos
artificiales, ¿o sí? –negó con la cabeza
-
¿Los vemos juntos otra vez?
-
Por supuesto, pero…
-
¿Qué?
-
Esta vez no vayas de mujer, corres fatal con la falda. –empezó a
reírse
-
Idiota… -le golpeó en el brazo
-
Auch… -se quejó aún entre risas- Anda, te acompaño a casa.
-
Yunho.
-
Hm –se volvió hacia él, y no pudo articular palabra, porque los labios
de Jaejoong se adueñaron posesivamente de su boca.
-
Que te quede claro que no pienso dar por sentado que seré el uke en
nuestra relación…
-
¿Qué!...
Y es
que, ¿cómo se puede quedar alguien, que recién logra hacer que la persona amada
admita que lo quiere, y a los cinco segundos ya le están hablando de cómo se lo
van a montar en la cama?
Fin