Habían pasado algunos días… sus padres apenas se habían
apartado de su lado, Changmin había ido a visitarlo también e intentado mostrarse
fuerte ante él, aunque era bastante obvio que le costaba un poco, también Junsu
y Yoochun se habían pasado, sobre todo éste último con algo más de asiduidad,
al salir del set de rodaje de su último drama, y sabía perfectamente que
Jaejoong estaba haciendo trabajos malabares con su agenda para poder verlo tan
seguido como iba; pero seguía siendo duro aceptar que estaba condenado a una
cama y una silla de ruedas, de hecho, no quería ni pensarlo. Por eso le dolió
ver a Jae aparecer con ella esa tarde, y que hiciera, en cierta forma, caso
omiso a lo que su madre le estaba diciendo; “sube… te han dado el alta… así que
siéntate” le estaba ordenando, y él se limitaba a esquivar su mirada, “¿me vas
a obligar a cogerte en brazos?”, le miró sorprendido, qué acaso no comprendía
su dolor… él que pensaba que era quien mejor le entendía… “llévate eso de mi
vista”, fue su respuesta, antes de girarle nuevamente el rostro, “no pienso
verte hundido en una puta cama, Yunho… así que ya estás subiendo a la jodida
silla” le ordenó de forma tan exhortada, que jamás había escuchado en él, que
volvió a mirarlo y vio la determinación de Jae en su mirada, si él no subía por
las buenas, realmente parecía que lo tomaría entre sus brazos y lo pondría en
ella, así que finalmente accedió y se sentó en la silla de ruedas. “No estarás
esperando que te empuje, ¿verdad?... que yo sepa a tus brazos no les pasa nada”
agregó, al ver que él no se movía, y, después de poner cara de “no fastidies”
empezó a mover la silla, mientras Jaejoong tomaba sus cosas del armario de la
habitación del hospital, siguiendo sin hacer caso de lo que la madre le decía y
recriminaba.
“Sube al coche”, le pidió sin demasiadas consideraciones,
más bien ordenó, en el parking subterráneo del hospital, donde había aparcado
para que nadie los viera, a Yunho, quien lo hizo casi sin rechistar, pidió
disculpa a la señora Jung por su comportamiento de hoy, pero le prometió que cuidaría
muy bien de su hijo, palabras que provocaron que la mujer se quedase estática y
se llevase la mano a los labios, quizás, ahogando un grito interno; pero estaba
decidido a aprovechar la oportunidad que le daba el destino, o lo que fuera, de
estar nuevamente junto a su amigo Yunho, intentando, en la medida de lo
posible, que todo fuera como antes; lamentaba que fueran en esas condiciones
tan dolorosas para él, pero él no estaba dispuesto a dejarlo hundirse, auto
compadecerse… que dejase de ser el mismo chico luchador que él conoció… que
dejase de tener esa fuerza que él tanto admiraba…
Finalmente sabía dónde vivía Jaejoong, después de que se
fueran de la casa donde vivían los cinco, y en la que él había continuado
viviendo. Esperando a que aquel ascensor abriera sus puertas y les diera paso
al pasillo que daba acceso al apartamento, no dejaba de mirarlo, no había dicho
una palabra desde que subieran al coche, tampoco lo había visto mirarlo con
lástima, ni entendía por qué había cogido todo lo que tenía en el hospital y se
habían dirigido allí, pero… por alguna razón, confiaba en él. Finalmente,
entraron en la casa y Jae lo guió hasta una de las habitaciones, que tenía
pinta de haber sido el estudio hasta, como quien dice, dos días antes; le dijo
que a partir de ahora esa sería su habitación y le ayudó a desempacar lo poco
que tenía, pero cuando lo estaban colocando, lo dejó solo, ya que se fue a la
cocina a preparar la cena para ambos. Echó un vistazo a su nuevo cuarto, lo
único que lo hacía distinto a cualquier otro, era el hecho de que había
soportes de agarre para facilitarle el entrar y salir de la cama de forma
autónoma, es decir, que no necesitaría de nadie que lo ayudase cada vez que
quisiera levantarse.
Mientras estaba preparando la cena, llamó a Changmin, Yunho
necesitaría el resto de sus cosas y el pequeño era el único que aún tenía
“libre” acceso al piso en el que habían estado viviendo los cinco; después
continuó cocinando, y le pidió a su, nuevamente, compañero de piso, que fuera
poniendo la mesa, mientras él le ponía comida a Jiji, pues tenía su cuenco
vacío y ya llevaba un ratito maullando porque él también tenía hambre. Cuando
ambos se sentaron a comer, no pudo reprimir esa sonrisa que llevaba tanto
tiempo oculta en su interior, la que ni siquiera luchaba por salir, porque… era
la que deseaba que todo fuera como antes, y esa noche, así parecía.
Al terminar de cenar, Jaejoong se puso a fregar los platos,
mientras Yunho se dedicó a ver la televisión, doliéndole ver las batallas de
baile de famosos y saber que no podría volver a participar en ellas. Antes de
ir a dormir, fue al baño, donde estaba Jae lavándose los dientes; “ni se te
ocurra probar tu puntería desde la silla”, le dijo mirándolo a través del
espejo, con la boca sucia de espuma, escupió, mientras él se las apañaba para
bajarse los pantalones y el bóxer para sentarse en la taza, estaba aprendiendo
a marchas forzadas a desenvolverse solo, porque Jaejoong, después de usar su
enjuague bucal, se limitó a desearle buenas noches antes de salir del baño y
dirigirse a su habitación, seguido de Jiji. Él salió poco después de haberse
lavado los dientes también, pero antes de ir a su habitación, pasó por delante
de la de Jae y lo vio sentado delante del ordenador, bien centrado en la
pantalla, con el teclado, lo que parecían partituras y un lápiz; sonriendo al
verlo revolverse el cabello, como cuando estaban los cinco juntos y se le
atascaba alguna letra.