Etiquetas

Fanfic (31)

lunes, 30 de octubre de 2017

Always here, for you to live

Habían pasado algunos días… sus padres apenas se habían apartado de su lado, Changmin había ido a visitarlo también e intentado mostrarse fuerte ante él, aunque era bastante obvio que le costaba un poco, también Junsu y Yoochun se habían pasado, sobre todo éste último con algo más de asiduidad, al salir del set de rodaje de su último drama, y sabía perfectamente que Jaejoong estaba haciendo trabajos malabares con su agenda para poder verlo tan seguido como iba; pero seguía siendo duro aceptar que estaba condenado a una cama y una silla de ruedas, de hecho, no quería ni pensarlo. Por eso le dolió ver a Jae aparecer con ella esa tarde, y que hiciera, en cierta forma, caso omiso a lo que su madre le estaba diciendo; “sube… te han dado el alta… así que siéntate” le estaba ordenando, y él se limitaba a esquivar su mirada, “¿me vas a obligar a cogerte en brazos?”, le miró sorprendido, qué acaso no comprendía su dolor… él que pensaba que era quien mejor le entendía… “llévate eso de mi vista”, fue su respuesta, antes de girarle nuevamente el rostro, “no pienso verte hundido en una puta cama, Yunho… así que ya estás subiendo a la jodida silla” le ordenó de forma tan exhortada, que jamás había escuchado en él, que volvió a mirarlo y vio la determinación de Jae en su mirada, si él no subía por las buenas, realmente parecía que lo tomaría entre sus brazos y lo pondría en ella, así que finalmente accedió y se sentó en la silla de ruedas. “No estarás esperando que te empuje, ¿verdad?... que yo sepa a tus brazos no les pasa nada” agregó, al ver que él no se movía, y, después de poner cara de “no fastidies” empezó a mover la silla, mientras Jaejoong tomaba sus cosas del armario de la habitación del hospital, siguiendo sin hacer caso de lo que la madre le decía y recriminaba.

“Sube al coche”, le pidió sin demasiadas consideraciones, más bien ordenó, en el parking subterráneo del hospital, donde había aparcado para que nadie los viera, a Yunho, quien lo hizo casi sin rechistar, pidió disculpa a la señora Jung por su comportamiento de hoy, pero le prometió que cuidaría muy bien de su hijo, palabras que provocaron que la mujer se quedase estática y se llevase la mano a los labios, quizás, ahogando un grito interno; pero estaba decidido a aprovechar la oportunidad que le daba el destino, o lo que fuera, de estar nuevamente junto a su amigo Yunho, intentando, en la medida de lo posible, que todo fuera como antes; lamentaba que fueran en esas condiciones tan dolorosas para él, pero él no estaba dispuesto a dejarlo hundirse, auto compadecerse… que dejase de ser el mismo chico luchador que él conoció… que dejase de tener esa fuerza que él tanto admiraba…

Finalmente sabía dónde vivía Jaejoong, después de que se fueran de la casa donde vivían los cinco, y en la que él había continuado viviendo. Esperando a que aquel ascensor abriera sus puertas y les diera paso al pasillo que daba acceso al apartamento, no dejaba de mirarlo, no había dicho una palabra desde que subieran al coche, tampoco lo había visto mirarlo con lástima, ni entendía por qué había cogido todo lo que tenía en el hospital y se habían dirigido allí, pero… por alguna razón, confiaba en él. Finalmente, entraron en la casa y Jae lo guió hasta una de las habitaciones, que tenía pinta de haber sido el estudio hasta, como quien dice, dos días antes; le dijo que a partir de ahora esa sería su habitación y le ayudó a desempacar lo poco que tenía, pero cuando lo estaban colocando, lo dejó solo, ya que se fue a la cocina a preparar la cena para ambos. Echó un vistazo a su nuevo cuarto, lo único que lo hacía distinto a cualquier otro, era el hecho de que había soportes de agarre para facilitarle el entrar y salir de la cama de forma autónoma, es decir, que no necesitaría de nadie que lo ayudase cada vez que quisiera levantarse.

Mientras estaba preparando la cena, llamó a Changmin, Yunho necesitaría el resto de sus cosas y el pequeño era el único que aún tenía “libre” acceso al piso en el que habían estado viviendo los cinco; después continuó cocinando, y le pidió a su, nuevamente, compañero de piso, que fuera poniendo la mesa, mientras él le ponía comida a Jiji, pues tenía su cuenco vacío y ya llevaba un ratito maullando porque él también tenía hambre. Cuando ambos se sentaron a comer, no pudo reprimir esa sonrisa que llevaba tanto tiempo oculta en su interior, la que ni siquiera luchaba por salir, porque… era la que deseaba que todo fuera como antes, y esa noche, así parecía.

Al terminar de cenar, Jaejoong se puso a fregar los platos, mientras Yunho se dedicó a ver la televisión, doliéndole ver las batallas de baile de famosos y saber que no podría volver a participar en ellas. Antes de ir a dormir, fue al baño, donde estaba Jae lavándose los dientes; “ni se te ocurra probar tu puntería desde la silla”, le dijo mirándolo a través del espejo, con la boca sucia de espuma, escupió, mientras él se las apañaba para bajarse los pantalones y el bóxer para sentarse en la taza, estaba aprendiendo a marchas forzadas a desenvolverse solo, porque Jaejoong, después de usar su enjuague bucal, se limitó a desearle buenas noches antes de salir del baño y dirigirse a su habitación, seguido de Jiji. Él salió poco después de haberse lavado los dientes también, pero antes de ir a su habitación, pasó por delante de la de Jae y lo vio sentado delante del ordenador, bien centrado en la pantalla, con el teclado, lo que parecían partituras y un lápiz; sonriendo al verlo revolverse el cabello, como cuando estaban los cinco juntos y se le atascaba alguna letra.


lunes, 23 de octubre de 2017

Always here, for you to live

La prensa se arremolinaba en las puertas de emergencias del hospital de Seúl; hacía apenas unas horas, en una actuación en directo, en una gala benéfica, Jung Yunho, líder del grupo ahora conocido como TVXQ fase 2, había caído desplomado, sin motivo aparente, sobre el escenario, y el hecho de que las primeras personas que acudieron a socorrerle a él y al joven Changmin, que había parecido quedar presa de una fuerte crisis nerviosa al ver desvanecerse a su compañero, no fueron otros más que los antiguos miembros del grupo, haciendo notable para los medios que no había la enemistad que SM tanto predicaba, daba bastante morbo y aseguraba ser noticia de primera plana o de aquellas que abrieran los informativos y mantuvieran a la gente a la espera de conocer más detalles. De cuando en cuando, algún miembro del personal del hospital, salía a pedir  un poco de silencio, por respeto al resto de enfermos, y recordaba que tan pronto obtuvieran resultados, lo darían a conocer, bueno, si nadie se los impedía.

En la sala de espera de urgencias, y pese a haberse tomado ya más de un tranquilizante o ansiolítico, Changmin seguía moviendo la pierna nerviosamente, arropado ahora por JYJ al completo, ya que, aunque Jaejoong había estado en la ambulancia, por petición de Yunho, que no le soltaba la mano desde que se la diera, y durante algunas de las pruebas, al final le habían pedido que saliera y esperase junto a los demás. Un par de horas más tarde, el doctor que había atendido a Yunho, nada más llegaron, les indicó que ya podían pasar a la habitación para verlo, pero que debían pasar de uno en uno.

Jaejoong se levantó sin pensar, si bien, a dos pasos de la puerta, se giró como pidiendo disculpas y permiso, recibiendo ambas cosas de los tres que estaban en ese momento en la sala; y tan pronto él se perdió tras la puerta, los padres de Yunho entraron en el hospital, y no es que les sentase demasiado bien que el médico les prohibiese, por el momento, entrar a ver a su hijo, puesto que ya había una persona con él en la habitación, y la norma era bastante clara, no más de uno por visita.

Abrió los ojos; sobre el blanco de la pared, a la que miraba en ese instante, destacaba el fino y casi transparente tubo del gotero, que siguió con su mirada hasta su brazo; “son calmantes, creo” pronunció una voz que conocía estupendamente, no en vano se la había pasado escuchándola nueve años de su vida a diario, y en estos últimos dos, casi a escondidas; giró el rostro y se encontró con la mirada de Jaejoong, destilando ternura, feliz de verlo bien, haciendo que sonriera. “¿Mis padres?” preguntó con la voz algo seca, “no creo que tarden en llegar” le respondió con la voz calmada, dándole tranquilidad, justo lo que necesitaba, al tiempo que sentía aquella caricia que le regalaba en su cabello. Volvió a cerrar los ojos, y se limitó a respirar la paz, el silencio, la calma, la tranquilidad… a sentir ese leve cosquilleo que le provocaban los dedos de Jaejoong entrelazándose con los mechones de su cabello, la calidez que desprendía su cuerpo contra el brazo junto al cual estaba de pie; dejándose llevar al primer recuerdo que tenía de una situación similar, cuando intentaron envenenarlo con aquel súper pegamento, y Jae se la pasó de vigilia a su lado, porque dudaba muy seriamente, que hubiera podido descansar en aquel incómodo sofá destinado a las visitas. Poco a poco, fue subiendo su mano, hasta que él se la tomó con esa firmeza y ternura que le caracterizaba y de la que casi que ellos cuatro eran los únicos conocedores, dejándolas enlazadas, como tantas veces las habían tenido, tiempo atrás, cuando TVXQ era una verdadera y gran familia, unida, feliz.

La entrada del médico rompió esa aura, casi mágica, que se había instaurado en la habitación, más cuando entró un segundo doctor detrás del primero, augurio, para Jaejoong, de que nada bueno ocurría; que se consumó cuando el rostro de Yunho se tensó y apretó más fuertemente su mano, haciendo que se girase hacia él y viera en su cara aquella expresión de dolor tan terrible, que casi le estaba provocando el llanto, pero que se esforzaba en retener. “No siento mis piernas…”  había mascullado de forma casi imperceptible, haciendo que se angustiase, más al oír estas palabras del segundo doctor que entró “lo lamento… pero tal parece que es irreversible” y bajó su rostro apenado; mientras él… él sólo atinó a abrazar fuertemente a Yunho, intentando que no se hundiera más, presa del dolor que debía estar sintiendo, ya no físico, pues ese lo calmaban los calmantes, si no anímico, ya que sabía lo que suponía para su amigo el hecho de que no volvería a bailar.


La madre de Yunho no aguantó más, cuando vio a los dos doctores, con gesto tan serio, salir de la habitación de su hijo, se les acercó y les preguntó qué era lo que pasaba, apelando a su derecho como madre a saber cómo se encontraba su hijo, y cuando escuchó la respuesta, se derrumbó, teniendo que ser sujetada por su esposo, que casi rompe a llorar al escuchar las palabras de los médicos. Por otro lado, Junsu, Changmin y Yoochun, que también habían oído “lo sentimos, pero… es bastante probable que Jung Yunho no pueda volver a caminar…” se quedaron estáticos en ese momento, si bien, tan pronto los padres del líder empezaron a entrar a la habitación, haciendo oídos sordos a las recomendaciones del médico, pues sentían que su hijo los necesitaba más que a nadie ahora mismo, los siguieron; pero en cuanto entraron y vieron a Jaejoong abrazando a Yunho y a éste sollozando, tembloroso, contra el pecho del mayor, sobre todo Yoochun, no tuvo ninguna duda, “vámonos Changmin, ahora mismo sólo necesita refugiarse en Jae, desahogarse con él, como siempre” dijo, tomando al pequeño de la mano, saliendo junto con Junsu, los tres de la habitación, seguidos poco después por los padres de Yunho, que aún seguían un poco abrumados por la escena, y es que, ni siquiera ellos habían visto a su hijo alguna vez así… de hundido, y a la vez… como con tanta calma… la que Jaejoong parecía otorgarle en aquel abrazo, y, por primera vez, su madre se planteó si quizás se había equivocado al juzgar al mayor sin llegar siquiera a haber querido conocerle más a fondo, como su hijo le pidiera en alguna ocasión.

lunes, 16 de octubre de 2017

Always here, for you to live

El doctor le había pedido a Yunho que tuviese cuidado, ya que su antigua lesión de espalda se estaba reproduciendo otra vez y, si no se cuidaba y tomaba las medidas oportunas, corría el riesgo de que se le complicara aún más; pero él sentía que no debía, ni podía, permitirse el lujo de bajar el ritmo ni la intensidad tanto de los entrenamientos, como de los ensayos y las mismas actuaciones; no, cuando su futuro parecía pender de un frágil hilo que ataba una volátil voluntad.

Desde que Jaejoong, Yoochun y Junsu abandonaran SM y Changmin y él decidieran quedarse, se veían forzados a demostrar su valía casi a diario, ya no a las fans, que seguían brindándoles su apoyo incondicional, si no a los mismísimos productores, que una vez apostaron por ellos, quienes le habían dejado claro, aún hoy en día, que sobrevolaba por encima de sus cabezas una posible disolución permanente de TVXQ, y que ellos se quedarían, entonces, sin trabajo; más, aparte, la constante amenaza de un nuevo grupo destinado a sustituirles, si no alcanzaban un mínimo, que solía variar según lo ánimos de los jefes, últimamente no demasiado bueno, y que, incluso estando los cinco, raras veces habían conseguido; y él no iba a permitir que, “de pronto”, Lee Soo Man, o alguien en su nombre, decidiera que ellos ya no le merecían la pena, y disolviese, porque sí, lo que era su vida, su sueño… algo tan importante como el respirar, que lo había llevado a defraudar, a desobedecer a su padre en parte, hasta que le demostró que  era realmente bueno para ello y triunfó, dejando bien alto el apellido Jung, ya que lo habían elegido líder, y por tanto, en cierta forma, portavoz del grupo; toda Asia sabía quienes eran y  quienes seguían siendo, pese a todo.

Quizás, el dolor físico lo sobrellevaba mejor que el anímico. Acostumbrado a que fuera sólo Jae quien lo viera llorar como niño pequeño, entre otras, porque al ser el mayor se preocupaba por todos ellos; debió “adaptarse” a que fuera Changmin quien intentara hacerlo sentir bien y lo reconfortase cada vez que su ánimo se quebraba; y resultaba duro empezar, casi, de cero también en este punto, ya que con el pequeño, a pesar de los años juntos, no tenía tanta confianza como con él, de hecho, seguramente, Jaejoong era el único que conocía los secretos de todos y cada uno de ellos. Pero el pequeño Min le había demostrado que podía contar con él, que también quería luchar, que ambos seguían compartiendo el mismo sueño y que, por desgracia, ambos estaban pasando el mismo trago amargo.

Pero, pese a todo, Jung Yunho seguía siendo el líder, y se preocupaba antes por Changmin que por él mismo; soportando, como podía, un dolor que cada vez se agudizaba más, dejándole, en ocasiones, casi sin aliento; aunque sobre el escenario, no mostraba signo alguno que hiciera saltar las alarmas en la productora, y activasen el plan de sucesión de TVXQ.

Esa noche no iba a ser menos. Se tomó algún antiinflamatorio, más aparte de los remedios naturales que usaba,  y se subió al escenario, intentando ocultar, lo mejor posible, una que otra mueca de dolor, que pudiera dibujarse en su rostro. Changmin le había dicho que hablara con el manager, por ver si podían aplazar aquella actuación o cantar a capela, que podrían hacer sentados y así él no castigaría tanto su espalda, pero se negó, porque aquello supondría ponerlos sobre aviso, y él aún no estaba dispuesto a tirar la toalla.
Un fuerte crujido, seco; un dolor tan agudo, que lo sintió como un latigazo por todo su cuerpo; perder unos segundos la consciencia de donde estaba, y, en silencio, caer como fulminado al suelo, con las primeras lágrimas saltando de sus ojos.

“Yunho”, había gritado tan fuerte como le habían permitido sus pulmones, y, raudo, subió al escenario, sintiendo esa  ráfaga de flashes y voces ir en aumento. Le daba lo mismo que SM no quisiera que estuvieran allí, menos, que se acercasen a ellos dos; pero, habían sido invitados, y ni tan sólo Dios podría haber evitado que fuera a auxiliar al que, pese a toda la mierda que la productora quería echar entre ellos, seguía considerando su mejor amigo, alguien para quien era tan especial como él lo era en vuelta, porque pese a todo… tanto Yunho, como Changmin, seguían siendo parte de su vida, la más importante y feliz.

En cuanto llegó a su lado, tomó fuerte sus manos e intentó cubrir con su cuerpo el rostro de Yunho; sabía  perfectamente que a él no le gustaba que lo vieran llorar, como lo estaba haciendo ahora; así que agradecía a su atuendo, sobre todo a la fina chaqueta que llevaba sin abotonar, el poder seguir complaciéndolo.

 “Jae” en un leve lamento, en ese sollozo que tan apenas él solía escuchar, y sus manos apretadas tan fuertemente, en escasamente unos, quizás, segundos, le hicieron ver que algo no iba bien; de modo que se giró hacia donde estaba Changmin, y lo encontró llorando, rodeado por Yoochun y Junsu. “Una ambulancia”, gritó, y su “mate” le indicó que estaba en ello, señalándole su teléfono móvil que, pegado a su oreja, le daba los primero tonos de llamada, devolviendo, después, su mano al abrazo que Junsu y él le estaban dando al pequeño, que parecía seguir en shock o víctima de una gran crisis nerviosa.


En aquel instante, ni Jaejoong, que se encontraba de rodillas, cubriendo con la parte superior de su cuerpo a Yunho, mientras le acariciaba la cabeza, ni el líder, ni Changmin, que seguía temblando y llorando en silencio, ni Junsu, que le frotaba la espalda, ni Yoochun, que lo abrazaba, después de colgar, echaron en falta que algún miembro de la junta directiva de SM, presentes casi todos en aquella fiesta, se acercasen y preocupasen por lo que le había pasado a uno de aquellos “dioses nacientes del este” que había permanecido fiel; sólo se habían movido aquellos miembros del staff que solían trabajar con ellos, y que, a base de roce, se habían tomado cariño. Más bien, alguno de esos jefazos, había llamado indicando que acelerasen los preparativos para el debut de los chicos destinados a ocupar el lugar de TVXQ, ya que, ante sus ojos, Yunho se había roto y, por efecto dominó, Changmin también.

sábado, 14 de octubre de 2017

Amor imposible

Información Principal
Titulo: Amor imposible
Género: drama
Rating: PG
Autor: Kurishio

El Elenco
-          Raúl
-          África
Notas de la autora:
Los personajes me pertenecen, pues son creados por mi cabecita…



Raúl no paraba de llorar sujetando un papel entre sus manos, el mismo que le había hecho añicos toda esperanza, aunque él ya sabía que no era más que una ilusión lo que había pasado por su mente antes de tener los resultados impresos y no dando lugar a duda alguna. Su ex novia África, trataba en vano de consolarlo, e intentaba entender que era lo que tenía a Raúl así, tan hundido, que ni siquiera sus besos lograban hacerlo dejar de llorar.
Cuando logró serenarse un poco, aún medio ido, le confesó que estaba enamorado, más de lo que jamás lo había estado de nadie, pero que, para su desgracia, aquel amor era un imposible, algo que nunca se realizaría; África, le dijo que ella todavía sentía algo por él, aunque necesitaba tiempo para perdonar la última jugarreta, y Raúl enseguida aclaró que no era ella a quien amaba, si no a otra persona que había despertado en él sentimientos que no había tenido antes con nadie, y que, aún lamentando herirla, ni siquiera ella le había hecho estremecerse de tal manera.
África logró sobreponerse a la noticia, hacía tiempo que ella y Raúl lo habían dejado, unos meses apenas; pero habían vuelto tantas veces antes, y era tanto lo que parecían amarse ambos, que no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que Raúl pudiera amar a otra que no fuese ella; aún así, le intentó ayudar, “dale celos conmigo, igual si ve que estás con otra, quiera salir contigo”, “ por desgracia, esto no se arregla con un ataque de celos” le confesó Raúl, mientras rompía en pedazos el papel que había estado sujetando todo el tiempo, y lo tiró con rabia hacia el aire, como deseando que el viento se llevase la mala noticia de la que era portador.
Raúl se marchó sin tan siquiera despedirse, estaba tan sumido en su dolor, que no parecía ser consciente del mundo que lo rodeaba.
África cogió los trozos de papel y los unió, sabía que ahí encontraría la respuesta que buscaba, porque fuese lo que fuese aquello que le ocurría a Raúl, estaba peor desde que leyó lo que decía aquel impreso. Al leerlo, no daba crédito, ahora entendía porqué sufría tanto, porqué su afán en describir como imposible el amor que sentía, ¡ Raúl estaba enamorado de Leo!.
Un  mes antes, el padre de Raúl llegó al piso donde vivía su hijo con África y dos amigos más, y le dio la noticia a solas; antes de casarse con su madre, tras una pelea que habían tenido y antes de saber que estaba embarazada, había tenido una relación con una mujer, de la que no había vuelto a saber nada, y fruto de esa relación, de apenas dos noches, había nacido una niña, su hermana. Le juró un montón de veces, que desconocía la existencia de ella, hasta que se había presentado una chica en la puerta de su casa preguntando por él, y  le contó la historia; y todo porque su madre había muerto un mes antes y ella no quería estar bajo la protección de los servicios sociales; por eso había ido a buscarlo.
Cuando Raúl vio a su hermana por primera vez, en su ser no se despertaron los sentimientos propios de un hermano, hasta ese momento había sido hijo único, necesitaría tiempo para adaptarse a la nueva situación, al hecho de tener que compartir el cariño de su padre con una desconocida. Y con la convivencia, cada vez la quería más poco a poco, no podía dejar de mirarla, de sonreír si ella lo hacía, de que se le partiese el corazón si lloraba; no soportaba verla sufrir, y cualquier chico que se le acercase, no era más que un energúmeno, un idiota que no se la merecía y a quien no le importaba romperle la cara si ella se lo pedía, porque le hubiera hecho daño.
Siempre había pensado que Raúl la defendía así porque era su hermana, aunque a África le resultaba extraño que en apenas unos meses le hubiese cogido tanto cariño; igual que pensaba él, hasta que uno de sus amigos dijo “ la forma en la que actuas, como la defiendes… no es como un hermano, si no como un hombre”, y a partir de entonces comenzó su calvario, porque cada día, se daba cuenta de que tenía razón.

Los trozos de papel volvieron a volar al viento, África rezaba porque nadie más supiera la verdad, porque Leo jamás lo supiera, si no sentía lo mismo por él, ni aunque lo sintiera; no podrían amarse, el impreso con los resultados de las pruebas de ADN no daban lugar a dudas, Leonor y Raúl eran hermanos de sangre.

viernes, 13 de octubre de 2017

Ai kizuna

TERCER ACTO
Yoochun notó que alguien se acercaba a él, pero no giró para encararlo, qué importaba quien fuera?, nadie le haría cambiar de su propósito, que no sabía por qué no había hecho aún … Sólo una persona podría hacerlo, pero esa… jamás lo haría, no después de lo sucedido entre ellos…
-                     Yoochun ah…- esa dulce voz, temblorosa por el llanto, rompió el silencio y lo hizo mirar
-                     Junsu…
-                     Así cumples tus promesas?, estás dispuesto a dejarme solo?
-                     No… Dios sabe que jamás te dejaría solo… pero también el daño que te hice…
-                     Y crees que perderte no me lo hará?, crees que si desapareces… todo estará bien? Pues no Park Yoochun, si me dejas… nada estará bien… y… y mi sufrimiento no desaparecerá… sólo… cambiará su forma.
-                     Junsu…
-                     Yoochun… si es verdad lo que me decías en la carta…
-                     Sí… me gustaría que me perdonases…
-                     No te arrepientes de …
-                     No… no me arrepiento de haberte hecho mío… sólo de la forma en la que lo hice…- las lágrimas volvían a recorrer el rostro de ambos.
-                     Pues… pues… demuéstrame cuan dulce puedes ser…- dijo sonrojado, pero con sus ojos clavados en los del mayor.- Porque si me alejé de ti… fue porque temí que no te arrepintieras de cómo lo habías hecho, que sólo hubiese sido por el alcohol… que en realidad no significase nada para ti… si me mantuve lejos de ti fue… porque temía que no me amases como yo te amo.- el mayor abrió sus ojos a más no poder… jamás habría pensado en esa confesión, su pequeño Junsu le amaba… se había alejado de él para no sufrir, temiendo que él lo hubiera poseído en un arrebato que no podía controlar….
Yoochun tomó el rostro de Junsu entre sus manos, y sus labios volvieron a posarse sobre los del delfín, igual que aquella noche, primero dulcemente, después con más pasión… iba despacio, dejando que el pequeño le indicase con su cuerpo hasta dónde podía llegar en cada momento, no quería estropearlo.
-                     Junsu…- dijo, cuando se separaron- cómo puedes perdonarme lo que te hice?, cómo puedes amarme a pesar de eso?
-                     Porque… no quería… pero sí quería…. No quería que fuese porque tú estabas borracho, que me tomases a la fuerza… pero sí quería, porque eras tú; porque tú serías el primero, y quiero que seas el único.- dijo besándolo nuevamente.
-                     Déjame renovar mi promesa… te prometo que jamás me alejaré de ti, que jamás te haré daño, te prometo que te amaré hasta que mi alma me lo permita… que no dejaré que nada ni nadie destruya este vínculo de amor.

Ambos volvieron a casa tomados de la mano, sus dedos entrelazados les decía a ellos que había algo más, algo de lo que ahora los dos eran conscientes, un amor que se habían jurado, duraría para siempre.

A beatmaker lost in the mall

Información Principal

Titulo: A beatmaker lost in the mall

Género: comedia

Rating: TP

Autor: Kurishio

El Elenco
- Sanchobeatz
- Juan (the manager)

Notas de la autora:
      Los personajes no me pertenecen. La historia es completamente ficticia y, lo juro, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, o quizás que ya
tod@s conocemos demasiado a Sancho XD. Quizás demasiada publicidad no demasiado subliminal sobre el canal de Sancho en youtube XD





Era una mañana como cualquier otra, desde que había terminado el servicio comunitario y acabado con los tres días de refresco del servicio militar; es decir, un día en el que se levantaría cerca de las once, porque se había acostado sobre las seis de la mañana, pendiente de lo que sus queridas fanasbananas le andaban pidiendo por twitter.
Sí, así es, nuestro querido Sancho, personaje principal de este oneshot, se la pasa componiendo beatz en su ordenador, y pendiente de lo que le decimos através de su móvil última generación, mientras que, de cuando en cuando, se rompe la cabeza pensando en qué tratar el próximo video, todo con tal de complacernos, para que le sigamos queriendo y siguiendo.
Había estado malo, bueno, enfermito, y como buen artista, consciente de que la imagen es importante, no había querido presentarse ante nosotras con pintas, y estaba esperando a recuperarse un poco más y volver a estar cañón, porque había cogido algo de peso. Pero había alguien que, al igual que él, sabía que las fanas lo estábamos esperando como locas, pidiendo video y nueva aparición de Sancho via youtube, y no nos iba a tener esperando por más tiempo.
10 a.m. en algún apartamento de un bloque de viviendas de Seúl, Corea.



- Vamos, arriba... -decía Juan, quitándole la fina colcha con la que se cubría, y subiendo las persianas, para que el sol le abrasara las retinas, "no hay respeto" (frase registrada por el puto amo, osea, SanchoBeatz o SanchoSincero)

- Cinco minutos más... -remoloneaba en la cama, maldiciendo el haberle dado una copia de la llave de su casa a su manager.

- No... ya te estás levantando, tienes que salir y coger color, que estás más blanco que la pared, además, caminar y tomar el sol un rato te harán bien, te espabilarán y se te quitará esa cara de dormío medio zombi que me llevas, así que en marcha.... -sacándolo arrastras de la cama

Mientras se había adecentado un poco, habían decidido que irían a comprarse unas deportivas nuevas, como mínimo, porque las que tenían ya estaban un poco cascadas; de modo que ahí estaban los dos, en la zona más comercial de Seúl, donde lo legal y lo ilegal encuentran salida más o menos en igualdad de condiciones, buscando la tienda de zapatillas de deporte (no diré marcas, porque no me pagan por hacerle publicidad) que querían, evitando los puestos y vendedores a pie de calle, conscientes de que son de los que suelen dar, por no decir siempre, gato por liebre, y a Sancho se le engaña una vez, dos no.
Corrieron la calle en un sentido, y no dieron con la tienda, así que a Juan se le ocurrió que era buena idea, volver a pasar, porque igual no la habían visto; así que la corrieron en sentido contrario, pero nada. ¿Un nuevo intento?, la verdad es que eso ni se pregunta, porque The manager comienza a andar, y si él no lo sigue, lo pierde, y pasa de que le pegue sermón por teléfono, estilo novia indignadísima porque la ha dejado tirada, cuando lleven más de cinco minutos lejos el uno del otro.
Entre que no estaba del todo bien, digamos que por culpa de trasnochar y alguna que otra resaca y el resfriado que no acababa de abandonarle, el agobio del metro y el dar vueltas en la misma puta calle, porque a Juan no le daba la gana de preguntar dónde cojones se encontraba la tienda, se estaba empezando a marear y ponerse un pelín de malaleche. Compró una botella de agua, con lo carita que está, pero sólo si bebía un poco se le pasaría el mareo, y para divertirse, sacó su móvil y comenzó a grabar un video, que después le enseñaría a las bananas.(dicho video se encuentra ya subido en youtube, en el canal de SanchoSincero), demostrando su profesionalidad, que sus fanas son lo primerito para él, y, de paso, se vengaría un poco de The manager, por haberlo levantado, sacado a la fuerza y andarlo mareando, caminando por siete u ocho veces por la misma calle, con la música clásica de fondo y el rum rum de la gente regateando en los puestos.

- Ni se te ocurra grabarme. -amenazó Juan, cuando lo vio con el móvil y hablando en español, ya sabía demás que era un nuevo video
- Pero si la gente te quiere a ti también. -haciendo el amago de grabarlo y riendo al ver como the manager metía el turbo entre la gente, para que no lo sacara

Volvió a centrarse en el video, sacando a Juan de refilón, en cuanto este se descuidaba, hasta que hubo un momento en que lo perdió realmente de vista, y ni flores de dónde estaba; empezó a buscarlo con la mirada, mientras seguía grabando, tenía que dar con él, ¿que tal si se lo roban? ¿qué haría él sin su querido manager? ¿a quien levantaría a las cuatro de la mañana en medio de una crisis? (para saber de qué hablo, ver el primer video del canal SanchoSincero en youtube); hasta que al final, através de la imagen en la pantalla del video, lo vio por detrás de él, uf, menos mal; ya se veía como niñito perdido en el mercado, y teniendo que ir a algun sitio para que dijeran por megafonía algo así como "tenemos a un beatmaker, llamado Sancho,que se ha perdido, aquí en información, se ruega a Juan, The manager, que venga a recogerlo".
Por fortuna eso no pasó, pero habría tenido su gracia, ¿no creen?. En fin, nuestro coreañol y su manager regresaron de una pieza y grabando en el metro a una parejita, que a mí me recuerdan a Michi y Yochilin de Sin-Chan XD


Fin

miércoles, 11 de octubre de 2017

Ai kizuna

SEGUNDO ACTO
Baka…baka… cómo te atreves a hacerme esto ahora…? Decía Junsu llorando; arrugando entre sus manos el papel que contenía la carta de Yoochun. No te diste cuenta?, no has sido consciente?... no has notado que yo… .No, no puedes irte…no puedes hacerme esto… me niego…
Mientras había leído la carta, a su mente vinieron los recuerdos de aquella noche a la que Yoochun hacía mención; esa en la que embriagado por el alcohol, el mayor le había robado un beso, dos, tres… besos que se iban convirtiendo en más pasionales, en más expertos, cuando su boca le dio paso a la lengua del pelinegro, recordaba el abrasador roce de aquellos labios rojos sobre la piel de su cuello, el suave tacto de aquellas fuertes manos sobre su pecho, había intentado que no lo desvistiera, que la cosa no fuese más allá… pero… no pudo evitarlo, y aquella noche… sintió la virilidad de Yoochun penetrar en su virginal interior… mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas, los ojos le escocían, todo el cuerpo le dolía después de que el ratón abandonó su cuerpo para irse, cubriendo su cara avergonzado, horrorizado por lo que acababa de hacerle, a su habitación, llorando como a él lo dejara; recordaba que no podía moverse, pero su cuerpo no dejaba de temblar, que estuvo inmóvil sobre su cama durante varios minutos, hasta que al fin fue al baño y se tomó una ducha, necesitaba limpiarse, necesitaba borrar lo que había pasado…. En el espejo del baño vio su rostro, tenía los labios más hinchados, los había estado apretando intentando no chillar… pues bastante dolor le causaba verse así, como para alertar a los demás…, por alguna razón… no quería que nadie más se enterase… vergüenza? Era lo más probable. No sabía tampoco el tiempo que estuvo bajo el agua helada… acaso importaba? En ese instante sentía que todo en su vida perdía sentido…
También recordaba la reacción de los demás al ver su alejamiento… todos preguntando… todos queriendo saber… y él sin el valor para decir nada… tan cobarde era?... no, no era cobardía… simplemente era que no le gustaba lo que había ocurrido… no aceptaba la forma en la que había pasado… de igual modo que, ahora, no aceptaba que él se fuese sin más…
Salió corriendo de la habitación, donde, encima de su cama, había encontrado la carta de despedida de Yoochun; pasó por alto las preguntas y voces de Yunho, ahora no podía hacerle caso, sentía que si se paraba a prestarle atención al líder, sería tarde, demasiado tarde….
Podría ser que simplemente se fuera, que dejase el grupo, que se marchase de Corea, que no quisiera volver a Japón, que regresase a Estados Unidos con su familia, con su hermano…pero… las últimas frases de aquella carta… le hacían pensar que lo que en realidad pretendía, era suicidarse…
Seguro que no era la intención de Yoochun, al escribir esa carta, que él se sintiese culpable, si al día siguiente aparecía en los diarios que uno de los miembros de Dong Bang Shin Ki se había suicidado, pero él lo haría… se culparía por haberle dado de lado, por muchas razones que tuviera para hacerlo. Necesitaba encontrarlo, necesitaba llegar a tiempo e impedirle hacer cualquier locura, aunque así lo estuviese condenando a sufrir eternamente, aunque así… le tocase sufrir a su lado…
Le perdonarían los demás si le dejaba morir?... todo y que supieran que fue porque Yoochun abusó de él?... todo y que fuese una decisión del propio Micky quitarse del medio?... lo más importante… se perdonaría él mismo, si no hacía nada por evitarlo?... lo dudaba… la prueba era que había salido a buscarlo para evitar que hiciera una locura…
Iba corriendo como loco por las calles de Seúl, mirando cualquier puente, la terraza de cualquier edificio, rezando por no encontrar una conglomeración de gente y en el centro, el cuerpo inerte de Yoochun; poco le importaba que lo mirasen y tomasen por loco, que le reconocieran… sólo el llegar a tiempo, el encontrarlo vivo era lo que importaba… de hecho, descubrió que era lo único que le importaba.
Las lágrimas habían empezado a recorrer sus mejillas, el cielo parecía estar a punto de llorar también… sacudió de su mente el querer relacionarlo con un mal presagio, “sólo es que va a llover”, se repetía mientras sus piernas no parecían cansarse de recorrer las calles, en ningún momento las sintió pesadas… quizás porque iba impulsado por el deseo de encontrarle, de encararle y decirle que debía mantener su promesa…
Y por fin pudo respirar… lo halló en un puente, apoyando sus brazos en el muro, viendo el agua pasar por debajo, aún no había empezado a llover, por lo que aquello que había en su rostro, debían ser lágrimas, como las que recorrían el suyo; daba gracias por llegar… o por que, por cobardía, por sentido común… o cualquier otro motivo, Yoochun hubiera decidido no saltar, no marcharse de su lado…

lunes, 9 de octubre de 2017

Ai kizuna


Información Principal
Titulo: Ai kizuna
Género: drama romántico
Rating: PG
Autor: Kurishio

El Elenco
- Park Yoochun
- Kim Junsu
Notas de la autora:
Los personajes no me pertenecen.
Contenido Shonen ai (romance hombre x hombre)



PRIMER ACTO
Para Junsu:
Si te digo la verdad… no sé cómo empezar esta carta, que pretende ser de disculpas… porque lo único que sé es que rompí la promesa que te hice, la promesa que me hice el día que fui consciente, la promesa que todos nos hicimos, realmente lo siento, no supe cuidarte Junsu, perdóname, aunque sé que no lo merezco…. Te he hecho daño, más del que puedas soportar, más del que puedo aceptar… Si ni siquiera lees esta carta, tú tranquilo, no voy a reprochártelo, en tu lugar, quizás, yo tampoco lo haría…
Aún no logro entender qué me pasó, porque ni yo mismo creo que sólo fuese obra del alcohol que aquella noche recorría mi cuerpo… y sé que eso tampoco es excusa para lo que te hice, porque por más que me duela, por más que muera al pronunciar esa palabra… fue lo que hice, fue lo que te hice… violé la virginidad de tu ser, aquella noche no sólo tomé tu cuerpo, con esa atrocidad… me llevé hasta tu alma… y privé al mundo de ese Junsu que todos conocían, de ese del que me enamoré.
No, no voy a utilizar la palabra amor para justificarme, como tampoco el haber bebido… si debo culpar a alguien o a algo, será a mi deseo y a mi poco autocontrol…; supongo que mi pasión por ti llegó a un punto donde ya no pude controlarla más… tampoco te estoy pidiendo que lo entiendas, sólo quiero que sepas lo que me llevó aquella noche a robarte aquel beso, a vestirte con caricias mientras mis manos te despojaban de tu ropa…
Te mentiría y no lo haría a la vez, al decirte que me arrepiento de lo que te hice… porque lo único que siento en verdad, fue la forma en la que ocurrió… de tenerte entre mis brazos… de descubrir el olor de tu piel, el sabor de tus labios, el tacto abrasador de tu ser… de eso… jamás me arrepentiré… porque eso era lo que más deseaba en el mundo… Lo siento si no logras entenderme, pero es que hasta yo mismo me di por vencido conmigo mismo cuando fui consciente de lo que sentía por ti; tú que eres igual que yo, un hombre…
Desde que me di cuenta… he tratado… vanamente… cambiar tu cuerpo por el de una mujer, amar a alguien distinto a ti, alguien que me hiciera olvidar lo que parecía nacer en mí cada vez que veía una de tus sonrisas dedicadas a mí… qué voy a decirte que ya no sepas?, tú fuiste testigo de las que pasaron por mi lado, aquellas que estuvieron a punto de probar mi cama… pero tu fantasma siempre aparecía, al final, las acababa comparando contigo, con lo que me hacías sentir, sin que tan siquiera hubieras sido mío una sola vez… sin que tus labios y los míos se hubieran hallado en algún momento y perdían; simplemente te amaba demasiado, aún te amo demasiado…
Después de estar torturándote con mi visión, pues imagino que eso fue para ti el verme cada día tras aquella noche; después de sufrir tus huídas… tu rechazo y temor…,  y sabiendo que olvidarte a estas alturas es imposible, pues cada noche viene a mi cuerpo el calor del tuyo, lo que sentí al hacerte mío… he tomado la única decisión coherente que podía… alejarme de ti… no voy a imponerte mi presencia, ya no tendrás que buscar excusas para no quedarte conmigo a solas, para no aceptar entrevistas donde aparezcamos tú y yo, ya no habrá más fanservice Yoosu, simplemente porque ya no habrá más yoosu, porque Yoochun se va; desapareceré de tu vida Junsu, me iré… y no tendrás que preocuparte por si nos hallamos en algún lugar algún día… porque eso jamás pasará… te lo prometo… allí donde iré, para dejarte ser libre, realmente libre… no quiere ir nadie por propia iniciativa…. Rompiendo así, la promesa que te hice sólo a ti, la de quedarme a tu lado, la de estar contigo siempre… de qué serviría? Si eres tú el que ya no quiere estar a mi lado… así que me marcho.
Esta carta es sólo para pedirte perdón y para despedirme, pues ambas cosas me son más fáciles sin verte, sin ver esas lágrimas que nublaron tus ojos… sin ver ese dolor en tu rostro… sé que soy un egoísta al alejar los malos recuerdos de mí, al menos al quererlo, porque te juro Junsu que me acompañarán allá donde vaya, ya sea el cielo o el infierno que me merezco, por aquello que te hice…; tu dolor será mi compañero de viaje, me lo llevaré conmigo, para que no haya más sufrimiento por mi culpa.
Sólo te pediría una cosa, aunque sé que no querrás hacerla, eso es que no te olvides, mejor dicho, que no dudes nunca… pese a todo lo ocurrido… que te amé como jamás amé a nadie en este mundo.
Besos, si quieres aceptarlos…
Yoochun.

PD: aunque no quieras aceptarme… siempre seré tuyo.