-
Yun Ho ah… -cruzando mis brazos por delante de
su cuello, poniendo mi cara junto a la suya, por razones obvias.
-
Dime.
-
¿Por qué llevabas esa máscara anoche? –pregunté
curioso, camino de casa.
-
Porque… -acomodó algo más mi peso, levantándome
un poco, cruzando algo más sus manos bajo mi trasero- quiero volverlo loco, es
una… venganza… -pareció dudar
-
¿Venganza?
-
Ajá… cuando Hawn Mio comenzó a unir su grupo de
baile, -asentí- yo me presenté al casting.
-
Oh… ¿Y no te cogió?, de seguro por envidia,
porque de lo bien que bailas le harías sombra y claro… no podría destacar.
–solté, cual verborrea imparable, cayendo al segundo en lo ligeramente
sonrojado que estaba él y yo.
-
La verdad es que ni me dejó bailar.
-
¿Por qué? –y en cuanto se señaló las gafas,
entendí.
-
Le da más valor a la apariencia, y yo no era lo
que estaba buscando…
-
Pero tú no necesitas las gafas siempre.
-
Ya, pero él no lo sabe… así que decidí que me
presentaría, para demostrarle que yo sí que valía, tuviera gafas o no; y lo
hice en una fiesta de disfraces que él organizó.
-
Por eso la máscara…
-
Sí… después de terminar de bailar, me quiso echar de seguida… directamente, le
importaba una mierda quién era, sólo que le había jodido el espectáculo… así
que decidí que lo haría siempre que pudiera… -sonrió divertido, y me encantó
ver esa expresión en él.
-
Joderle las fiestas… -reí divertido yo también.
-
Sí… es que es tan… superficial… el típico chico
popular…
-
Esto… aquí típico chico popular, encaramado a tu
espalda. –le llamé la atención, y él rió de forma tierna
-
Tú eres distinto a él…
-
¿Cómo lo sabes?
-
Porque él aún estaría en la enfermería,
esperando a que el chófer de su familia fuera a recogerlo; sin embargo, tú…
aquí estás, cual koala en mi espalda… -dijo divertido- y no parece que te
importe que te vean conmigo… no sé… no podría meterte en el mismo saco que a él
y alguno de los que te rodean.
-
Oh… gracias… -notando como el rubor subía a mis
mejillas
-
Además… los dos lo tenemos como enemigo, ¿no?
–asentí- y puestos a fastidiarle… mejor dos que uno…
-
¿Sabes? Creo que tú y yo nos vamos a llevar
bastante bien, Yun Ho.
Nada más encarar el portal de mi
casa, le pido que me baje, por su bien; y, aunque al principio no entiende
mucho por qué, en cuanto ve a mi hermana venir flechada, como toro de miura
cabreao, hacia donde estábamos, percatándose un poco más de la mirada inyectada
en sangre y furia asesina, comprendió porqué se lo dije, y agradeció que me
pusiera entre ella y él, frenándola en esa ventolera homicida que le había
dado.
-
Quieta ahí. –dije, estirando el brazo, con la
palma de mi mano frente a ella- él es bueno, -dije señalando a Yun Ho- esto un
accidente. –señalando mi tobillo- Él me ha traído desde el instituto hasta
aquí, cargándome en su espalda, para que no me doliera, así que a él… no se le
mata… ¿estamos?
-
Estamos. –resopló algo resignada, al cabo de un
rato, y
es que es muy protectora, demasiado, conmigo, no soporta que nadie me
haga daño y me tiene bastante consentido, y eso me gusta, pero … francamente, a
veces… se pasa tres pueblos- ¿Te ayudo a entrar? –aunque ni sé para qué
pregunta, porque ya me lleva casi como si fuera mi muleta.
-
¿Ves? –le pregunto, girándome hacia él- Ya te
dije que no era por lo que tú pensabas.
Sí, Yun Ho se había pensado que
el que retase a Hawn Mio, había sido porque me molaba la chica con la que él había
estado coqueteando, pero no… lo que yo quería era defender a mi hermana de ese
impresentable que ella se ha empeñado en tener como novio, y como sé
perfectamente que ella es mucho más cabezota que yo, y que en eso no me iba a
consentir, pues… decidí que fuera él quien la dejase; así que me fui hacia él y
se lo pedí, que cortara con mi hermana, que no saliera con ella, pero él ni
caso, así que lo reté; si yo ganaba, él y mi hermana no volvían a verse en la vida, si
ganaba él… ya pensaría en que otra forma me humillaba, porque consideraba que
darme una paliza en la pista de baile, pues igual no le era suficiente… será
hijo de pu….
Cálmate Jae, no ganas nada
sulfurándote por ese imbécil, mejor concéntrate en recuperarte lo antes posible
para patearle el culo con la coreo que Yun Ho te está enseñando. Ash, ¿cómo
pude ser tan idiota de lesionarme justo ahora?
A ver… los domingos de por sí son
algo aburridos, pero es que si, además, no puedes moverte… son mortales… más aún
porque estoy solito en casa; papá y mamá se han ido a buscar setas, como casi
todas las semanas, siempre que no cae el diluvio, bien tempranito por la
mañana, y Saen se ha ido al parque a hacer footing, aunque sé que también a
encontrarse con ese hijo de su madre…. Respira, Jae, respira… olvídate de ese
subnormal que sólo tiene dos neuronas funcionales en su cerebro, bueno, en sus
dos cabezas… sí, eso, una neurona por cabeza, y las dos pensando sólo en lo
mismo, porque la de la cabeza de arriba va a la de abajo más veces de las que
serían recomendables… como se le ocurra hacerle daño a mi hermana, le dejo
idiota del todo….
En mis pensamientos medio
homicidas estaba, cuando oigo que llaman al timbre de la puerta; como puedo, me
levanto y voy a la puerta, a ver quién ha llamado, sólo espero que no sea un
vendedor de esos plomazos y que me haya levantado para nada…
-
Buenos días. –me saluda, medio cabizbajo- Pasaba
por aquí y…. bueno, quería saber cómo estabas.
-
Bien. –respondo, aún sorprendido por verle allí
tan temprano, enfundado en un pantalón de chándal y una camiseta desmangada-
Pero pasa…
-
Gracias.
-
¿Quieres tomar algo? –le pregunté, mientras
cerraba la puerta a la pata coja, porque aún no podía apoyar el pie.
-
¿Te ayudo? –y otro que ni sé para qué pregunta,
porque ya me estaba pasando el brazo por encima de sus hombros y ayudándome a
ir a la cocina.
-
Gracias. –le digo, sentándome en uno de los
taburetes, poniendo la pierna sobre otro que él mismo me acercó.
-
De nada. –respondió, al tiempo que me volvía a
colocar, con cuidado, la pierna, sobre el cojín que había ido a buscar al
salón, para que estuviera más cómodo.
-
¿Quieres tomar algo? –volví a preguntarle
-
Mmm … un vaso de agua estará bien, gracias.
-
Puedes servirte tú mismo, los vasos están en el
escurridor y el agua en la nevera. ¿Estuviste corriendo? –no pude evitar
preguntarle.
-
Sí, me gusta salir a correr los domingos por la
mañana, está todo más tranquilo. –me responde antes de beber el vaso que se ha
servido.
-
Ya veo…
-
Déjame adivinar… -dijo, mientras enjuagaba el
vaso y volvía a colocarlo sobre el escurridor- pensaste que un nerd no hacía deporte,
¿cierto? –esquivé su mirada, avergonzado, había dado justo en el clavo- pero
piensa en algo, si no hiciera algo de ejercicio que me sirva de calentamiento,
me moriría al hacer las coreos. –sonrió divertido.
-
Supongo. ¿Te quedas? –me mira extrañado- Es que
estoy sólo en casa, y con los movimientos tan limitados que tengo, pues….
-
Ok, me quedaré a ayudarte hasta que regrese
alguien de tu familia.
Se me hace raro verlo sin gafas…
supongo que es porque estoy acostumbrado a que las lleva, todo el santo día puestas,
en clase; pero… no sé… cómo decirlo… parece tan diferente al Yun Ho del instituto,
je je, siempre tan aplicado, atento a cada explicación del profesor… vamos, el
típico nerd… y ahora… no sé… podría pasar por cualquier chico deportista…
incluso por un popular, bueno… si descartamos esa camiseta tan hortera que me
trae puesta.
Increíble, pero cierto; saben que
apenas me puedo mover, que estoy enfermito, vale, no enfermito, enfermito, pero
sí que necesitaría mimos, y van mis padres y me llaman para decir que no vienen
a comer… ya les vale… y para rematar, mi hermana dice que se queda en casa de
una amiga, porque la pobre está sola, y ni tiempo me deja para decirle que el
que está solo soy yo. Miro a Yun Ho con carita de pena y cierta risilla
nerviosa, en cuanto cuelgo el teléfono, y él me mira con cara de susto; pero se
le pasa cuando le explico que quiero que se quede a comer conmigo, porque me
acaban de decir que no vuelven ninguno de los tres, al menos hasta la tarde.
Así que ahí nos ves a los dos, a
mí de chef y a Yun Ho como mi pinche, ayudándome, dentro de sus posibilidades,
a preparar algo, poniendo la mesa, mientras termina de hacerse la comida,
sirviendo los platos y llevándome a mí, después, en brazos, hasta dejarme en el
sofá, donde pude volver a estirar la pierna, aunque estaba incómodo para comer.
Entre bocado y bocado, me dijo que el sábado fue a casa de Hawn Mio y le dijo
que tuve un accidente y me lastimé el tobillo, así que, supuestamente, yo le
había pedido a él que le dijera que retrasábamos nuestro duelo por ese motivo,
y tal parece que no le puso mucha pega; cosa que no sé si tomármela a bien o a
mal, porque… o es tan noble como contrincante, que quiere esperar a que me
recupere y estemos en igualdad de condiciones, o es tan hijo de perra, que se
piensa que da igual la excusa que me invente, el día que nos enfrentemos, me
pateará el culo…