Quería darle la sorpresa a sus padres, hacía tiempo que no
los veía, había estado bastante ocupado y quería estar en perfecta condiciones;
lo que no imaginaba, era que le iba a tocar hacer de niñera de Jiji, que se
había colado en el coche sin que se diera cuenta, y por supuesto Jaejoong
menos, que se había ido a trabajar unas dos horas antes de que él subiera al
auto con destino a casa de sus progenitores. El tiempo que estuvo con ellos, el
gato lo seguía a todas partes, era casi como una prolongación de su sombra, y a
su madre le hacía bastante gracia, le bastaba con saber dónde estaba su hijo,
para imaginarse donde estaba el animalito; incluso, si alguna vez se había
dejado dormir en el sofá de casa, se había espabilado al escuchar la risa contenida
de su hermana o su madre, al hallarlo durmiendo con Jiji dormido sobre su
estómago, hecho un ovillo. Su hermana había empezado a tratar al gato como si
fuera una de las muñecas que tenía olvidadas, decorando su habitación, vamos,
que le hacía lo mismo que Jae, ahora este modelito, después el otro… así que no
le extrañaba que, cuando el pobre animalito se exasperaba, fuera corriendo y se
encaramara a sus piernas, esperando que lo protegiera; de hecho, puede que
incluso viera una expresión de alivio en Jiji, cuando lo subió al coche y él se
puso el cinturón, para volver a casa.
¿Cuánto tiempo había pasado? Parecía una eternidad… pero ahí
estaban otra vez. Los mismos nervios recorriéndoles por entero. Las manos
enlazadas en una última plegaria y un grito de ánimo, que de paso les ayudaba a
descargar adrenalina. Unas últimas bromas de Changmin y Yoochun a costa del
pobre Junsu, que debía padecer como el ratón le tocaba el trasero y el peque amenazaba con mandarlo bajo tierra,
antes de que empezara a magrearle también sus preciadas posaderas. En el
escenario, las luces se encendieron y comenzaron los primeros compases de la
introducción del concierto. Cuenta atrás… y a darlo todo en las tablas
El doctor no salía de su asombro, ¿cómo tenían la
desfachatez de poner en duda su profesionalidad?, él trabajaba para ellos, era
quien revisaba a todos los artistas de SM, siempre había sido leal, por eso no
entendía qué se pensaban ellos que ganaba él mintiendo sobre Yunho; ¿qué culpa
tenía él si Jaejoong, Yoochun y Junsu habían decidido gastarse más dinero que
SM, contratar los servicios de un buen cirujano y lograr que su antiguo líder
volviera a caminar?, él se limitaba a hacer lo posible con el presupuesto que
le daban, y que en ese caso, para él, había bajado considerablemente; no era
problema suyo que JYJ decidiera que el dinero no importaba siempre y cuando
Yunho se recuperase… no…. Le habían pedido un diagnóstico, y tras varias
pruebas con idénticos resultados, era lo que él había dado, “poco probable que
vuelva a caminar”, “parece
irreversible”… pero la capacidad del ser humano para sobre ponerse o curarse
“espontáneamente” es impresionante; él no era el primero, ni sería el último en
recobrarse de forma casi milagrosa; se alegraba bastante por Yunho. Y si SM estaba
tan enojada porque los cinco habían vuelto a actuar juntos y amenazaban su
“hegemonía” en el mundo del espectáculo, tenía una sencilla respuesta “no
haberlos vendido”; era culpa de ellos, por aceptar cobrar las clausulas de
rescisión, que el sello de JYJ pagaba por Yunho y Changmin, que ambos habían
pasado a formar parte de aquella discográfica, y era de esperar que, pese a que
cada cual parecía haber empezado una carrera en solitario en paralelo, ya fuera
como actor de televisión, de musical, productor
o coreógrafo, no querrían desaprovechar la oportunidad de volver a
juntarlos, aunque no fuera bajo el nombre de TVXQ, y que arrasaran en su “come
back”. Le deseaba la mejor de las suertes a los cinco, habían demostrado una
gran amistad y preocupación los unos por los otros, brindándose mutuo apoyo,
pese a todo lo que habían pasado, pese a las diferencias que habían tenido…
mientras tanto, él… estaba pensando muy seriamente si firmar la renovación de
su contrato a los servicios de SM.
No le había gustado pensar, aunque alguna que otra vez lo
había hecho, que Jaejoong estaba con él porque sentía lástima; le dolía el
recordar su temor a que lo abandonara una vez se recuperase, si es que eso
pasaba; pero no sucedió, ahí seguía él, aunque pudiera caminar, aunque hubiera
vuelto a bailar sobre un escenario… ahí estaba Jae, sonriéndole, enlazando sus
manos, besándole… como si nada hubiera cambiado desde esa noche en que se
entregaron.
No iba a negarlo, por su cabeza había pasado la idea de que
Yunho se aferraba a él porque temía no conseguir nada, estando en una silla de
ruedas, pero quería descartarla, prefería centrarse en vivir el instante, y,
que demonios, en cuanto estaba con él, todo se le olvidaba, sólo conseguía
centrarse en él. Ahora que se había recuperado… ese temor no estaba, no… cuando
en las noches seguía comiéndoselo a besos antes de caer rendidos al sueño, no…
cuando seguía despertando cada mañana entre sus brazos, no… cuando le dedicaba
sonrisas llenas de complicidad y amor.