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Fanfic (31)

lunes, 25 de diciembre de 2017

Ángel

Cuando se acercaron a las fans, estaban nerviosos, pensaban que los iban a reconocer enseguida, que daba igual que se hubieran disfrazado; pero, para su sorpresa, pasaron completamente desapercibidos, las fans les hablaban como si fuesen un grupo más de chicas que se habían acercado al hotel para apoyar a su grupo de música favorito; así que tuvieron la posibilidad, tal y como Dana les había dicho, de hablar con las fans directamente, de saber que pensaban ellas, cuál de ellos tenía más fans, qué era lo que les gustaba de cada uno, por qué amaban su música... en fin, todo lo que quisieron preguntar, con voz de chica claro, incluso vieron actuaciones de cosplayers que bailaban como ellos; se lo pasaron realmente bien, lástima que fuera uno de los últimos días que iban a estar, porque no les hubiera importado repetir la experiencia, cuando Max les dijo que debían irse porque le había sonado la alarma, que le indicaba que tenían el tiempo justo para prepararse antes de que el manager hiciera la ronda, de que pasara por sus habitaciones a comprobar que seguían dentro estudiando, como le habían dicho que estarían. Entraron por el mismo sitio por donde habían salido, subieron rápidamente por las escaleras hacia sus habitaciones, no querían cruzarse con nadie cogiendo el ascensor, se quitaron el maquillaje, los zapatos de tacón, las pelucas... se fueron metiendo en la ducha y, para hacer rabiar un poco a su manager, se reunieron todos en la habitación de Micky, la última de los chicos, de modo que se pondría de los nervios hasta llegar y encontrarlos.
 - No volváis a darme estos sustos.
- Te dijimos que estaríamos estudiando, no especificamos donde.- repuso Micky.
- Es cierto,-afirmó Xiah- no te dijimos si estaríamos cada uno en su habitación, o todos en una.
- Además, la habitación de Micky es la única desde la que se puede ver mejor a las fans y que ellas te vean.- dijo Yun-ho
- Es verdad.- dijo Hero-  Creo que deberíamos hacer algo para agradecerles su apoyo, han estado ahí abajo durante días, esperando vernos, gritando nuestros nombres... como mínimo deberíamos firmar algunos autógrafos.
- Sí, las desilusionaríamos si nos limitásemos sólo a asomarnos por la ventana.
                Y cuando se asomaron, le demostraron a su manager, que tenían razón; las fans se volvían locas cada vez que los cinco saludaban, que tarareaban alguna canción... sólo cuando salieron, los gritos ya eran ensordecedores, más aún cuando decían hola en español; estaba claro, tenían que hacer algo para no decepcionar a las numerosas fans, tanto de habla hispana como asiáticas, que se habían concentrado delante de su hotel, y el manager decidió encargarse él mismo de preparar la firma de autógrafos, que tendría lugar la tarde del día siguiente, unas horas antes de que cogieran el avión de vuelta a Corea.
                Durante la firma, los chicos descubrieron a un grupo de chicas que llevaban unas camisetas, en las que había una foto en la que aparecía Dana, pero se extrañaron de no verla a ella en persona; así que le preguntaron a ellas, porqué la quinta miembro del grupo no había ido, y se quedaron de piedra al escuchar "murió en un accidente de coche hace cosa de un mes, creo que fue poco después de que anunciarais en la web que veníais a España"; ¿cómo habían podido verla y sentirla si estaba muerta?, ¿era un fantasma?...; entonces vieron a Teo, que se acercó a que le firmasen un autografo una media hora después, y éste les dijo que él era medium, por ese motivo la veía, y el hecho de que ellos la vieran, era posiblemente, porque era el último deseo de Dana antes de abandonar este mundo para siempre, y convertirse así en su ángel, en el ángel guardián del grupo.
                Por otro lado, una de las chicas se da cuenta de que en el poster que le han firmado, pone una dedicatoria; preguntó si alguna le había dicho a alguno de DBSK cómo se llamaba su compañera, porque habían puesto "para Dana, con todo nuestro cariño, gracias por cuidar de nosotros".
                En el avión, con destino Corea, los chicos de DBSK, seguían dando gracias a su ángel por haberles permitido conocer más de cerca a sus fans.



lunes, 18 de diciembre de 2017

Ángel

Una vez estaban los tres disfrazados, se fueron a buscar a Max, y después de recorrer casi todos los muesos de la ciudad, finalmente dieron con él en el museo de ciencias, uno de los más conocidos. Esta vez, se acercaron Yun-ho y Hero, cambiando las voces, hablando como si fuesen unos mafiosos, le pidieron "amablemente" que les acompañase; el pobre Max, asustado, hizo caso a lo que le decían esos dos extraños con la cara medio tapada y gorros calados hasta las cejas, y los siguió hasta la sala contigua, donde sí reconoció a Xiah, pero más que nada por su risa, al ver la cara de susto que el más pequeño traía; Dana tuvo que taparle la boca y todos se marcharon casi enseguida, habían  visto al manager cuando entraban al museo. Max por poco los mata cuando se quitaron las bufandas, pero entendió las razones, era mucho más peligroso su agente enfadado.
Micky fue el último al que localizaron, estaba en los puestos que había delante de la plaza de toros, curioseando lo que vendían, quizás pensando comprar algún anillo o colgante; de momento, nadie parecía ser consciente de quién era él, como si para todos los que estaban a su alrededor sólo fuera un oriental más de los muchos que ya vivían en la ciudad, pero, cuando se iban a acercar, vieron a un buen grupo de fans que se acercaban peligrosamente, alguna de ellas parecía haber reconocido a Micky, lo que les ponía en un aprieto, porque si se ponían todas a su alrededor a gritar, si se daban cuenta de que el resto estaba sólo a unos pocos metros... el manager seguro que se acababa enterando; entonces Dana le susurró algo a un niño pequeño, era medio chino y español, que se fue hasta donde estaba Micky y le dio unos ligeros tirones de la chaqueta llamándole "dad", él se puso de cuclillas para mirar al niño a los ojos y le dijo que si se había perdido o sabía donde estaba su madre, todo en inglés, y el pequeño señaló diciendo "mom", así que Micky le cogió de la mano y lo acompañó hacia donde el niño señalaba, con la esperanza de encontrar a la mamá; cuando el niño le soltó la mano y se acercó a una chica joven, pensó que ella era, pero entonces ésta le dio una piruleta, le dio las gracias y el pequeño se fue, no entendía muy bien porqué, pensó incluso que era un truco que aquella occidental había usado para atraerlo hacia ella, no sabía con qué intenciones, pero seguramente sabía quién era él; al poco tiempo se percató que no iba sola, cuatro chicos la acompañaban y les eran muy familiares, más aún cuando se bajaron ligeramente las bufandas, que tenían puestas hasta la nariz; le explicaron que el manager estaba de turismo por la ciudad y que debían volver rápidamente al hotel, afortunadamente, las chicas que parecían haberle reconocido, creyeron que era simplemente alguien que se parecía a Micky, porque hasta dónde ellas sabían, ninguno de los miembros de DBSK tenían hijos, por lo que no lo habían seguido.
                Cuando llegaron al hotel, se despidieron de Dana y se fueron rápidamente a sus habitaciones; estaban Max, Xiah y Micky sentados en la mesa, con partituras, cuando se abrió de golpe la puerta, era su manager, que los buscaba
- ¡Oh!, estáis aquí los tres; pero ¿dónde está Hero?
-Estoy aquí.- dijo asomándose por la puerta del balcón.- Estaba viendo que hay varias fans y no todas son orientales.
- ¿Y Yun-ho?, ¿no me digáis que él sí se ha ido?
-No, estaba dándome una ducha, además , ¿cómo iban a estar en mi habitación si yo no estoy para abrirles la puerta?- dijo con rintintín, para que se sintiese algo tonto por dudar de ellos, a pesar de que por poco los había pillado en ocasiones.
-Me alegra ver que por una vez me hacéis caso.- dijo antes de salir cerrando la puerta.
                Hero metió la mano en su bolsillo y  notó algo raro, porque él juraría que no llevaba nada, así que sacó lo que tenía dentro, era una nota de Dana escrita en inglés, en la que los citaba frente a la estación de trenes después del rodaje, creía tener la solución perfecta para que pudieran salir, estar con las fans y saber que pensaban realmente, sin que nadie les reconociera, pero sería en su día libre; el día que citaba la nota era, simplemente, para quedar el día en que ellos no tuvieran nada que hacer, porque, según palabras textuales de la postdata, ella no era adivina para saber cuando era.
Después del rodaje, fue Max quién se acercó en un momento a la estación, los otros cuatro se dedicarían a entretener al manager para que no se diera cuenta de que faltaba uno de ellos; más tarde, cuando volvieran  al hotel, ya les diría en qué había quedado con Dana. Habían decidido que fuera él, porque era el que llevaba la agenda, y aunque no la llevase, era capaz de memorizar perfectamente lo que tenían planeado hacer para ese día y los dos o tres siguientes; así que era el idoneo.
                El día que Max y Dana acordaron, los cinco salieron por la puerta trasera del hotel, donde ella los esperaba; desde allí fueron andando hasta un salón de estética cercano, que parecía estar cerrado, pese a ser día de diario. Pocos minutos después, llegó el dueño del local, un chico alto y delgado, de unos treinta años, que saludó a Dana primero y después a ellos; abrió el local y los invitó a entrar, él pasó a un cuarto que había al fondo y se puso su uniforme de trabajo, después volvió al salón principal, donde estaba la mayoría de su material de trabajo, y le preguntó a la chica que era lo que tenía pensado para ellos
- Algo que, quizás a Hero no le haga mucha gracia, pero les hará invisible.
- No será vestirnos de chicas, ¿verdad?- dijo Yun-ho -Porque si es eso, Hero no será el único que se niegue.
- Pues es la única forma de que paséis desapercibidos, porque si buscan a alguien, será a un grupo de cinco chicos, no de cinco chicas.
- Tiene razón.- afirmó Micky.
- Entonces, ¿adelante?
-Sí.- respondieron todos.
- Teo, ten en cuenta que no puedes teñirles ni cortarles su pelo, están rodando un video musical y no pueden aparecer en una parte con un look y en otra con otro, lo entiendes ¿verdad?
- Que conste que con eso me limitas bastante, pero haré todo lo que pueda, y gracias a Dios, se inventaron las pelucas. Aunque esos dos me van a dar más de un quebradero de cabeza,- dijo mirando a Yun-ho y a Max- porque sus facciones masculinas están muy marcadas, pero me van los retos.
Uno a uno los fue haciendo pasar a un cuarto que había al lado del que él había entrado para ponerse el uniforme, e iban saliendo caracterizados como hermosas señoritas, dentro de lo posible; pero con el que menos iba a tardar, supuestamente, fue con el que más tiempo estuvo, todos pensaban que Hero se lo estaba poniendo difícil, era algo comprensible que no le hiciera mucha gracia vestirse de chica, sólo lo había hecho una vez y por exigencias del guión. Todos estaban intentando manejarse con los tacones, cuando por fin salió Teo del cuarto, Dana le preguntó porqué había tardado tanto, si Hero era el más fácil de hacer pasar por chica, ya que sus rasgos faciales eran los más suaves de todos, a lo que le respondió que era precisamente por eso, porque era el más fácil, que no sabía que hacerle, quería ponerlo preciosa, lo más guapa posible, quería que Hero fuese su obra de arte; y realmente lo era, cuando salió por la puerta, después de un "taráaaaaaaaaaaan" de Teo como señal, todos se quedaron con la boca abierta, era completamente una chica, de hecho, si ellos no supieran o intuyeran que era su compañero, lo que tenían delante de sus ojos era la mujer más hermosa que habían visto, una a la que le tirarían los tejos sin dudarlo. Micky confirmó que era Hero cuando, al acercarse un poco, él le susurró algo al oido, tal vez algún tipo de amenaza estilo "si me tocas el culo, te corto lo que ya sabes"; también lo delataban sus manias, como la de morderse ligeramente el labio inferior, que había copiado de Xiah, o la de taparse la boca cuando sonreía o tenía vergüenza, no cabía duda, era él, aunque no lo pareciera. Dana les dió unas directrices básicas para que actuaran como chicas, aunque Micky paracía desenvolverse bastante bien, lo que hizo que ella le preguntase si lo había hecho antes, pero no obtuvo respuesta; así que una vez estuvieron listos, salieron del salón y se dirigieron a la puerta principal del hotel, donde estaban concentradas las fans del club español y algunas de Cassiopeia.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Ángel

-¿Tenemos tiempo para salir a visitar la ciudad?- preguntó Yun-ho
-No, no saldréis de la habitación, no conocéis este sitio, ¿qué tal si os ocurriera algo?, no me lo perdonaría, ni vuestras fans me lo perdonarían; así que tenéis terminantemente prohibido salir más allá de las puertas del hotel, si no es que yo os acompaño, ¿está claro?
-Si.- respondieron sin más remedio, no había que discutir una orden
Después de cenar con el director y su manager, los cinco se dirigieron a sus habitaciones, el viaje había sido muy pesado y necesitaban descansar, además, a la mañana siguiente tendrían que madrugar para preparar todo lo necesario para la grabación; así que esa noche, los cinco durmieron de un tirón, como niños buenos. A las siete de la mañana, ya estaba el manager llamando a las puertas de las habitaciones para que se despertasen y se preparasen para bajar a desayunar y salir casi inmediatamente después. Sobre las ocho, salían los seis en el monovolumen con destino a la estación de trenes, que era el primer set de grabación; allí estarían hasta las doce si todo iba bien y hacían las tomas a la primera o segunda, pararían a tomar algo y se marcha
irían a hacer algo de turismo por la ciudad, con el director del clip como guía; sobre las dos de la tarde volverían al hotel a comer, un descanso de dos horitas y poco más, porque a las cinco se volvían a poner en marcha para la siguiente localización, la Ópera de la ciudad y sus alrededores, que habían cautivado al director; hoy sería un día más o menos duro de trabajo, sobre todo porque, después de cenar, el manager les había pedido que dedicasen un momento a escribir en la web dónde estaban, cómo, qué... en fin, que respondieran a las fans, porque estaban saturando el foro con preguntas.
                El segundo día en España, era casi tan movido como el primero; aunque esta vez tenían más tiempo libre, el manager se aseguró que lo invirtieran en el gimnasio del hotel, tenían que entrenar para no perder la forma física, calentar el cuerpo para no lesionarse en uno de los bailes... y la única manera que él conocía para tener controlados a los cinco, que a la mínima que se despistaba hacían lo que mejor les parecía.
                En los días siguientes, la tónica era similar, siempre tenían a su "querido" manager encima, o a algún miembro de SM, cuando no estaban encerrados en la habitación de alguno de ellos ensayando las canciones, escribiendo en la web, mirando por la ventana, componiendo nuevos temas, lamentándose de no poder salir...
                Yun-ho estaba ya que se subía por las paredes, necesitaba salir, respirar más allá de las paredes del hotel, necesitaba libertad de movimientos, ir donde el cuerpo le pidiera; y se veía como en el drama que habían grabado "Tokyo holidays", saliendo solo, escapándose como pudiera del "radar" que tenía su manager, porque era casi seguro que ninguno de los otros quisiera salir, eran chicos muy buenos, que siempre seguían las órdenes; aún creyendo conocer la respuesta que todos le darían, preguntó
-¿No os agobiáis aquí dentro?, necesito salir.
-Me apunto.-dijo para su sorpresa Hero.
-Yo también.-añadió Xiah- Quiero ver al equipo de la ciudad, he oído que es uno de los mejores.
-Xiah, sólo piensas en fútbol, ¿no te has fijado en que las chicas de aquí también son muy guapas?, yo quiero verlas.-dijo Micky
-Yo tengo ganas de ver la ciudad y algún museo.-respondió Max.
                Y con esa determinación, salieron de la habitación, sigilosamente, procurando no encontrarse con nadie de su círculo más cercano, porque, con suerte, para los miembros del hotel, ellos serían unos simples turistas más y no les prestarían demasiada atención a si salían. Una vez en la calle, y como cada cual quería ver una cosa distinta, se separaron, quedando en verse a la hora de la cena en el restaurante del hotel.
                Hero estaba centrado haciendo fotos de la catedral, cuando se le acercó una chica, lo abrazó y hablando en inglés le dijo que sentía haberlo hecho esperar, luego en un susurro, sintiéndo el tibio aliento en su oreja, le dijo que si quería seguir vivo, le siguiera la corriente y se fueran de allí. Una vez entraron en un callejón donde no había nadie, la chica, que seguía hablando en inglés, le gritó que si se había vuelto loco; el pobre Hero pensaba que la chica lo había confundido con otra persona, como en uno de sus dramas, así que le preguntó amablemente si él la conocía, a lo que ella respondió
-El problema no es si me conoces o no, el problema es que yo a ti sí; ¿cómo se te ocurre salir sin ir de incógnito Hero?, seguro que alguien te reconoce.
-¿cómo sabes quien soy?
-Por internet, por lo mismo que sabía que veníais a España y que algunas miembros de Cassiopeia también. Ignoro si alguna anti también.
-A mí no me importa que me vean las fans.
-Imagino, pero supongo que si estás fuera del hotel, es sin consentimiento del manager, ¿no?
-Pues...
-Mira hacia allí, pero con cuidado.-Dijo señalando el lugar por donde habían accedido al callejón, y para sorpresa de Hero, allí estaba el manager.-Déjame adivinar, todos habéis salido del hotel.
-Sí, igual que yo; si nos encuentra fuera, nos mata.
-Avísales.
-No tenemos movil, lo dejamos en el hotel.
-¿¿qué??,al menos sabrás dónde están los otros, ¿no?
-Pues...
-Dios... vamos a buscarlos.
-No sé por dónde empezar.
-Yo creo que tengo una ligera idea, pero antes hay que disfrazarte, para que no te reconozcan.
La chica disfrazó lo mejor que pudo a Hero con las cosas que éste tenía en su mochila, y logró que pasase lo bastante desapercibido; se pusieron en marcha, había que encontrar al resto de los miembros antes de que el manager los viera, porque a saber las represalias que podía tomar al ver que se habían escapado del hotel, que habían salido sin su permiso y además se habían separado.

                Dos calles más allá de donde se habían encontrado Hero y Dana, la chica, vieron a Yun-ho; a quien no esperaban localizar tan pronto, pero era toda una suerte que él fuera el primero, porque si no, quién sabría dónde buscarlo con lo que le gustaba pasear, recorrer todos los sitios, subir a los autobuses y dar vueltas por la ciudad, así se sentía libre. Hero iba a llamarlo, cuando la chica le hizo una señal para que guardase silencio, el manager acababa de aparecer doblando la esquina, y si lo llamaba a voces, seguramente le reconocería su voz y los pillaría a los dos; pero Dana tenía la solución, le pidió que se quedara medio escondido en los portales, ella se dirigió hacia donde Yun-ho estaba, se chocaron y cuando éste, después de disculparse, le preguntó cómo se encontraba, en su básico inglés, ella hizo ver que se había torcido el tobillo y que no podía andar, le pidió que le acompañase hasta un taxi, y una vez que se alejaron del manager, Dana comenzó a andar bien hacia donde estaba Hero, quien tapó la boca a Yun-ho, que estaba a punto de echarle en cara a la chica que le había engañado; cuando se dio la vluelta y su compañero se quitó las gafas y bajó la bufanda, él flipaba en colores, no entendía nada, hasta que Hero señaló y vió al manager mirando el mismo escaparate que hacía pocos minutos había estado mirando él. Después de presentarse formalmente, que Dana se disculpase por haberle mentido y de intercambiarse en el baño de un bar cercano algo de ropa, para ir "medio de incógnito" por si se encontraban con alguien que pudiera reconocerlos; se pusieron en marcha, irían a por Xiah, que estaría en el campo de fútbol de la ciudad, para lo que tendrían que coger un taxi, seguramente lo que él había hecho. Y allí lo encontraron, haciendo cola para entrar; Dana se le acercó y le dijo que ella lo llevaría, si confiaba en ella, al campo donde estaban entrenando en ese momento los futbolistas, y sin pensárselo dos veces, la siguió; Yun-ho y Hero se le acercaron poco después, y le explicaron a Xiah que el manager estaba por la ciudad dando vueltas, que tenían que regresar al hotel antes de que viera a alguno de ellos, y que Dana, les estaba ayudando a encontrarse; ella se disculpó por la mentirijilla, pero le aseguró que un día le llevaría de verdad, así que ganó su perdón y una amplia sonrisa.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Ángel

Información Principal
Titulo: Ángel
Género: comedia?
Rating: G
Autor: Kurishio

El Elenco
- Kim Jaejoong
- Jung Yunho
- Park Yoochun
- Kim Junsu
- Shim Changmin
- Dana
Notas de la autora:
Los personajes no me pertenecen, excepto Dana que sí ha sido creada por mi cabecita…
Los foros de las fans de DBSK eran un hervidero, sobre todo los latinos, ya que se había publicado en la web oficial del grupo que, con motivo de la grabación de su nuevo clip, irían a España; y, aunque no determinaban el lugar exacto, todas estaban como locas porque por fin estarían en un país de habla hispana; ahora sólo quedaba que se enterasen todos los miembros de SM, de la cantidad de fans que el grupo tenía, para que volvieran de nuevo otro día, pero en concierto.
 En Korea, las miembros de Cassiopeia que podían permitirse el viaje, ultimaban preparativos y ponían todos sus papeles en regla, mientras se acordaban de todos y cada uno de los miembros de la familia del director del video de este último single, que había tenido la genial idea de mandar a sus cinco dioses a casi el otro lado del globo, sólo porque le había gustado cuando estuvo de vacaciones; "sí, las localizaciones perfectas... yo también tengo unas cuantas y están más cerca de casa" se decían algunas batallando por cerrar la maleta y rogando que lo que sabían hablar en inglés, fuera suficiente para hacerse entender en ese país.
 Hero estaba un poco cansado, pero aún le quedaba preparar su maleta, y sabía que ninguno de los otros iba a ayudarle demasiado, cómo si él era el último precisamente por ayudarlos a ellos; lo de dejarse la ropa surgió precisamente de ahí, del típico "¡ay va!, me he olvidado los vaqueros beig que me van con esta camisa, ¿alguno de vosotros tiene uno para dejarme?", "al menos no hemos llegado al grado de tener que pedirnos prestado los cepillos de dientes" se sonreía Hero, y es que el neceser era lo único que parecían saber preparse todos perfectamente, aunque a veces sí que se dejaban el gel.
 Max había decidido encargarse de guardar el material didáctico que, al menos Hero y él, utilizarían para comunicarse con las personas que se encontrasen o trabajasen para ellos en los días que iban a estar; y es que, tenían la buena costumbre de querer saludar y decir palabras en el idioma nacional del país que visitaban. Como mínimo, todos sabían decir "hola somos DBSK, encantados" , "adiós" , "gracias" y "buen trabajo"; algunos, con una pronunciación más o menos aceptable "es un placer estar en España", y Xiah incluso "quiero ver un campo de fútbol".
 Micky preparaba la cámara de fotos y la de video, no siempre se iban a un país occidental, quitando cuando fueron a los L.A. y a París, pocas veces habían estado fuera de Asia, y merecería la pena guardar un recuerdo, sobre todo, porque estarían más de dos o tres días; según el director y guionista del clip, un mínimo de dos semanas; vamos, que eran como unas mini-vacaciones en familia.
 Yun-ho fregaba los platos del desayuno, lo único que Hero detestaba hacer, para que éste pudiera preparar su maleta y en forma de pago por haberle ayudado antes; no le importaba demasiado hacerlo, sobre todo si alguno de los otros se acercaba, porque así lo mojaba con la espuma y comenzaba la batalla, hasta que "oma Hero" les llamaba la atención; pero era divertido ver lo metido que el mayor estaba en su papel de madre; aunque tenía que reconocer que a él también le gustaba ejercer de padre, "regañando a los pequeñines" cuando no hacían caso a "mamá".
 Xiah se encargaba de ver que los pasaportes estuvieran en regla, cogió los billetes de avión y los colocó para que cada cual supiera cual era el suyo; dentro de poco vendría el manager a buscarlos y llevarlos casi a rastras al aeropuerto, algo que era ya como un ritual. Como Hero les ayudaba con sus maletas, al pobre siempre lo dejaban el último, y como le gustaba dejarlo todo ordenado antes de salir, el manager se desesperaba en el recibidor de la casa, llendo de un lado a otro repitiendo hasta la saciedad "no llegamos"; aunque al final, siempre llegaban puntuales, Yun-ho había adelantado todos los relojes del apartamento unos cinco minutos para que no les llamasen la atención por llegar tarde.
                Una vez en el avión, con tantas horas de viaje, les dio tiempo a repasar las palabras y frases que habían aprendido en español, hacerse alguna foto, jugar, comer, dormir... y soñar con qué se iban a encontrar al llegar a España. Se preguntaban si alguien los reconocería, aunque en el fondo no les importaba que no lo hicieran, porque así podrían pasear tranquilamente; eso si el manager les dejaba salir.
 En el aeropuerto se veía mucha gente, y entre el barullo distinguieron alguna que otra pancarta dándoles la bienvenida, incluso les pareció reconocer a algunas miembros de Cassiopeia; pero, para variar, el manager se los llevó corriendo de la terminal hacia la salida, donde les eseperaba un monovolumen con el director del video en su interior; irían directamente al hotel, allí comerían los siete mientras daban los últimos toques a la idea antes de comenzar con la grabación, después subirían a sus habitaciones y esperarían a la mañana siguiente, que sería cuando los trasladarían al primer set.

-Lo tenéis todo anotado en la agenda.-dijo el manager ofreciéndosela a Max, quien, pese a su juventud, había mostrado ser el más cabal en ocasiones.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Always here, for you to live

Quería darle la sorpresa a sus padres, hacía tiempo que no los veía, había estado bastante ocupado y quería estar en perfecta condiciones; lo que no imaginaba, era que le iba a tocar hacer de niñera de Jiji, que se había colado en el coche sin que se diera cuenta, y por supuesto Jaejoong menos, que se había ido a trabajar unas dos horas antes de que él subiera al auto con destino a casa de sus progenitores. El tiempo que estuvo con ellos, el gato lo seguía a todas partes, era casi como una prolongación de su sombra, y a su madre le hacía bastante gracia, le bastaba con saber dónde estaba su hijo, para imaginarse donde estaba el animalito; incluso, si alguna vez se había dejado dormir en el sofá de casa, se había espabilado al escuchar la risa contenida de su hermana o su madre, al hallarlo durmiendo con Jiji dormido sobre su estómago, hecho un ovillo. Su hermana había empezado a tratar al gato como si fuera una de las muñecas que tenía olvidadas, decorando su habitación, vamos, que le hacía lo mismo que Jae, ahora este modelito, después el otro… así que no le extrañaba que, cuando el pobre animalito se exasperaba, fuera corriendo y se encaramara a sus piernas, esperando que lo protegiera; de hecho, puede que incluso viera una expresión de alivio en Jiji, cuando lo subió al coche y él se puso el cinturón, para volver a casa.

¿Cuánto tiempo había pasado? Parecía una eternidad… pero ahí estaban otra vez. Los mismos nervios recorriéndoles por entero. Las manos enlazadas en una última plegaria y un grito de ánimo, que de paso les ayudaba a descargar adrenalina. Unas últimas bromas de Changmin y Yoochun a costa del pobre Junsu, que debía padecer como el ratón le tocaba el trasero y  el peque amenazaba con mandarlo bajo tierra, antes de que empezara a magrearle también sus preciadas posaderas. En el escenario, las luces se encendieron y comenzaron los primeros compases de la introducción del concierto. Cuenta atrás… y a darlo todo en las tablas

El doctor no salía de su asombro, ¿cómo tenían la desfachatez de poner en duda su profesionalidad?, él trabajaba para ellos, era quien revisaba a todos los artistas de SM, siempre había sido leal, por eso no entendía qué se pensaban ellos que ganaba él mintiendo sobre Yunho; ¿qué culpa tenía él si Jaejoong, Yoochun y Junsu habían decidido gastarse más dinero que SM, contratar los servicios de un buen cirujano y lograr que su antiguo líder volviera a caminar?, él se limitaba a hacer lo posible con el presupuesto que le daban, y que en ese caso, para él, había bajado considerablemente; no era problema suyo que JYJ decidiera que el dinero no importaba siempre y cuando Yunho se recuperase… no…. Le habían pedido un diagnóstico, y tras varias pruebas con idénticos resultados, era lo que él había dado, “poco probable que vuelva a caminar”,  “parece irreversible”… pero la capacidad del ser humano para sobre ponerse o curarse “espontáneamente” es impresionante; él no era el primero, ni sería el último en recobrarse de forma casi milagrosa; se alegraba bastante por Yunho. Y si SM estaba tan enojada porque los cinco habían vuelto a actuar juntos y amenazaban su “hegemonía” en el mundo del espectáculo, tenía una sencilla respuesta “no haberlos vendido”; era culpa de ellos, por aceptar cobrar las clausulas de rescisión, que el sello de JYJ pagaba por Yunho y Changmin, que ambos habían pasado a formar parte de aquella discográfica, y era de esperar que, pese a que cada cual parecía haber empezado una carrera en solitario en paralelo, ya fuera como actor de televisión, de musical, productor  o coreógrafo, no querrían desaprovechar la oportunidad de volver a juntarlos, aunque no fuera bajo el nombre de TVXQ, y que arrasaran en su “come back”. Le deseaba la mejor de las suertes a los cinco, habían demostrado una gran amistad y preocupación los unos por los otros, brindándose mutuo apoyo, pese a todo lo que habían pasado, pese a las diferencias que habían tenido… mientras tanto, él… estaba pensando muy seriamente si firmar la renovación de su contrato a los servicios de SM.

No le había gustado pensar, aunque alguna que otra vez lo había hecho, que Jaejoong estaba con él porque sentía lástima; le dolía el recordar su temor a que lo abandonara una vez se recuperase, si es que eso pasaba; pero no sucedió, ahí seguía él, aunque pudiera caminar, aunque hubiera vuelto a bailar sobre un escenario… ahí estaba Jae, sonriéndole, enlazando sus manos, besándole… como si nada hubiera cambiado desde esa noche en que se entregaron.

No iba a negarlo, por su cabeza había pasado la idea de que Yunho se aferraba a él porque temía no conseguir nada, estando en una silla de ruedas, pero quería descartarla, prefería centrarse en vivir el instante, y, que demonios, en cuanto estaba con él, todo se le olvidaba, sólo conseguía centrarse en él. Ahora que se había recuperado… ese temor no estaba, no… cuando en las noches seguía comiéndoselo a besos antes de caer rendidos al sueño, no… cuando seguía despertando cada mañana entre sus brazos, no… cuando le dedicaba sonrisas llenas de complicidad y amor.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Always here, for you to live

Sus padres no salían de su asombro, pese a estar con ellos, supuestamente, de vacaciones, no paraba de sonarle el teléfono, periodistas que querían hacerle entrevistas, grupos  o cantantes que querían que volviera a coreografiarle alguna canción, otros que pedían ideas para algún video, otros tantos que querían que rapeara en algún tema… seguía teniendo bastante trabajo; y su madre parecía haber llegado a entender que, gran parte de aquello, era porque Jaejoong había confiado y apostado por él, lo había hecho seguir valiéndose por sí mismo, que continuara luchando por su sueño pese a la traba que el destino le había puesto…. En casa era completamente autónomo, incluso alguna vez les había preparado el desayuno, porque ya no aguantaba más en la cama y se había despertado temprano, iba casi a donde le apetecía; y cuando salían de casa, igual, parecía haberse adaptado asombrosamente rápido al hecho de estar sobre una silla de ruedas, y ya no le suponía ningún esfuerzo realizar las cosas.

Jaejoong se quedó perplejo al abrir el correo y encontrar un email de SM; más aún cuando lo abrió y leyó su contenido. Yoochun y él habían estado hablando con Junsu, y juntos habían acordado enterarse de la cantidad de la cláusula de rescisión de contrato de Changmin y pagarla, en nombre de su sello discográfico, para que el pequeño empezara con ellos; pero ahora, ahora era SM quien le mandaba a su sello un mail para pedir que le devolvieran a Yunho, ya que no había finalizado su contrato con ellos; “¿cómo que no?”, se preguntó así mismo, habían pasado ya más de seis meses desde que le dieran el alta, ¡seis meses!, y eso sin contar los tres que había estado ingresado en aquel hospital, en el que le habían estado haciendo pruebas, para ver si podían lograr que volviera a caminar otra vez, y en los que ninguno se había tomado la molestia de presentarse y preocuparse por su estado en nombre de la empresa, al contrario, todos quienes acudían, era a título personal. No estaba dispuesto a perderlo, pero a fin de cuentas, la última palabra era la de Yunho, quien seguía en casa de sus padres, así que tomó el teléfono y  le comentó el renovado interés que SM tenía por su persona, seguramente debido a que todos los que había ayudado en sus coreos le acababan agradeciendo, señal de que no había quedado inútil, como pudieran pensar en un principio, le pidió que se lo pensara, y más tarde le dijera si quería que, al igual que iban a hacer con Min, pagaran su cláusula de rescisión y formar parte de su sello discográfico, o volvía con Lee So Man; pero recibió la respuesta enseguida, “no tengo que pensar, no voy a estar con alguien que no cree en mí, me quedo contigo”, lo que le dibujó una enorme sonrisa en el rostro; que no se le borró en prácticamente toda la noche.

Changmin y Yoochun se fusionaron en un fuerte abrazo, se habían extrañado horrores, ya que, tras lo ocurrido a Yunho, SM había aislado al pequeño y controlaba prácticamente todos sus movimientos, al menos hasta el debut del grupo sustituto, entonces, parecieron perder algo de interés en velar tanto en con quién se juntaba. Habían pagado para poner fin a su contrato y SM no parecía a ver puesto demasiadas pegas, al igual que tampoco al de Yunho, aunque había escuchado que volvían a sentir cierto interés por él; pero era obvio que el dinero que habían ganado con la salida de ambos, lo emplearían para contratar a los mejores coreógrafos que pudieran comprar y que, preferiblemente, se sostuvieran sobre sus piernas, y en promocionar hasta la saciedad al nuevo grupo. Pero estaba feliz, finalmente volvían a estar los cinco juntos, todo volvía a ser como nunca debió dejar de ser.

Hacía cosa de dos semanas que había vuelto de casa de sus padres; pero apenas si coincidía sólo en las noches con Jaejoong, quien, al tener que hacerse cargo también de administrar parte de la carrera de Changmin, había visto multiplicado su trabajo considerablemente, por lo que llegaba tan cansado que no tenía ganas de nada más que no fuera una ducha y dormir, dejándole claro que, preferiblemente, abrazado a él. Quizás, por eso, no le resultó extraño verlo quejarse y casi reprocharle, aún medio adormilado, porque él no estaba a su lado, cuando se incorporó ligeramente; pero, sobre todo, le encantó la inmensa sonrisa que se le dibujó en los labios, aquella expresión en su rostro, que irradiaba luz; “podrías haberme despertado”, fue el único reproche que le hizo, antes de abrazarle con fuerza y besarle con ternura.

El ritmo seguía siendo agotador, pese a que Changmin le había pedido encargarse él mismo de su carrera, aunque fuera él quien supervisara algunas cosas y aunque delegase en otros algunas de sus funciones, por más que Junsu y Yoochun lo ayudaran… no paraba. Sus días se organizaban en: levantarse, ducha rápida, preparar el desayuno, ponerle comida a Jiji, ir a la oficina, preparar la agenda para los próximos meses, en ocasiones ir a los lugares donde se realizarían los eventos, entrevista con tal o cual, regreso a la oficina, comer donde pudiera, preparar algunas cosas más y rápido hacia casa a recoger a Yunho, seguir trabajando desde su ordenador portátil, cuadrando fechas, números y demás y vuelta a casa, hacer la cena, ducha para relajarse, aunque se quedaba más relajado después si la habían tomado juntos, y a la cama, para iniciar con energía el día siguiente.


El señor Jung seguía sin ver con demasiados buenos ojos a Jaejoong. Aún recordaba como se llevó a su hijo, casi contra su voluntad, del hospital, una vez que, supuestamente, le habían dado el alta; el mal trago que le hizo pasar poniéndole la silla de ruedas delante, sabiendo lo traumático que debía resultarle el tener claro que no volvería a caminar, después que la canción y el baile, principalmente, habían sido todo su mundo. Cierto que se había puesto en contacto con ellos y les había dicho que Yunho estaba viviendo en su casa, que jamás les había puesto impedimento para que fueran a verlo, que era notable que había gastado dinero en adecuar en parte la casa a las necesidades de su hijo, que había logrado que no se hundiera emocionalmente hablando, que el coche que le había regalado le había permitido ir a verlos y que le hubiera conseguido trabajo, le había devuelto la sonrisa; pero aún así… se podría decir que, simple y llanamente, no aprobaba sus métodos o la influencia que pudiera ejercer, como tiempo atrás, sobre su hijo. Algo que también, medio, le molestaba, era el hecho de que tanto su mujer como su hija, parecieran tener simpatía por Jaejoong; bueno, a la pequeña casi desde el inicio le había caído en gracia, pero su esposa había estado pensando igual que él hasta hacía relativamente poco, y no lograba entender qué era o ubicar el instante exacto en el que todo había cambiado, para que ella ahora pareciera ser casi de la misma opinión que la benjamita de la familia; porque, obvio, Yunho había vuelto a confiar ciegamente en Jaejoong, y parecido olvidar todo lo que habían pasado por culpa de su decisión de demandar a la empresa. Pero hoy estaba feliz, su hijo había llamado, iría a verlos, después de haberse pasado cerca de tres meses sin dar apenas señales de vida; seguramente Jaejoong lo había tenido trabajando como esclavo, aunque, pensándolo bien, cuando estaba con SM casi que lo veía incluso menos. En cuanto escuchó el coche, se asomó  a la ventana y vio a su mujer que había salido a recibirlo, y, al igual que ella, se llevó las manos a la boca, para acallar un sonido de impresión; salió corriendo de la casa, parando tan pronto escuchó el teléfono de Yunho sonar, imaginando que sería su ahora “jefe” pidiéndole que regresara o algo por el estilo, si bien, lo único que hizo su hijo fue revisar el asiento trasero de su coche y reír casi a carcajadas “Jiji”, y es que tal parecía que el gato que él le regalara a Jaejoong, había decidido venir de vacaciones también, pero sin avisar a su dueño, que estaba preocupado porque no lo encontraba por ningún lado de la casa, y el animal no acostumbraba a salir.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Always here, for you to live

,,Sin censura en,. No se habían dicho que se amaban, pero tampoco sentía que fuera necesario, es decir, acababan de hacer el amor, ¿no?, y el hecho de que fuera él quien lo abrazara más contra su cuerpo, en lugar de alejarlo de él, significaba que el sentimiento era mutuo, ¿verdad?... pero pronto quiso deshacerse de todas esas dudas, cerró los ojos y se limitó a sentir la calidez, la suavidad y la ternura que Yunho le estaba entregando en ese instante.

Rió divertido cuando Jiji saltó a su vientre y Jae lo miró con cara de pocos amigos, jamás pensó que fuera a tener celos de su propio gato, lo abrazó un poco más fuerte, mientras con la otra mano acariciaba al animal, y le besó en la frente y después en los labios. “Quédate a dormir conmigo”, le pidió en apenas un susurro, y tras que Jaejoong los cubriera con la fina sábana, los tres se quedaron dormidos; aunque algo avanzada la noche, notó como Jae se levantaba, cogía a Jiji y lo sacaba de la cama, iba a beber, cogía el móvil del salón y, cerciorándose que tenía la alarma puesta, volvía después a acurrucarse a su lado, amenazando ligeramente con el dedo al gato, para que no volviera a subir a la cama.

Cuando despertó, en el lado que había dormido Jaejoong, estaba Jiji, todo estirado, aprovechando el calorcillo residual que el cuerpo de Jae hubiera dejado, lo acarició un poco y se levantó de la cama, directo hacia la ducha; después a la cocina, donde vio una nota pegada al microondas, “te preparé el desayuno, sólo tienes que calentarlo. Besos”, haciendo que se le dibujara una enorme sonrisa, que no se le borró en todo el día. Recibía y mandaba mensajes de texto, a veces con fotos, que hacía que lo sintiera cerca, aunque estuviera en la otra punta de Seúl y supiera que no iba a poder abrazarlo, otra vez, hasta la noche.


Hoy no le apetecía volver pronto a casa; Yunho no estaba, había salido esa misma mañana rumbo a casa de sus padres. Entendía que quisiera ir a verlos y pasar un tiempo con ellos, ya que desde que, prácticamente, lo secuestrase cuando le dieron el alta, y se lo llevase a su apartamento, no los había visto, al menos no mientras él estaba presente; y es que los señores Jung seguían sin tenerle demasiada simpatía, aunque la mamá lo había llamado alguna que otra vez por saber de su hijo, y habían estado hablando de lo más normal. Se detuvo con Yoochun a tomar unas copas en su casa, y empezaron a hablar de la posibilidad de “salvar” a Changmin, de que éste empezase una carrera bajo su sello discográfico, ya que SM parecía estar aparcándolo poco a poco, al menos no se le veía tener mucha actividad, y es que, tras lo que le había pasado a Yunho, el pequeño parecía haberse encerrado en sí mismo, y acataba órdenes, pero sin demasiado entusiasmo. Era normal que Yoochun se preocupase por él; cierto que todos lo querían, era el pequeño Minie, quien más y quien menos había jugado con él, lo había hecho rabiar… habían admirado su madurez…; pero para el ratón él era especial, por más que tocase el trasero de Junsu, todo era juego, porque todos tenían por hobby molestar al delfín, por más que le agradeciera que fuera su amigo… a quien realmente quería Yoochun, por sobre todo, era a Changmin; ambos estaban hablando de empezar una relación antes de que todo se estropease, pues se habían dado cuenta de sus sentimientos, y sabía que, pese a la distancia y demás, al final lo habían hecho, habían empezado a “salir” juntos, a mantener una relación sentimental, aunque fuese más a través del teléfono e internet, motivo por el que Changmin había vuelto a casa de sus padres, para que no pudieran controlar con quién hablaba, motivo por el cual, también, usaba la dirección de correo de su hermana, que estando juntos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Always here, for you to live

Se anudó una toalla a la cintura y se dispuso a secarse el cabello, sin importarle que Yunho siguiera allí dentro y no hiciera ni el ademán de irse, total ambos eran hombres,  no había diferencia. Podía notar su mirada fija en él, “siguen siendo los mismos tatuajes de la última vez, no me hice ninguno nuevo”, se giró para verle a la cara, “el único que no tenía cuando me fui es este”, señaló su pecho, provocando que Yunho se sonrojase, pero no le preguntó que significaba, sólo se limitó a acercarse a él, extender la mano y, tocándolo, preguntarse cómo había podido aguantar lo que debía haber dolido tatuar aquella frase, haciendo que se le erizase la piel, se estremeciera y un escalofrío le recorriera entero; no es que fuera la primera vez que él le tocaba la piel tan directamente, pero de aquello hacía ya mucho tiempo… y su reacción, involuntaria, fue dar un paso hacia atrás, alejándose de Yunho, que rápidamente  pidió disculpas si le había molestado, agachando su rostro; entonces él se agachó delante de él, cruzando sus brazos sobre sus piernas, y le buscó la mirada, para después sonreírle y arrancar una sonrisa algo más sonora en respuesta y una nueva caricia, esta vez en su rostro, que no rehuyó. En esa posición, se dejó colocar el cabello y a sus ojos perderse en el chocolate intenso de los de Yunho; “gracias, por creer en mí y por obligarme a creer en mí”, le sonrió, y apartándole el cabello que le cubría la frente, la besó, haciendo que Jaejoong se estremeciera otra vez, apretándole levemente las piernas, y al subir su rostro, por mirarle a los ojos, se quedaron viendo el uno al otro, con sus labios tan cercas, que sus respiraciones se entremezclaban, todo y que no llegaron a juntarse, pese a que ambos habían cerrado sus ojos, dispuestos a dejarse llevar por aquello que parecía inevitable, y lo hubiera sido, si no hubiese sonado la puerta y la voz de Junsu saludando a Jiji.

La mano cubriendo su boca, en medio del baño, sin cabeza para preguntarse cómo era que Su tenía llave del departamento, sólo en que había estado a punto de besar a Jaejoong y que lo deseaba con toda el alma. Él había ido a vestirse rápidamente, después de saludarlo brevemente, después preparó cena para los tres, y mientras cenaban, fue que descubrió el porqué Junsu tenía aquella llave, y es que a veces, por no decir casi siempre, el delfín subía, ya que vivía justo debajo de Jae, para “saquear” y arrasar con los tapes que había en la nevera, la mayoría de las veces, preparados expresamente para ese asalto, y es que le gustaba tanto como cocinaba el mayor, que por ese motivo se había mudado tan cerquita, para tener al cocinero a mano. Después de cenar y echarse unas risas, Su volvió a su departamento y Jaejoong, parecía no querer hablar de lo que casi había pasado en el baño, es más, casi que ni lo miró, terminó de recoger y fregar y se fue a dormir, cerrando la puerta, dejando al pobre Jiji fuera; de modo que él lo tomó, lo puso sobre sus piernas, y lo llevó a su habitación, dejando que se acomodase a su lado, y así, cayeron dormidos los dos.

Se había pasado los últimos cinco días evitando a Yunho, pero es que… ¿cómo afrontarlo si sentía su corazón latir con fuerza en el pecho cada vez que estaba cerca de él? Él lo amaba, eso lo tenía claro prácticamente desde el inicio, mejor dicho, desde el inicio de su separación forzosa; más de una noche se había acostado llorando, igual que estas últimas, había volcado todo el amor que sentía en el trabajo, en Junsu, Yoochun y, casi sobre todo, en Jiji; había hecho nuevos amigos e intentaba mantener su mente ocupada, e incluso se forzó a pensar que sólo era que lo echaba de menos como amigo, igual que a Changmin, lo malo de eso… que se lo había acabado creyendo; por eso, cuando comenzó a ayudar a Yunho, aunque sabía que lo hacía de todo corazón, pensaba que lo hacía como amigo, y aquel beso que por poco se dan… lo devolvió de golpe a su dura realidad, lo amaba y no sabía por cuánto tiempo más podría controlar sus sentimientos.

Aquello era absurdo… ¿qué acaso tenía pensado evitarle el resto de su vida?, ¿o es que realmente no se acordaba de que habían estado a punto de besarse?, porque él no conseguía pensar en otra cosa, ni soñar con otra cosa, ni imaginar… sólo ver a Jaejoong un segundo, aunque fuera de pasada, le bastaba para montarse toda una película, una que se negaba se quedase sólo en su mente, al no ser que Jae estuviera realmente en contra. Esperó hasta que dejó de escuchar la ducha, y entró al baño antes de que él saliera, con la excusa de que no se aguantaba; lo notó tenso mientras se secaba el cabello, casi sin cepillarlo, y cuando terminó de recoger todo, con claras intenciones de irse, se cruzó tras él, de modo que, cuando quiso dar un paso a tras para girarse y marcharse, tropezó con la silla y cayó, sentándose, sobre sus piernas. “¿Estás bien?”, le preguntó, sin poder evitar acariciarle el rostro, que movió, nerviosamente, de forma afirmativa, e intentó levantarse, pero él no lo dejó, se moría por abrazarlo. Nuevamente se quedaron mirando, otra vez sus rostros acercándose… la mano que retenía a Jaejoong sentado sobre sus piernas, fue hacia el rostro de éste, acariciándolo y atrayéndolo hacia sus labios, mientras que la de Jae se situaba contra su pecho, si bien, no prestaba demasiada resistencia, pues él lo seguía atrayendo hasta que, finalmente, sus bocas se hallaron en un beso.



lunes, 6 de noviembre de 2017

Always here, for you to live

El tiempo fue pasando, “tengo demasiado trabajo como para además ser tu chacha, así que espabílate tú solito”, le había dicho Jaejoong una vez, si bien, de seguida, le pidió disculpas por sus modales, pero es que estaba realmente cansado, y tanto, que, después de que salió él del baño, lo encontró dormido en el sofá con Jiji hecho un ovillo sobre su vientre; desde entonces, había comenzado a ayudar también con las tareas diarias del hogar. Un día, limpiando un poco el polvo, mientras Jaejoong, que había vuelto a casa para la hora de la comida, cuando rara vez solía hacerlo, ya que, por cuestiones de trabajo, no solía volver al piso hasta la noche, estaba cocinando, vio la agenda, le echó un vistazo y se quedó de piedra… pese a que la cantidad de anotaciones de funciones suspendidas, seguramente porque la SM o Avex se habían metido por medio, era algo considerable, no menos eran las de presentaciones, actos, grabaciones y demás a las que debía acudir como director de conciertos, además de parecer llevar parte de la agenda de Junsu y Yoochun, para poder compaginar las actividades de los tres; a fin de cuentas, como la suya y la de Min antes de que él se quedase en silla de ruedas, ahora echaba de menos ese estrés, el sentirse tan activo.

¿Consentirlo? No… aquello no era consentirlo, el coche le daría más libertad… y es que no estaba dispuesto a verlo hundido… no, tenía que volver a ser ese Jung Yunho que él conoció y que no se rendía ante nada, que seguía luchando para superarse… aquel del que admiraba su fuerza de voluntad y su afán de lucha y superación… de intentar continuamente mejorar; aparte que él no estaba siempre, por no decir que casi nunca, para poder llevarlo de un lado a otro y no era plan que estuviera gastándose todo el dinero en taxis o se pasase el día encerrado en casa.

Lo que estaba viendo en la televisión le dolía, pero no porque Changmin estuviera allí, si no porque imaginaba lo que debía estar pasando el pequeño al actuar como padrino del nuevo grupo, aquel al que habían estado anunciando como los sucesores de TVXQ; se le notaba, pese a que lo habían maquillado y retocado antes de salir al escenario, que había estado llorando en el camerino, el pobre se había quedado solo, porque, aunque a él no le habían llamado ni dicho nada, ya era seguro que los de la productora supiera de su lesión y que no volvería a caminar, menos a bailar, y así… de seguro habían determinado que no les servía, sólo esperaba que, Changmin, no pasase, salvando distancias, por lo mismo, es decir, que decidieran darle la patada en lugar de ayudarle a superar el cambio tan radical que había dado su vida, de un grupo de cinco a uno de dos y ahora a estar solo.

“Tienes que colaborar con los gastos de la casa… así que te he buscado un trabajo” fue lo que le dijo Jaejoong, uno de los pocos días que tenía libre, y, aunque le había dolido el puesto en el que había pensado, coreógrafo de JYJ, debía admitir que tenía razón cuando le dijo “el baile está aquí y aquí”, señalándole la frente y el pecho, “y el Jung Yunho que yo conozco, al igual que ese tío de ahí, no dejaría que una silla de ruedas le impidiera disfrutar de lo que es su vida”, señalando el televisor, donde habían estado viendo videos de gente que bailaba pese a estar en silla de ruedas, o que, tras quedar paralítico en un accidente de moto, habían vuelto de algún modo a los circuitos, aunque fueran como consejeros de los nuevos pilotos, o gente que montaba a caballo pese a no poder moverse… todos ejemplos claros de superación, lo que a él le gustaba hacer, romper sus límites, ir siempre un paso más allá… y Jaejoong estaba ahí, creyendo en él, en que podía hacerlo…. Ahora sonreía, imaginándose lo loco que debía haberse vuelto buscando esos videos… pero, volviendo a verlos, le agradecía que lo hiciera. Sus padres lo protegían, las pocas veces que habían ido a casa, su madre apenas le dejaba hacer nada, y, cuando él decía de ir, todo y saber que tenía coche, su padre iba a recogerlo; entendía perfectamente porqué lo hacían, él era su hijo y no querían que padeciera más; SM, por el contrario, habían tirado directamente la toalla con él, no le daban la oportunidad de nada más, lo habían aparcado como trasto viejo; sin embargo, Jaejoong, a su modo, le estaba ayudando, obligándole a seguir adelante, pese a que él no quisiera… estaba ahí para él, para que siguiera con su vida.

Cierto que la idea de que Yunho, que se había quedado fuera del mercado laboral, volviera a trabajar, esta vez como coreógrafo, había sido suya, pero es que no pensaba que iba a ser tan severo y machacón, vamos, que hasta que los tres no hacían la coreo perfecta, no los dejaba volver a casa, pero no podía evitar esa sonrisa, que se le escapaba sola, porque volvía a tener ese aura que siempre lo envolvía. “Ya te podrías haber buscado otro coreógrafo menos perfeccionista”, se había quejado alguna vez Yoochun, pero en cuanto él decía “es el que más barato sale, sólo tengo que dejar que siga viviendo en casa” todo se olvidaba, entre otras, porque empezaban a reírse todos los presentes.


Tras algunos conciertos, en los que JYJ daba las gracias a su coreógrafo, a Yunho le salieron otros grupos que también querían contar con sus servicios, de modo que Jae y él empezaron a coincidir sólo algunos días a la hora de cenar, siempre y cuando no hubiera tenido que irse de gira con el resto del grupo; entonces él se quedaba solo en casa con Jiji, cuidando de él. Uno de esos días, le sorprendió llegar a casa y no escuchar al gato maullar, como solía hacer cada vez que se encontraba solo, entonces escuchó el agua de la ducha y, pensando que igual se la había quedado encendida cuando se marchó, entró sin llamar, encontrándose a Jaejoong terminando de ducharse; no pudo evitar quedarse mirándolo, sus ojos parecían estar prendados de aquella blanca anatomía, recorriendo los tatuajes por orden cronológico, perdiéndose espalda abajo, hasta que Jae se giró y lo vio; entonces un escueto “hola” abandonó los labios de ambos, y él notó como sus mejillas comenzaban a arder ligeramente, pero Jaejoong no parecía ni nervioso ni contrariado porque él se le hubiera quedado mirando, y a él tampoco le había desagradado lo que había visto, más bien al contrario.

lunes, 30 de octubre de 2017

Always here, for you to live

Habían pasado algunos días… sus padres apenas se habían apartado de su lado, Changmin había ido a visitarlo también e intentado mostrarse fuerte ante él, aunque era bastante obvio que le costaba un poco, también Junsu y Yoochun se habían pasado, sobre todo éste último con algo más de asiduidad, al salir del set de rodaje de su último drama, y sabía perfectamente que Jaejoong estaba haciendo trabajos malabares con su agenda para poder verlo tan seguido como iba; pero seguía siendo duro aceptar que estaba condenado a una cama y una silla de ruedas, de hecho, no quería ni pensarlo. Por eso le dolió ver a Jae aparecer con ella esa tarde, y que hiciera, en cierta forma, caso omiso a lo que su madre le estaba diciendo; “sube… te han dado el alta… así que siéntate” le estaba ordenando, y él se limitaba a esquivar su mirada, “¿me vas a obligar a cogerte en brazos?”, le miró sorprendido, qué acaso no comprendía su dolor… él que pensaba que era quien mejor le entendía… “llévate eso de mi vista”, fue su respuesta, antes de girarle nuevamente el rostro, “no pienso verte hundido en una puta cama, Yunho… así que ya estás subiendo a la jodida silla” le ordenó de forma tan exhortada, que jamás había escuchado en él, que volvió a mirarlo y vio la determinación de Jae en su mirada, si él no subía por las buenas, realmente parecía que lo tomaría entre sus brazos y lo pondría en ella, así que finalmente accedió y se sentó en la silla de ruedas. “No estarás esperando que te empuje, ¿verdad?... que yo sepa a tus brazos no les pasa nada” agregó, al ver que él no se movía, y, después de poner cara de “no fastidies” empezó a mover la silla, mientras Jaejoong tomaba sus cosas del armario de la habitación del hospital, siguiendo sin hacer caso de lo que la madre le decía y recriminaba.

“Sube al coche”, le pidió sin demasiadas consideraciones, más bien ordenó, en el parking subterráneo del hospital, donde había aparcado para que nadie los viera, a Yunho, quien lo hizo casi sin rechistar, pidió disculpa a la señora Jung por su comportamiento de hoy, pero le prometió que cuidaría muy bien de su hijo, palabras que provocaron que la mujer se quedase estática y se llevase la mano a los labios, quizás, ahogando un grito interno; pero estaba decidido a aprovechar la oportunidad que le daba el destino, o lo que fuera, de estar nuevamente junto a su amigo Yunho, intentando, en la medida de lo posible, que todo fuera como antes; lamentaba que fueran en esas condiciones tan dolorosas para él, pero él no estaba dispuesto a dejarlo hundirse, auto compadecerse… que dejase de ser el mismo chico luchador que él conoció… que dejase de tener esa fuerza que él tanto admiraba…

Finalmente sabía dónde vivía Jaejoong, después de que se fueran de la casa donde vivían los cinco, y en la que él había continuado viviendo. Esperando a que aquel ascensor abriera sus puertas y les diera paso al pasillo que daba acceso al apartamento, no dejaba de mirarlo, no había dicho una palabra desde que subieran al coche, tampoco lo había visto mirarlo con lástima, ni entendía por qué había cogido todo lo que tenía en el hospital y se habían dirigido allí, pero… por alguna razón, confiaba en él. Finalmente, entraron en la casa y Jae lo guió hasta una de las habitaciones, que tenía pinta de haber sido el estudio hasta, como quien dice, dos días antes; le dijo que a partir de ahora esa sería su habitación y le ayudó a desempacar lo poco que tenía, pero cuando lo estaban colocando, lo dejó solo, ya que se fue a la cocina a preparar la cena para ambos. Echó un vistazo a su nuevo cuarto, lo único que lo hacía distinto a cualquier otro, era el hecho de que había soportes de agarre para facilitarle el entrar y salir de la cama de forma autónoma, es decir, que no necesitaría de nadie que lo ayudase cada vez que quisiera levantarse.

Mientras estaba preparando la cena, llamó a Changmin, Yunho necesitaría el resto de sus cosas y el pequeño era el único que aún tenía “libre” acceso al piso en el que habían estado viviendo los cinco; después continuó cocinando, y le pidió a su, nuevamente, compañero de piso, que fuera poniendo la mesa, mientras él le ponía comida a Jiji, pues tenía su cuenco vacío y ya llevaba un ratito maullando porque él también tenía hambre. Cuando ambos se sentaron a comer, no pudo reprimir esa sonrisa que llevaba tanto tiempo oculta en su interior, la que ni siquiera luchaba por salir, porque… era la que deseaba que todo fuera como antes, y esa noche, así parecía.

Al terminar de cenar, Jaejoong se puso a fregar los platos, mientras Yunho se dedicó a ver la televisión, doliéndole ver las batallas de baile de famosos y saber que no podría volver a participar en ellas. Antes de ir a dormir, fue al baño, donde estaba Jae lavándose los dientes; “ni se te ocurra probar tu puntería desde la silla”, le dijo mirándolo a través del espejo, con la boca sucia de espuma, escupió, mientras él se las apañaba para bajarse los pantalones y el bóxer para sentarse en la taza, estaba aprendiendo a marchas forzadas a desenvolverse solo, porque Jaejoong, después de usar su enjuague bucal, se limitó a desearle buenas noches antes de salir del baño y dirigirse a su habitación, seguido de Jiji. Él salió poco después de haberse lavado los dientes también, pero antes de ir a su habitación, pasó por delante de la de Jae y lo vio sentado delante del ordenador, bien centrado en la pantalla, con el teclado, lo que parecían partituras y un lápiz; sonriendo al verlo revolverse el cabello, como cuando estaban los cinco juntos y se le atascaba alguna letra.


lunes, 23 de octubre de 2017

Always here, for you to live

La prensa se arremolinaba en las puertas de emergencias del hospital de Seúl; hacía apenas unas horas, en una actuación en directo, en una gala benéfica, Jung Yunho, líder del grupo ahora conocido como TVXQ fase 2, había caído desplomado, sin motivo aparente, sobre el escenario, y el hecho de que las primeras personas que acudieron a socorrerle a él y al joven Changmin, que había parecido quedar presa de una fuerte crisis nerviosa al ver desvanecerse a su compañero, no fueron otros más que los antiguos miembros del grupo, haciendo notable para los medios que no había la enemistad que SM tanto predicaba, daba bastante morbo y aseguraba ser noticia de primera plana o de aquellas que abrieran los informativos y mantuvieran a la gente a la espera de conocer más detalles. De cuando en cuando, algún miembro del personal del hospital, salía a pedir  un poco de silencio, por respeto al resto de enfermos, y recordaba que tan pronto obtuvieran resultados, lo darían a conocer, bueno, si nadie se los impedía.

En la sala de espera de urgencias, y pese a haberse tomado ya más de un tranquilizante o ansiolítico, Changmin seguía moviendo la pierna nerviosamente, arropado ahora por JYJ al completo, ya que, aunque Jaejoong había estado en la ambulancia, por petición de Yunho, que no le soltaba la mano desde que se la diera, y durante algunas de las pruebas, al final le habían pedido que saliera y esperase junto a los demás. Un par de horas más tarde, el doctor que había atendido a Yunho, nada más llegaron, les indicó que ya podían pasar a la habitación para verlo, pero que debían pasar de uno en uno.

Jaejoong se levantó sin pensar, si bien, a dos pasos de la puerta, se giró como pidiendo disculpas y permiso, recibiendo ambas cosas de los tres que estaban en ese momento en la sala; y tan pronto él se perdió tras la puerta, los padres de Yunho entraron en el hospital, y no es que les sentase demasiado bien que el médico les prohibiese, por el momento, entrar a ver a su hijo, puesto que ya había una persona con él en la habitación, y la norma era bastante clara, no más de uno por visita.

Abrió los ojos; sobre el blanco de la pared, a la que miraba en ese instante, destacaba el fino y casi transparente tubo del gotero, que siguió con su mirada hasta su brazo; “son calmantes, creo” pronunció una voz que conocía estupendamente, no en vano se la había pasado escuchándola nueve años de su vida a diario, y en estos últimos dos, casi a escondidas; giró el rostro y se encontró con la mirada de Jaejoong, destilando ternura, feliz de verlo bien, haciendo que sonriera. “¿Mis padres?” preguntó con la voz algo seca, “no creo que tarden en llegar” le respondió con la voz calmada, dándole tranquilidad, justo lo que necesitaba, al tiempo que sentía aquella caricia que le regalaba en su cabello. Volvió a cerrar los ojos, y se limitó a respirar la paz, el silencio, la calma, la tranquilidad… a sentir ese leve cosquilleo que le provocaban los dedos de Jaejoong entrelazándose con los mechones de su cabello, la calidez que desprendía su cuerpo contra el brazo junto al cual estaba de pie; dejándose llevar al primer recuerdo que tenía de una situación similar, cuando intentaron envenenarlo con aquel súper pegamento, y Jae se la pasó de vigilia a su lado, porque dudaba muy seriamente, que hubiera podido descansar en aquel incómodo sofá destinado a las visitas. Poco a poco, fue subiendo su mano, hasta que él se la tomó con esa firmeza y ternura que le caracterizaba y de la que casi que ellos cuatro eran los únicos conocedores, dejándolas enlazadas, como tantas veces las habían tenido, tiempo atrás, cuando TVXQ era una verdadera y gran familia, unida, feliz.

La entrada del médico rompió esa aura, casi mágica, que se había instaurado en la habitación, más cuando entró un segundo doctor detrás del primero, augurio, para Jaejoong, de que nada bueno ocurría; que se consumó cuando el rostro de Yunho se tensó y apretó más fuertemente su mano, haciendo que se girase hacia él y viera en su cara aquella expresión de dolor tan terrible, que casi le estaba provocando el llanto, pero que se esforzaba en retener. “No siento mis piernas…”  había mascullado de forma casi imperceptible, haciendo que se angustiase, más al oír estas palabras del segundo doctor que entró “lo lamento… pero tal parece que es irreversible” y bajó su rostro apenado; mientras él… él sólo atinó a abrazar fuertemente a Yunho, intentando que no se hundiera más, presa del dolor que debía estar sintiendo, ya no físico, pues ese lo calmaban los calmantes, si no anímico, ya que sabía lo que suponía para su amigo el hecho de que no volvería a bailar.


La madre de Yunho no aguantó más, cuando vio a los dos doctores, con gesto tan serio, salir de la habitación de su hijo, se les acercó y les preguntó qué era lo que pasaba, apelando a su derecho como madre a saber cómo se encontraba su hijo, y cuando escuchó la respuesta, se derrumbó, teniendo que ser sujetada por su esposo, que casi rompe a llorar al escuchar las palabras de los médicos. Por otro lado, Junsu, Changmin y Yoochun, que también habían oído “lo sentimos, pero… es bastante probable que Jung Yunho no pueda volver a caminar…” se quedaron estáticos en ese momento, si bien, tan pronto los padres del líder empezaron a entrar a la habitación, haciendo oídos sordos a las recomendaciones del médico, pues sentían que su hijo los necesitaba más que a nadie ahora mismo, los siguieron; pero en cuanto entraron y vieron a Jaejoong abrazando a Yunho y a éste sollozando, tembloroso, contra el pecho del mayor, sobre todo Yoochun, no tuvo ninguna duda, “vámonos Changmin, ahora mismo sólo necesita refugiarse en Jae, desahogarse con él, como siempre” dijo, tomando al pequeño de la mano, saliendo junto con Junsu, los tres de la habitación, seguidos poco después por los padres de Yunho, que aún seguían un poco abrumados por la escena, y es que, ni siquiera ellos habían visto a su hijo alguna vez así… de hundido, y a la vez… como con tanta calma… la que Jaejoong parecía otorgarle en aquel abrazo, y, por primera vez, su madre se planteó si quizás se había equivocado al juzgar al mayor sin llegar siquiera a haber querido conocerle más a fondo, como su hijo le pidiera en alguna ocasión.

lunes, 16 de octubre de 2017

Always here, for you to live

El doctor le había pedido a Yunho que tuviese cuidado, ya que su antigua lesión de espalda se estaba reproduciendo otra vez y, si no se cuidaba y tomaba las medidas oportunas, corría el riesgo de que se le complicara aún más; pero él sentía que no debía, ni podía, permitirse el lujo de bajar el ritmo ni la intensidad tanto de los entrenamientos, como de los ensayos y las mismas actuaciones; no, cuando su futuro parecía pender de un frágil hilo que ataba una volátil voluntad.

Desde que Jaejoong, Yoochun y Junsu abandonaran SM y Changmin y él decidieran quedarse, se veían forzados a demostrar su valía casi a diario, ya no a las fans, que seguían brindándoles su apoyo incondicional, si no a los mismísimos productores, que una vez apostaron por ellos, quienes le habían dejado claro, aún hoy en día, que sobrevolaba por encima de sus cabezas una posible disolución permanente de TVXQ, y que ellos se quedarían, entonces, sin trabajo; más, aparte, la constante amenaza de un nuevo grupo destinado a sustituirles, si no alcanzaban un mínimo, que solía variar según lo ánimos de los jefes, últimamente no demasiado bueno, y que, incluso estando los cinco, raras veces habían conseguido; y él no iba a permitir que, “de pronto”, Lee Soo Man, o alguien en su nombre, decidiera que ellos ya no le merecían la pena, y disolviese, porque sí, lo que era su vida, su sueño… algo tan importante como el respirar, que lo había llevado a defraudar, a desobedecer a su padre en parte, hasta que le demostró que  era realmente bueno para ello y triunfó, dejando bien alto el apellido Jung, ya que lo habían elegido líder, y por tanto, en cierta forma, portavoz del grupo; toda Asia sabía quienes eran y  quienes seguían siendo, pese a todo.

Quizás, el dolor físico lo sobrellevaba mejor que el anímico. Acostumbrado a que fuera sólo Jae quien lo viera llorar como niño pequeño, entre otras, porque al ser el mayor se preocupaba por todos ellos; debió “adaptarse” a que fuera Changmin quien intentara hacerlo sentir bien y lo reconfortase cada vez que su ánimo se quebraba; y resultaba duro empezar, casi, de cero también en este punto, ya que con el pequeño, a pesar de los años juntos, no tenía tanta confianza como con él, de hecho, seguramente, Jaejoong era el único que conocía los secretos de todos y cada uno de ellos. Pero el pequeño Min le había demostrado que podía contar con él, que también quería luchar, que ambos seguían compartiendo el mismo sueño y que, por desgracia, ambos estaban pasando el mismo trago amargo.

Pero, pese a todo, Jung Yunho seguía siendo el líder, y se preocupaba antes por Changmin que por él mismo; soportando, como podía, un dolor que cada vez se agudizaba más, dejándole, en ocasiones, casi sin aliento; aunque sobre el escenario, no mostraba signo alguno que hiciera saltar las alarmas en la productora, y activasen el plan de sucesión de TVXQ.

Esa noche no iba a ser menos. Se tomó algún antiinflamatorio, más aparte de los remedios naturales que usaba,  y se subió al escenario, intentando ocultar, lo mejor posible, una que otra mueca de dolor, que pudiera dibujarse en su rostro. Changmin le había dicho que hablara con el manager, por ver si podían aplazar aquella actuación o cantar a capela, que podrían hacer sentados y así él no castigaría tanto su espalda, pero se negó, porque aquello supondría ponerlos sobre aviso, y él aún no estaba dispuesto a tirar la toalla.
Un fuerte crujido, seco; un dolor tan agudo, que lo sintió como un latigazo por todo su cuerpo; perder unos segundos la consciencia de donde estaba, y, en silencio, caer como fulminado al suelo, con las primeras lágrimas saltando de sus ojos.

“Yunho”, había gritado tan fuerte como le habían permitido sus pulmones, y, raudo, subió al escenario, sintiendo esa  ráfaga de flashes y voces ir en aumento. Le daba lo mismo que SM no quisiera que estuvieran allí, menos, que se acercasen a ellos dos; pero, habían sido invitados, y ni tan sólo Dios podría haber evitado que fuera a auxiliar al que, pese a toda la mierda que la productora quería echar entre ellos, seguía considerando su mejor amigo, alguien para quien era tan especial como él lo era en vuelta, porque pese a todo… tanto Yunho, como Changmin, seguían siendo parte de su vida, la más importante y feliz.

En cuanto llegó a su lado, tomó fuerte sus manos e intentó cubrir con su cuerpo el rostro de Yunho; sabía  perfectamente que a él no le gustaba que lo vieran llorar, como lo estaba haciendo ahora; así que agradecía a su atuendo, sobre todo a la fina chaqueta que llevaba sin abotonar, el poder seguir complaciéndolo.

 “Jae” en un leve lamento, en ese sollozo que tan apenas él solía escuchar, y sus manos apretadas tan fuertemente, en escasamente unos, quizás, segundos, le hicieron ver que algo no iba bien; de modo que se giró hacia donde estaba Changmin, y lo encontró llorando, rodeado por Yoochun y Junsu. “Una ambulancia”, gritó, y su “mate” le indicó que estaba en ello, señalándole su teléfono móvil que, pegado a su oreja, le daba los primero tonos de llamada, devolviendo, después, su mano al abrazo que Junsu y él le estaban dando al pequeño, que parecía seguir en shock o víctima de una gran crisis nerviosa.


En aquel instante, ni Jaejoong, que se encontraba de rodillas, cubriendo con la parte superior de su cuerpo a Yunho, mientras le acariciaba la cabeza, ni el líder, ni Changmin, que seguía temblando y llorando en silencio, ni Junsu, que le frotaba la espalda, ni Yoochun, que lo abrazaba, después de colgar, echaron en falta que algún miembro de la junta directiva de SM, presentes casi todos en aquella fiesta, se acercasen y preocupasen por lo que le había pasado a uno de aquellos “dioses nacientes del este” que había permanecido fiel; sólo se habían movido aquellos miembros del staff que solían trabajar con ellos, y que, a base de roce, se habían tomado cariño. Más bien, alguno de esos jefazos, había llamado indicando que acelerasen los preparativos para el debut de los chicos destinados a ocupar el lugar de TVXQ, ya que, ante sus ojos, Yunho se había roto y, por efecto dominó, Changmin también.

sábado, 14 de octubre de 2017

Amor imposible

Información Principal
Titulo: Amor imposible
Género: drama
Rating: PG
Autor: Kurishio

El Elenco
-          Raúl
-          África
Notas de la autora:
Los personajes me pertenecen, pues son creados por mi cabecita…



Raúl no paraba de llorar sujetando un papel entre sus manos, el mismo que le había hecho añicos toda esperanza, aunque él ya sabía que no era más que una ilusión lo que había pasado por su mente antes de tener los resultados impresos y no dando lugar a duda alguna. Su ex novia África, trataba en vano de consolarlo, e intentaba entender que era lo que tenía a Raúl así, tan hundido, que ni siquiera sus besos lograban hacerlo dejar de llorar.
Cuando logró serenarse un poco, aún medio ido, le confesó que estaba enamorado, más de lo que jamás lo había estado de nadie, pero que, para su desgracia, aquel amor era un imposible, algo que nunca se realizaría; África, le dijo que ella todavía sentía algo por él, aunque necesitaba tiempo para perdonar la última jugarreta, y Raúl enseguida aclaró que no era ella a quien amaba, si no a otra persona que había despertado en él sentimientos que no había tenido antes con nadie, y que, aún lamentando herirla, ni siquiera ella le había hecho estremecerse de tal manera.
África logró sobreponerse a la noticia, hacía tiempo que ella y Raúl lo habían dejado, unos meses apenas; pero habían vuelto tantas veces antes, y era tanto lo que parecían amarse ambos, que no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que Raúl pudiera amar a otra que no fuese ella; aún así, le intentó ayudar, “dale celos conmigo, igual si ve que estás con otra, quiera salir contigo”, “ por desgracia, esto no se arregla con un ataque de celos” le confesó Raúl, mientras rompía en pedazos el papel que había estado sujetando todo el tiempo, y lo tiró con rabia hacia el aire, como deseando que el viento se llevase la mala noticia de la que era portador.
Raúl se marchó sin tan siquiera despedirse, estaba tan sumido en su dolor, que no parecía ser consciente del mundo que lo rodeaba.
África cogió los trozos de papel y los unió, sabía que ahí encontraría la respuesta que buscaba, porque fuese lo que fuese aquello que le ocurría a Raúl, estaba peor desde que leyó lo que decía aquel impreso. Al leerlo, no daba crédito, ahora entendía porqué sufría tanto, porqué su afán en describir como imposible el amor que sentía, ¡ Raúl estaba enamorado de Leo!.
Un  mes antes, el padre de Raúl llegó al piso donde vivía su hijo con África y dos amigos más, y le dio la noticia a solas; antes de casarse con su madre, tras una pelea que habían tenido y antes de saber que estaba embarazada, había tenido una relación con una mujer, de la que no había vuelto a saber nada, y fruto de esa relación, de apenas dos noches, había nacido una niña, su hermana. Le juró un montón de veces, que desconocía la existencia de ella, hasta que se había presentado una chica en la puerta de su casa preguntando por él, y  le contó la historia; y todo porque su madre había muerto un mes antes y ella no quería estar bajo la protección de los servicios sociales; por eso había ido a buscarlo.
Cuando Raúl vio a su hermana por primera vez, en su ser no se despertaron los sentimientos propios de un hermano, hasta ese momento había sido hijo único, necesitaría tiempo para adaptarse a la nueva situación, al hecho de tener que compartir el cariño de su padre con una desconocida. Y con la convivencia, cada vez la quería más poco a poco, no podía dejar de mirarla, de sonreír si ella lo hacía, de que se le partiese el corazón si lloraba; no soportaba verla sufrir, y cualquier chico que se le acercase, no era más que un energúmeno, un idiota que no se la merecía y a quien no le importaba romperle la cara si ella se lo pedía, porque le hubiera hecho daño.
Siempre había pensado que Raúl la defendía así porque era su hermana, aunque a África le resultaba extraño que en apenas unos meses le hubiese cogido tanto cariño; igual que pensaba él, hasta que uno de sus amigos dijo “ la forma en la que actuas, como la defiendes… no es como un hermano, si no como un hombre”, y a partir de entonces comenzó su calvario, porque cada día, se daba cuenta de que tenía razón.

Los trozos de papel volvieron a volar al viento, África rezaba porque nadie más supiera la verdad, porque Leo jamás lo supiera, si no sentía lo mismo por él, ni aunque lo sintiera; no podrían amarse, el impreso con los resultados de las pruebas de ADN no daban lugar a dudas, Leonor y Raúl eran hermanos de sangre.

viernes, 13 de octubre de 2017

Ai kizuna

TERCER ACTO
Yoochun notó que alguien se acercaba a él, pero no giró para encararlo, qué importaba quien fuera?, nadie le haría cambiar de su propósito, que no sabía por qué no había hecho aún … Sólo una persona podría hacerlo, pero esa… jamás lo haría, no después de lo sucedido entre ellos…
-                     Yoochun ah…- esa dulce voz, temblorosa por el llanto, rompió el silencio y lo hizo mirar
-                     Junsu…
-                     Así cumples tus promesas?, estás dispuesto a dejarme solo?
-                     No… Dios sabe que jamás te dejaría solo… pero también el daño que te hice…
-                     Y crees que perderte no me lo hará?, crees que si desapareces… todo estará bien? Pues no Park Yoochun, si me dejas… nada estará bien… y… y mi sufrimiento no desaparecerá… sólo… cambiará su forma.
-                     Junsu…
-                     Yoochun… si es verdad lo que me decías en la carta…
-                     Sí… me gustaría que me perdonases…
-                     No te arrepientes de …
-                     No… no me arrepiento de haberte hecho mío… sólo de la forma en la que lo hice…- las lágrimas volvían a recorrer el rostro de ambos.
-                     Pues… pues… demuéstrame cuan dulce puedes ser…- dijo sonrojado, pero con sus ojos clavados en los del mayor.- Porque si me alejé de ti… fue porque temí que no te arrepintieras de cómo lo habías hecho, que sólo hubiese sido por el alcohol… que en realidad no significase nada para ti… si me mantuve lejos de ti fue… porque temía que no me amases como yo te amo.- el mayor abrió sus ojos a más no poder… jamás habría pensado en esa confesión, su pequeño Junsu le amaba… se había alejado de él para no sufrir, temiendo que él lo hubiera poseído en un arrebato que no podía controlar….
Yoochun tomó el rostro de Junsu entre sus manos, y sus labios volvieron a posarse sobre los del delfín, igual que aquella noche, primero dulcemente, después con más pasión… iba despacio, dejando que el pequeño le indicase con su cuerpo hasta dónde podía llegar en cada momento, no quería estropearlo.
-                     Junsu…- dijo, cuando se separaron- cómo puedes perdonarme lo que te hice?, cómo puedes amarme a pesar de eso?
-                     Porque… no quería… pero sí quería…. No quería que fuese porque tú estabas borracho, que me tomases a la fuerza… pero sí quería, porque eras tú; porque tú serías el primero, y quiero que seas el único.- dijo besándolo nuevamente.
-                     Déjame renovar mi promesa… te prometo que jamás me alejaré de ti, que jamás te haré daño, te prometo que te amaré hasta que mi alma me lo permita… que no dejaré que nada ni nadie destruya este vínculo de amor.

Ambos volvieron a casa tomados de la mano, sus dedos entrelazados les decía a ellos que había algo más, algo de lo que ahora los dos eran conscientes, un amor que se habían jurado, duraría para siempre.