En el pueblo en que nací, sólo hay escuelas de primaria y
secundaria, por lo que, cuando pasé al instituto, para estudiar mi bachiller,
debí solicitar también una habitación en la residencia para estudiantes.
Era la primera vez que salía de casa, que viviría tan lejos
de mis padres… pero tuve la suerte de que algunos de mis amigos, sobre todo el
más cercano, Eun Hyuk, entró al mismo instituto, y reservaron en la misma
residencia, así que no se me hizo tan duro, porque me sentía, salvando las
distancias, como si aún estuviera en el pueblo y no en la capital.
Al principio dormía solo en mi habitación, todo y que los
cuartos son siempre dobles, pero yo quedé de pico, ningún otro alumno había
solicitado plaza en la residencia; y por las noches, lo pasaba un poco mal,
porque lo notaba todo extraño, así que un día, me fui con Eun a comprar cosas…
peluches… un montón de mulliditos y apapachables muñecos de peluche, de todas
las formas y colores…. Recuerdo que el mono me miraba raro, mientras me decía
que si no me consideraba ya lo suficientemente grande como para dormir abrazado
a muñecacos tan grandes, porque casi todos los que tomaba entre mis manos, eran
casi de mi tamaño, y yo le contesté que no, al tiempo que le sacaba la lengua;
además, le recordé que él no estaba solo en ese enorme cuarto, ya que Eun
compartía el dormitorio con un chico de un curso superior, DongHae creo que me
dijo que se llamaba, y que le ayudaba con sus tareas, y… no sé si con algo más…
porque de cuando en cuando me aparecía con alguna marca…, pero en fin, en su
vida sexual paso de meterme. Después de todas las compras, regresé al
dormitorio con seis peluches tamaño Junsu y mi cartera casi vacía de wons…
menos mal que mi amiguito del alma me tiene compasión, y de seguro me invitará
a comer en los días que me quede con cero y sin coma.
Empezado ya el segundo trimestre, me llamó el director de la
residencia, para hacerme saber que habían solicitado plaza, por lo que debía
ordenar el dormitorio, haciendo sitio a mi nuevo compañero, enseñarle dónde se
encontraba todo, y ser amable con él, pues venía transferido de otro lugar.
Aún recuerdo cuando lo vi… algo más alto que yo, moreno, de
rasgos suaves, pero de voz profundamente varonil… ok, es cierto que no pensé
eso exactamente de su voz la primera vez, pero ahora no consigo escucharla de
otra forma, es que… es tan distinta a la mía… cuando susurra, se le oye tan
sexy…
Sí, es lo que estáis pensando… estoy enamorado de mi compañero
de cuarto… solo que para él… me parece que ni existo, en esos términos… porque
nos llevamos bien, hablamos, reímos, jugamos… compartimos un montón de gustos y
de cosas… pero él sólo me ve como amigo…
Hoy me he pasado todo el día mirándolo… hay algo raro en él…
algo distinto a lo de siempre, y mira que ha pasado ya un año desde que nos
conocimos, así que lo conozco perfectamente, sé todas y cada una de sus manías…
pero… hoy no descubro que es eso diferente que tiene…
-
Junsu, ah… Junsu! –me acaba gritando.
-
Eh… lo siento… qué me decías Yoochun?
-
Que si viste mi diccionario de latín.
-
Sobre el escritorio, justo donde lo dejaste
anoche.
-
Gracias…
No es su forma de actuar, sigue tan despistado como siempre,
y luego se queja de mí…
Me pongo ultra rojo al darme cuenta de que le estoy mirando
el trasero, mientras él anda buscando sus zapatillas bajo la cama; y en cuanto
se levanta y presiento que va a mirarme, mis súper actos reflejos, se ponen en
marcha, volteo la cara a la tele y mi dedo oprime el botón que cambia de canal,
“no hacen nada interesante en ningún sitio… que aburrimiento”, sobre todo
porque lo único interesante que encuentro, mide metro ochenta, es moreno y me
vuelve loco cuando habla seductoramente en inglés, sin importarme un bledo no
entender exactamente lo que dice. Intento centrarme en los programas que están
emitiendo, pero no hay manera, en cuanto lo veo moverse, mis ojos van detrás de
su anatomía…
Veamos… sigamos buscando ese “algo” distinto que le
encuentro hoy… ¿su pelo?, no… aún lleva el último corte que se hizo, aunque con
el pelo húmedo de haber recién salido de la ducha, no se le note mucho como es…
mejor intento no pensar demasiado en Yoochun bajo la ducha, o el que tendrá que
tomársela, pero helada, soy yo…. ¿Los pendientes?... no… aún lleva los que le
regalé para su cumpleaños, y no sé porqué me pongo a sonreír como idiota…
bueno, sí… siempre hace ilusión que quien te gusta lleve algo que tú le
regalaste… y él ni se los ha quitado desde que se los di…. ¿Serán los
tatuajes?... a ver… no… no es eso, tiene los mismos con los que por poco me dio
un infarto cuando se los vi, porque yo no soy de los que me gusta eso de
marcarme el cuerpo, aunque llevo pendiente también, que por cierto, no sé si se
habrá dado cuenta, pero llevo la pareja de uno de los que él lleva, sé que es
algo tonto, pero… así me hago la ilusión de que somos algo más J …
-
Junsu…
-
Dime
-
Viste mis zapatillas?
-
Las mandaste a la lavandería… estaban llenas de
mierda… -sigo haciendo como que estoy centradísimo en lo que están emitiendo en
ese canal.
-
Pues descalzo…
-
Puedes usar las mías…
-
Mi pie es más grande que el tuyo.
-
Oye! –le grito, al tiempo que me levanto, por
primera vez en la mañana, de mi cama- No te sientes sobre Micky… -lo regaño, al
tiempo que estiro de mi peluche y lo hago caer de culo al suelo.
-
Auch… eso dolió… -dice sobándose el trasero-
cómo puedes llamar Micky a un ratón morado?, si aún fuera como el de Disney…
-
Yo lo llamo como me da la gana, que para algo es
mío. –digo abrazándome con fuerza a mi querido peluche… el pobrecito me había
dado pena, estaba ahí, solito, en un rincón de la tienda, sin que nadie lo
compara, así que yo lo adopté.
-
Vale, vale…
-
Ni se te ocurra… -vuelvo a gritarle, haciendo
que se quede parado a mitad de camino de sentarse sobre mi preciosísimo delfín
rosa- le plantas tu trasero a Xiah junior y te pongo más morado que a Micky,
ratón del mal. –le amenazo, al tiempo que estrujo también a mi delfincito.
-
Ratón del mal?... –ups… con las hormonas tan
disparadas como él solo me las puede poner, sólo con que esté delante… hasta
algunos cuentos infantiles que había leído, parecían tener doble sentido para
mí, y en uno de los últimos, me imaginé a Yoochun como un ratón que me devoraba
cual si yo fuera rico quesito…
-
Olvídame… pero vuelve a aplastar algún peluche
mío… y lamentarás haber conocido a Junsu ¬¬ -mis muñecos son sagrados.
-
Ok, ok… sólo buscaba algo sobre lo que sentarme
para ver la tele, de la que, por cierto, te has acaparado…
-
Pero si tú casi nunca la ves… -y yo desde que te
conozco tampoco, aunque haga como que sí XD…
-
Pues hoy me apetece, mira por donde… -gracias
tiempo, por ser verano… dios… que bueno que está… y como me gusta y me pone
verlo sin camisa, sólo con ese pantaloncito fino del pijama… que juro que me
deja ver e intuir más de lo que quisiera… *babas…*
-
Pues siéntate en el suelo… hace calor… -y así
aprovecho y te veo bien visto XD
-
Paaaaaaaaaaso… no quiero que me duela más el
trasero. –dijo sobándoselo otra vez- que el tuyo venga acolchado de serie, no
significa que el mío también.
-
Me estás llamando culón? ¬¬
-
Jajaja, perdona… -rió, al tiempo que se sentó a
mi lado en la cama.
-
No te perdono… -hice mi famoso puchero de
enfado.
-
Pleaseeeeeeeeeeeeeee –odio que sepa, porque creo
que lo sabe, que mi punto débil es escucharle hablar en inglés con esa voz tan
ronca y sexy… *babas al cuadrado*- vamos… Junsu… -decía pinchándome en el
carrillo con el dedo- es que es dificilísimo no fijarse en esa S-line que
tienes…
-
En qué? –es algo referente a mi anatomía?, se
fijó en mi cuerpo? Como sea eso… me da un ataque…
-
Que tienes un cuerpo muy lindo. –creo que mis
venas entraron en colapso… tengo que estar rojo fosforito e irradiante… siento
ardiendo cada poro de mi piel.
-
Ya… ya… no digas tonterías, y calla que no me
dejas ver televisión… -como sigas por ahí… te ato a la cama y te violo… que no
tienes ni idea de las ganas que te tengo…
-
Ok… permisito… -me pide, mientras levanta una de
mis manos, y pone su cabeza sobre mis piernas.
-
Yoo… Yoochun… -respiro acelarado y tengo que
tragar saliva para no ahogarme…
-
Así estoy más cómodo, no te importa, verdad?
–importarme? A mí?...
-
No… tú mismo… -le respondo, al tiempo que sitúo
mi mano sobre su brazo, e, instintivamente, suelto el mando que tenía en la
otra, y empiezo a hacerle piojito.
-
Junsu…
-
Dime… -aunque estoy que me muero de la
vergüenza, no sé porqué, no dejo de hacérselo.
-
Será culpa tuya si me quedo dormido… otra vez
-rió- lo que estás haciendo me relaja mucho.
-
Oh…-digo al fijarme en el programa que emitían,
siendo consciente de la hora y el día- ¿que hoy no sales con tus amigos?
-
No… no me apetece estar de carabina… -dice
removiéndose en mi regazo, buscando ponerse más cómodo.
-
Que ya encontraron novia?
-
Algo así…
-
Y yo que pensaba que serías tú el que se las
llevaría de calle… -un tío tan guapo, insinuándote cosas, en inglés, al oído,
con esa timbre tan sensu y sexual que tiene… al menos a mí me pone.
-
No me llama la atención ninguna…
Qué narices hace la mano de Yoochun entre mis piernas?...
como suba unos centímetros más… se va a liar la de Sodoma y Gomorra…. Pero por
más nervioso que me esté poniendo, por miedo a que descubra que me estoy
empalmando, es justo eso, esa sensación… que no lo hago detenerse, ni le llamo
la atención, ni le digo nada… dejo que siga regalándome caricias.