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Principal
Titulo: Cura mi corazón
Género: drama /mpeg
Rating: + 16
Autor: Kurishio
El Elenco
Yuuchun
Junsu
Jaejoong
Yunho
Minho
Changmin
Notas de
la autora:
Los
personajes no me pertenecen; no gano nada con esta historia, sólo la
satisfacción de que ustedes la lean y me dejen sus comentarios…
Desarrollada
y escrita a partir de una idea de Esthela10
Advertencia
contenido:
shonen
ai (romance hombre x hombre)
mpeg
(embarazo de hombres, en este caso de forma natural[tras mantener relaciones
sexuales sin precaución{algunos pillarían enfermedad de transmisión sexual
(ets), pero aquí pillan un baby XDDD}])
si no te
agradan ninguno de estos dos géneros ¿qué demonios esperas para salir de este shot?
A los
que sigáis aquí… disfrutadlo.
¿Cómo había llegado hasta ese punto?, él sólo quería lo
mismo que tenían sus hermanos. Él sólo deseaba enamorarse y que lo amaran con
la misma intensidad… quería sentir esas mariposas en el estómago… deseaba
formar una hermosa familia, al igual que su hermano Jaejoong lo había hecho con
Yunho, con quien estaba casado y tenía un precioso bebo de casi dos añitos ya,
Wooki; y la que Minho, apenas un año menor que él, estaba pronto a formar con
Changmin, aunque ellos aún no contraían matrimonio, no se sentían preparados
para dar ese paso, pero , por no tomar las precauciones pertinentes, se quedó
embarazado y ambos habían decidido seguir adelante, al tiempo que empezaban a
hablar, algo más en serio, sobre la posibilidad, más que probable, de acabar
casándose, más que nada, por el bien del bebé que esperaban.
Aquellos bebés habían unido más a sus hermanos con sus
parejas.
Él cuidaba de cuando en cuando del pequeño Wooki, al igual
que lo hacía Minho antes de embarazarse. Había visto las muestras de cariño
constante de Yunho a Jaejoong y viceversa; también como, ahora sobre todo,
Changmin se desvivía en mimar a Minho, y lo reconocía… había sentido envidia,
envidia de aquello que sus hermanos tenían… y que para él era ese sueño que se
estaba desvaneciendo.
Habían pasado ya dos semanas desde que se acostaron por
primera y última vez, y él apenas si había vuelto a dar señales de vida… tan
sólo míseras escusas por teléfono, algunos días después, tras que él lo llamara
siempre, con las que se excusaba por no poder ir a verle; y que por alguna
estúpida razón, quizás, la mayor de todas, que aún y pese a todo lo amaba,
decidía creérselas. Pero ya hacía más de diez días en los que ni siquiera le
había llamado o mandado un simple correo o mensaje al móvil, en los que se
había parecido volatilizar en la nada.
-
Buenos días… ¿puedo ayudarle? –le preguntó la
chica que atendía recepción.
-
Eh… sí, gracias… buscaba al señor Park Myun We,
¿podría decirme dónde está su despacho?
-
¿El
señor Park Myun We? Lo siento, él ya no trabaja aquí, fue trasladado.
–respondió, y la cara de Junsu se desencajó.
-
¿Trasladado? –preguntó, casi más, para sí mismo,
como ido.
-
Sí… trasladado al lugar que se merecía.
No recordaba haberse despedido de aquella amable chica que
lo había atendido, tampoco el haber salido, pero ahora se encontraba
deambulando, como sumergido en un trance, por los jardines que rodeaban la
corporativa Park, chocando casi con todo el que se le cruzaba, pidiendo
disculpas como si fuera un autómata, más que porque realmente sintiera haber
tropezado con la gente.
Más de una vez había ido allí a recogerle, esperándole
sentado en una de las bancas del jardín, que daban hacia la puerta del edificio
de oficinas, para que después ambos se fueran a cenar, o al cine, o al parque
de diversiones, dependiendo de a la hora que saliera… habían paseado tomados de
la mano, comido helados, compartido picnics… tenía un montón de pequeñas fotografías autoadhesivas,
en las que estaba junto a él, decorando las puertas de su armario… pero… ahora
recordaba que, cada vez que él le pedía de hablar sobre su futuro, como pareja,
Myun We siempre decía lo mismo… que quería promocionar en la empresa y que lo
trasladaran a alguna de las sucursales que ésta tenía fuera del país, pues
quería ver mundo, y él casi nunca, o nunca, parecía estar dentro de aquellos
planes a largo plazo. ¿Lo habría hecho?, ¿habría optado por aceptar aquel
traslado, si finalmente se lo habían concedido y propuesto?, pero… ¿por qué se
había marchado sin despedirse de él?, ¿sin ofrecerle el ir a su lado?, ¿tan
poco significaba él, en verdad, para Myun We?
Todas aquellas dudas, más algunos recuerdos, se agolpaban a
la vez en su mente, que ya no conseguía procesar nada más… sentía como se
oprimía su corazón y su pecho comenzaba a doler… sentía una sensación de mareo
que iba en aumento, y finalmente se desvaneció. O tuvo que hacerlo, porque
ahora se encontraba en el hospital, tumbado en una de sus camas, vestido con el
típico camisón, viendo como su hermano Jaejoong, al que los doctores debieron
llamar, porque en su agenda había puesto su número para que lo avisaran en caso de emergencia, hablar con uno de los
médicos que le atendieron y le habían realizado algunas pruebas, con el fin de
saber qué era aquello que había provocado su desmayo, y que no era algo normal
en un chico tan joven y con tan buena salud.
-
Estás embarazado Junsu. –dijo Jaejoong, con la
cara algo más pálida de lo habitual
-
¿Qué? –preguntó incrédulo, al tiempo que se
llevaba una de las manos a su vientre, ¿podía ser el destino tan cruel?
-
Es lo que me ha dicho el doctor. –explicó su
hermano mayor, al tiempo que tomaba una silla y se sentaba a su lado, mientras
Yunho permanecía de pie al otro lado de la cama- ¿No tomaste precauciones? –y
casi pudo leer en su pensamiento, que había sido una pregunta tonta, pero no
sería el primero que se embarazase aún con métodos anticonceptivos de por
medio, porque, aunque sea bajo, siempre hay un porcentaje de fallo.
-
… -negó con la cabeza. Él lo amaba, quería
formar una familia con él, de hecho, en eso pensaba cuando lo hacían… ¿cómo iba
a saber que lo dejaría tan pronto se le entregó?, o ¿cómo saber que se iba a
quedar embarazado nada más lo hiciera?- He sido un idiota, ¿verdad, hyung?- Jae
resopló antes de negar con la cabeza.
-
Confiabas en él. –sonrió y él asintió
Como lo que tenía no era nada grave, le dieron el alta ese
mismo día, y Jaejoong y Yunho le llevaron a casa.
Desde la muerte de sus padres, Jaejoong, Minho y él habían
vivido juntos en la casa familiar. Habían estado siempre los tres, hasta que
Jae se casó, y Yunho comenzó a vivir con ellos, y, casi al año, Minho decidiera
probar suerte en la convivencia con su novio, y se fuera a vivir al departamento
que tenía Changmin, aunque venían bastante a menudo de visita, sobre todo desde
que el pequeño Wooki naciera, y más aún cuando el pequeño de los Kim se quedó
embarazado y quería pedirle consejos al mayor.
Sentía que el destino le estaba jugando una mala pasada. el mismo día que se entera
que su novio no está, y que, seguramente, se ha ido de Corea, descubre que está
esperando un hijo de él… definitivamente, alguien o algo no quería que fuera
feliz… de hecho, no lo era incluso desde antes de que desapareciera, pues,
desde que lo besase por primera vez en los labios, él había ido profundizando
cada vez más los besos, había comenzado a acariciarlo de tal forma… parecía
tener tanta prisa en acostarse con él, que lo asustaba, pero más, la idea de
poder perderlo si se seguía negando a hacer el amor con él; así fue como,
finalmente, cedió.
Jaejoong no paraba de dar vueltas por la sala, ¿qué debían
hacer?, estaba hecho un lío…. Junsu se había quedado embarazado, pero… era
obvio que el padre aún no lo sabía. Tanto él como Yunho habían sido testigos;
al inicio de su relación, el novio de su hermano le llamaba casi a diario a
casa, pero, desde aquella noche en la que Junsu se fue con él a pasar una noche
de hotel, en uno de lujo, para celebrar no recordaba qué, el teléfono no había
vuelto a sonar con su voz preguntando por su hermano, y sí habían visto a Junsu
cabizbajo y taciturno, al que se le iluminaba el rostro cuando sonaba el celular,
pero se le apagaba tan pronto veía el número en la pantalla, y , obviamente, no
era él.
-
¿Qué debemos hacer Yunho? –preguntó a su esposo,
que parecía estar de lo más tranquilo en el sofá
-
¿Por qué lo dices?
-
Porque visto lo que ha estado pasando las últimas semanas… no sé si él sea un buen
padre…
-
Yo también lo he pensado, pero… si embarazó a
Junsu, aunque no fuera queriendo, debe, como hombre, hacerse responsable del
bebé que esperan. –dijo, con notable enojo en su voz; no entendía aquellos que
se despreocupaban de sus responsabilidades
-
Lo sé… cielo, eso lo sé… pero… quizás no entraba
dentro de sus planes…
-
Tampoco entraba dentro de los planes de
Changmin, pero cuando supo que Minho estaba embarazado, no le ha dado la
patada, al contrario… están ultimando preparativos, para casarse después de
tener al niño.
-
Lo sé amor… y créeme, nada me gustaría más que
equivocarme, pero… mucho me temo que ese Park –pues era lo único que conocía de
él, el apellido y donde trabajaba- no sea bueno para Junsu.
-
No dejaré que se vaya así sin más… tendrá que
responder… - dijo, levantándose de la silla y saliendo de la casa.
No tardó mucho en llegar a las oficinas de la corporativa
Park, acercarse al mostrador de información y preguntar por el joven señor
Park, recibiendo una indicación, con el dedo, hacia uno de los despachos
cercanos, del que salía un chico de cabello negro, casi azabache,
impecablemente vestido con su traje de ejecutivo. Se fue directo a él y,
recordando las expresiones de sufrimiento de su cuñado, lo primero que hizo fue
lanzar un golpe, sin mediar palabra, y ni supo cómo el otro pudo esquivarlo.
Escuchando como la chica de recepción daba voces, llamando a los de seguridad,
para que ayudaran a aquel desalmado; él lo tomó del pecho de la camisa, no lo
iban a sacar de allí hasta que le dejara claro que no tenía pensado permitirle
que se fuera de rositas sin tomar responsabilidades por lo que había hecho;
pero aquel, por más que lo zarandease, decía no saber de qué le estaba
hablando, ni conocer a quién él se refería, y, nuevamente preso de rabia, le
soltó un puñetazo, pero esta vez, al tenerlo sujeto aún con la otra mano, no
pudo esquivarle y lo dejó caer al suelo, tapándose parte del rostro, justo en
la zona que le había golpeado.
Junsu fue corriendo a socorrer a aquel joven que su cuñado
había golpeado. Había escuchado todo lo que Yunho había dicho antes de salir de
casa, y se imaginó que habría ido hacia allí; el problema era que, ninguno de
sus hermanos ni cuñados, sabían del nombre de pila del chico que lo había embarazado,
sólo que era el hijo del dueño, porque se los había dicho, pero cuando él fue a
buscarlo antes, se percató que había más de un Park en la directiva de la
empresa, por lo tanto, debía de haber más de un hijo, y temía que Yunho
golpeara al que no era, porque tampoco lo habían visto, ya que Myun We,
prefería que quedasen los dos a solas en cualquier otro sitio, lejos de la
familia de ambos.
-
No lo ayudes, no se lo merece. –le decía Yunho,
mientras se zafaba como podía de los de seguridad, que intentaban, por las
buenas, tomarlo de los brazos y sacarlo fuera del edificio.
-
Sí se lo merece, porque no es él.- respondió,
mirando a su cuñado.
-
Oh… soltadme… me conozco la salida yo solito.
–dijo, soltándose de los de seguridad y marchándose, para evitar más problemas
de los que ya hubiera podido ocasionar.
Lo ayudó a levantarse del piso, al tiempo que buscaba, con
la mirada, a donde llevarlo para curarle o, mínimo, intentar que no se le
hinchara donde le había golpeado Yunho; decidiéndose, finalmente, por llevarlo
hacia el comedor de la empresa. Una vez allí, le ayudó a sentarse en una silla,
y buscó algo frío que evitase la inflamación y calmase esa palpitación,
dolorosa, que de seguro estaba sintiendo, puesto que no dejaba de sujetarse la
zona golpeada; acabando por ponerle el típico filete de ternera, cubriéndole el
ojo, que amenazaba con ponerse de un morado demasiado feo.
-
Lo lamento. –se disculpó Junsu con aquel joven-
Mi cuñado sólo quería… que no se burlase de mí.
-
¿Burlarme de ti?, pero si ni siquiera te he
visto en mi vida… - decía, mientras sujetaba aquel frio filete contra su
rostro.
-
No… no usted… su hermano. –dijo, haciendo que
reclinase un poco la cabeza hacia atrás y presionando ligeramente la carne,
para que se adaptase mejor al contorno de la cara.
-
¿Hermano?... –preguntó confundido, y Junsu no
sabía si pensar que era por el golpe o qué- Yo no tengo hermanos… -la cara de
Su revelaba la sorpresa que aquellas palabras suponían- soy hijo único. –por
edad, estaba claro para él, que su padre no podía ser, de modo que… le había
mentido…
-
Ya veo… -dijo, bajando su rostro, apenado, con
el llanto incipiente en sus ojos.
-
Ese hombre al que tu cuñado quería golpear, ¿te
dijo que era mi hermano? –preguntó curioso, mientras miraba y retiraba su
mirada, nerviosamente, de la figura del joven que tenía frente a sí; era la
primera vez que lo veía, pero le dolía en el alma, le retorcía el corazón verlo
así, y el no entender porqué le afectaba tanto, lo ponía nervioso y sin saber
cómo actuar.
-
No… no directamente, me dijo que era el hijo del
dueño… y… bueno, si usted lo es… supuse que, entonces, sería su hermano.
-
Pues… que yo sepa, yo soy el único hijo que
tiene mi padre. –respondió, recibiendo una corrección en su postura, pues se
había inclinado hacia delante, teniendo que volver a reclinarse hacia atrás.
-
Ya veo… de todas formas… ya no importa, no podré
pedirle explicaciones porque lo trasladaron.
-
¿Lo trasladaron? –preguntó e intentó hacer
memoria si él, como el encargado de personal de la empresa que era, había
firmado algún traslado últimamente, siendo incapaz de encontrar una respuesta
afirmativa- ¿Cómo se llamaba? –esperando que el nombre le sonase de algo y
supiera darle razón de la persona, por la cual, se había iniciado todo, y que
había ocasionado aquel malentendido, en el que él había sufrido el inesperado y
fuerte golpe, que ahora lo tenía magullado.
-
Park Myun We. –respondió, con, su voz destilando
aún, un deje de amor- Me dijo que era parte de la junta directiva de la empresa
familiar.
-
¿Park Myun We?... –rió a carcajadas- No es
miembro de la junta directiva, porque ni siquiera es miembro de la familia.
-¿que en eso también le había mentido?, ni directivo de la empresa, ni hijo del
dueño… es más, ni siquiera era miembro de la familia, aunque fuera de forma
lejana… ¿por qué le había hecho creer que era quien no era? ¿que acaso temía
que no lo amara?, a él todo eso del dinero y la posición social le daba igual…
lo quería- Y no ha sido trasladado. –aunque pudiera ser que todo aquello, que
Myun We le había dicho, fuera falso; lo del traslado no fue algo que lo dijera
él.
-
Pero si me lo dijo la chica de recepción… que lo
habían trasladado al lugar que se merecía… -le explicó, clavando su mirada en
la de él, intentando comprender qué era lo que había pasado, cuál era la verdad,
ya que todo su mundo, parecía irse desmoronando, ser una gran mentira.
-
¿Hyo Ne? –preguntó, y viendo la cara de duda del
pequeño, añadió- La chica que te atendió y te dijo que habían trasladado a Myun
We, ¿se llamaba Shim Hyo Ne? –Junsu se puso a recordar qué ponía en la pequeña plaquita de
identificación que llevaba la chica.
-
Sí. –asintió y vio como sus labios esbozaban una
sonrisa
-
Le gusta mucho el sarcasmo, y para ella, decir
que lo habían trasladado a donde merecía… quiere decir que lo despedimos…. –la
cara de Junsu era todo un poema a la incredulidad, a las preguntas de en
cuántas cosas más le había mentido… y quiso dejarle claro las cosas; sentía que
él merecía conocer la verdad- Myun We sí que trabajaba aquí –lo vio respirar
aliviado, señal de que se había estado preguntando si no le habría mentido
hasta en eso- pero no como directivo o algo que se le pareciera, si no como bedel.
-
¿Bedel? –preguntó, completamente atónito, porque
de director a conserje, hay una amplia diferencia.
-
Sí… y me vi en la obligación de despedirlo,
porque recibí varias quejas por parte de trabajadoras y trabajadores de la
empresa, ya que, según parece, acosaba tanto a ellas como a algunos de ellos.
–en el rostro de Junsu, primero halló incredulidad, después, cierta aceptación
de como que era real lo que había escuchado y, finalmente, sus ojos se llenaron
de lágrimas, que matizaban aún más aquella expresión de dolor, de sentirse
traicionado, despreciado, usado… que se dibujaba en toda su faz.
-
Sólo fui un reto para él… -decía llorando- el
estúpido chico creyente que anhela a entregarse por amor… se limitó a
engatusarme, hasta que obtuvo lo que quería… y ahora… ahora simplemente me tiró
al piso, ya no le sirvo… ya no le intereso…
-
Bueno… -Yoochun no sabía si decir aquello que
pasaba por su mente, pues temía meter la pata, pero era lo único que se le
ocurría para quitar algo de hierro al asunto- no es como que seas el primero al
que dejan, ¿no? –Junsu lo miró, con sus ojos aún vidriosos- ¿Era por ese motivo
que tu cuñado quería golpearlo? ¿porque te dejó?
-
No… -respondió rápidamente- la verdad… es que ni
sé si me ha dejado… -la cara de circunstancias del chico frente a él, dejaban
claro que no entendía a qué se refería- simplemente… dejó de llamarme después
que nos acostamos, -ni sabía porqué le contaba aquello, pero parecía hacerle
bien el comentarlo- y esta mañana, cuando vine a preguntar por él… me dijeron
que lo habían trasladado, y ahora usted dice que fue despedido…
-
Aún así… aunque fuera porque él pensara que lo
estaba dejando o algo así… no es como para que la emprenda a golpes sin mediar
palabra alguna, ¿no crees?... es decir, existe el diálogo.
-
No es porque fuera a dejarme, si no porque… -se
tocó el vientre, y el pelinegro comenzó a entender por donde iban las cosas- no
quiere que se desentienda del bebé que engendró… -lo miró un instante y le
sonrió, antes de añadir- Es bastante tradicional con respecto a ese tema y
bastante protector con toda la familia… supongo que se enfadó, se ofuscó… y la
emprendió a golpes… lamento que por un malentendido, por mi culpa, recibiera un
golpe que no estaba destinado a usted. –rió breve- Destinado… -dijo algo más
bajo- Parece que el destino se empeña en jugar conmigo.
-
¿Crees en el destino? –preguntó algo interesado,
mientras dejaba que aquel joven le retirase el filete de encima del ojo y
limpiara con un paño la zona, con sumo cuidado; viendo como asentía en
respuesta- Bueno… piensa, entonces, que quizás el destino quiso esto. –le
sonrió, y sintió su rostro encenderse levemente
-
¿Qué el destino quiso esto?, ¿que me rompieran
el corazón y que a usted lo golpearan confundiéndolo con otra persona?
–preguntó, perdido, pues no entendía como podía haber algo bueno en todo lo que
había pasado
-
Sí… porque el destino quisiera que nos
conociésemos.
-
¿Que nos conociéramos? ¿para?
-
Quizás… para que supieras la verdad…
-
Claro… tiene razón.
-
No me hables de usted, tenemos prácticamente la
misma edad.
-
Sí, pero… usted es el hijo del dueño de la
empresa, tiene otro nivel social… -sus labios fueron sellados con el dedo
índice de su interlocutor
-
Tonterías… somos iguales. –le sonrió- Me llamo
Park –“ja, otro Park”, pensó Junsu- Park Yoochun.
-
Kim Junsu. –se presentó, estrechándole la mano