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lunes, 11 de junio de 2018

Dance magic

Información Principal

Titulo: Dance magic
Género: comedia romántica
Rating: +15
Autor: Kurishio

El Elenco
- Kim Jae Joong
- Jung Yun Ho

Notas de la autora:
Los personajes no me pertenecen.(más quisiera yo que fueran míos o estuvieran a mis órdenes, pero… ni modo, me conformo con hacer que hagan lo que me da la gana en mis fics, que para algo mi mentecita es libre para delirar como quiera XDDD)
Contenido shonen ai (romance hombre x hombre)
Premio del segundo concurso del blog XD. Espero que te guste Angélica y a tod@s quienes lean, sean o no amantes del Yunjae.
+++

Idiota, idiota, idiota… eso es lo que soy… un auténtico y redomado idiota… ¿a quién, si no a mí, se le ocurriría retar en baile a un bailarín casi profesional?... idiota, idiota, idiota…
-          Ven… -me dice, sin más, uno de los chicos de mi clase, que ha visto la soberana estupidez que acabo de cometer, y me lleva hacia el gimnasio, de la mano, casi arrastras- baila. – exhorta, situándose frente a mí, mirándome fijamente.
-          ¿Qué? –pregunto, mirándolo desconcertado, pero ¿quién se ha creído que es para darme órdenes?
-          Vamos… que no tienes ni zorra idea de cómo bailar. –dice colocándose las gafas en su sitio, con un dedo; jamás pensé escucharlo  hablar así, es que su pinta de niño… ¿intelectual?... bueno, que siempre he pensado que los “cerebritos o nerds” eran de los que se comportaban y no decían un taco ni medio- Desde luego… la próxima vez, antes de decidir retar a alguien por una tía –vuelve a mirarme de arriba abajo, con una suficiencia que a poca gente, por no decir nadie, le consiento- asegúrate primero de que tienes una mínima oportunidad de ganar el desafío.
-          Punto uno, no es por el motivo que tú piensas; punto dos… ¿qué cojones hago dándote explicaciones? Soy mayorcito y libre para
-          Ponte el chándal. –me corta sin más, indicándome el camino de los vestuarios
Idiota, idiota, idiota…. ¿qué narices hago haciéndole caso a un nerd?.... Maldito pantalón, entra de una condenada vez… (batallando por entrárselos sin haberse quitado las deportivas, ya que habían tenido gimnasia ese día), por fin… (resopla y camina hacia el gimnasio, pero no demasiado dispuesto a colaborar con su compañero de clase).
Como idiota, así, con la boca abierta, me quedo mirando, a través de la ventanita que hay en la puerta de los vestuarios que comunica con el gimnasio, como baila; ¿desde cuándo los nerd se mueven así?... voy a tener que revisar algunos de los puntos de los estereotipos que doy por sentado, porque… (la puerta cede, abriéndose, a su peso, al haberse inclinado más sobre ella para ver mejor, haciendo algo de ruido)
-          ¿Ya estás? –me pregunta, colocándose la gafas, ¿que no las necesita siempre?
-          Sí… -respondo algo desganado, cierto que primero pensé que no bailaba, pero es que ahora, después de haberlo visto… ahora sé que el que no tiene ni idea de moverse, soy yo; y, dicho sea de paso, la verdad y valga la redundancia, paso de hacer el ridículo delante de él.
-          Muy bien… -resopla- cierto que no esperaba mucho ánimo de tu parte, pero tampoco tamaña dejadez… en fin… empecemos con algunos pasos básicos.
Acabada la clase… ¿cómo podría describirlo? Como profesor resultó ser bastante bueno y con mucha paciencia, más de la que yo mismo tenía conmigo, que andaba frustrándome cada dos por tres porque no me salían los pasos, aunque también era muy exigente, no me dejaba hasta que me salía perfecto, corrigiéndome cada momento la postura, que si el brazo aquí, que si la pierna más allá… tenía que salirme aquella primera parte de la coreografía, que él quería enseñarme, al menos todo lo bien que pudiera, aunque era consciente de que iría mejorando con la práctica y que no podía pedirme milagros.

Hoy estoy hecho polvo, así que, nada más terminar de cenar, me subo a la habitación y me dejo caer sobre la cama. Jamás he hecho tanto ejercicio como este día, y eso que suelo salir a correr un poco por ahí, para mantenerme algo en forma, pero claro… las lecciones de baile han sido un extra que no esperaba y han sido bastante intensas, así que estoy que no me tengo de pie.
¿Por qué se me ha venido su imagen a la cabeza tan de repente?... ash… lo que daría por saber bailar tan bien como él…
-          Buenos días. –me saluda, sin apenas mirarme, cuando nos cruzamos en clase.
-          Buenos di –quiero contestarle, pero el pelmazo de Ko Hun me lo impide
-          Jae Joong –se me deja caer encima, con esa voz medio melosa que sé que no es para nada bueno, siempre la emplea cuando quiere sacarme algo- irás al club esta noche, ¿cierto?
-          Pues no sé.
-          ¿No sabes? –me mira con esa expresión de quien espera que esté de broma, ¿por qué narices tengo amigos tan sumamente convenencieros?
-          No, no sé…
-          Pero si todos los populares van, tú no puedes faltar. –maldita sea mi condición de chico popular… me toca estar en todos los saraos si no quiero que empiecen a inventar vete a saber qué…
-          Está bien, está bien… lo intentaré… pero
-          Entonces podrás colarme, ya sabes que el portero ese me tiene manía y no me deja pasar. –me corta sin más; mira que lo sabía
-          Ya…
-          Siéntense en sus pupitres –dijo el profesor- vamos a comenzar la clase.
Después de clase, me escaqueé como pude de mis amigos, y otros tantos que se hacen llamar así, y me fui directo al gimnasio, esperando que estuviera allí; porque, en todo el día, apenas lo había visto de pasada, como esos personajes que ves de fondo en las series y a los que no sueles prestar demasiada atención, pero, en este caso, era de vital importancia, era mi profesor de baile, y gracias a quien tendría una mínima oportunidad de vencer al idiota de Hawn Mio; así que tenía que encontrarlo, porque… ¿qué planes hacen los cerebritos en finde?, ¿hacen planes?, como sea… soy consciente de que necesito todas las clases que pueda tomar antes del desafío, así que tengo que dar con él y que sus planes sean darme clases, aunque tenga que pagarle para que cancele los que pueda tener.
¿Juega a baloncesto? ¿y por qué no iba a jugar?, que tenga gafas no indica que sea malo en deportes o que no sepa moverse… lo dicho…  tengo que descartar todo lo que doy por sentado a cerca de los nerd… a menos que éste sea el único que se salta todas las normas y disfrute volviéndome loco, haciendo que me coma el tarro… no… no puede ser tan retorcido, ¿o sí?...
-          ¿Llevas mucho esperando? –pregunto, entrando.
-          Pensaba que irías con tus amigos. –me responde, mientras juguetea con la pelota entre sus manos y la deja finalmente en el carro de donde la había cogido.
-          ¿Creía que habías dicho que necesitaría más de cuatro clases para hacer una coreografía medio decente? –le pregunto con claro tono sarcástico- encima que vengo, sacrificando mi tarde de viernes… -me hago el ofendido, mientras veo de reojo aquella tímida sonrisa, que le da una expresión bastante tierna.
-          Está bien… entonces empecemos con la clase. –dice, al tiempo que se quita las gafas, las dobla y deja sobre su carpeta.
-          Sí, señor…
La verdad es que… sin gafas… no parece tan nerd, puede que con el peinado apropiado y otra forma de vestir… se convirtiera en un auténtico rompecorazones. Ok Jae, hora de centrarse, que aquí el profe no pasa ni una.

Muerto. Después de la maratoniana sesión de baile, ni fuerzas para subir las escaleras hacia mi cuarto tengo, así que me desplomo sobre el sofá del salón y lo que me cuesta cerrar los ojos, es justo lo que tardo en quedarme dormido; al menos hasta que mi hermana comienza a zarandearme de mala manera, según ella porque llevaba llamándome unos diez minutos, por mis cuentas ya serían algunos menos, y que como no le respondía, se preocupó.
El rato que he dormido en el sofá, aunque no haya sido en demasiada buena postura, me ha hecho recobrar parte de la energía gastada, así que subo al segundo piso y me encierro en el baño. Necesito una ducha relajante de agua tibia, que me termine de dejar nuevo.
¿Por qué acabaría aceptando ir al dichoso club? Hoy sería un día de esos en los que no me importaría estar en casa, espatarrado y apoltronado en el sofá, con un gran bol de palomitas, siendo el dueño del mando a distancia y haciendo tanto zapping, que al final no me enterase de nada, o viendo una de esas cursis y casi horteras pelis que ve mi hermana, y que yo negaré hasta la saciedad que veo alguna que otra vez…. Pero no, no puedo… dije que iría, y tengo que ir.



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