Se anudó una toalla a la cintura y se dispuso a secarse el
cabello, sin importarle que Yunho siguiera allí dentro y no hiciera ni el
ademán de irse, total ambos eran hombres,
no había diferencia. Podía notar su mirada fija en él, “siguen siendo
los mismos tatuajes de la última vez, no me hice ninguno nuevo”, se giró para
verle a la cara, “el único que no tenía cuando me fui es este”, señaló su
pecho, provocando que Yunho se sonrojase, pero no le preguntó que significaba,
sólo se limitó a acercarse a él, extender la mano y, tocándolo, preguntarse
cómo había podido aguantar lo que debía haber dolido tatuar aquella frase,
haciendo que se le erizase la piel, se estremeciera y un escalofrío le
recorriera entero; no es que fuera la primera vez que él le tocaba la piel tan
directamente, pero de aquello hacía ya mucho tiempo… y su reacción,
involuntaria, fue dar un paso hacia atrás, alejándose de Yunho, que rápidamente pidió disculpas si le había molestado,
agachando su rostro; entonces él se agachó delante de él, cruzando sus brazos
sobre sus piernas, y le buscó la mirada, para después sonreírle y arrancar una
sonrisa algo más sonora en respuesta y una nueva caricia, esta vez en su rostro,
que no rehuyó. En esa posición, se dejó colocar el cabello y a sus ojos
perderse en el chocolate intenso de los de Yunho; “gracias, por creer en mí y
por obligarme a creer en mí”, le sonrió, y apartándole el cabello que le cubría
la frente, la besó, haciendo que Jaejoong se estremeciera otra vez, apretándole
levemente las piernas, y al subir su rostro, por mirarle a los ojos, se
quedaron viendo el uno al otro, con sus labios tan cercas, que sus
respiraciones se entremezclaban, todo y que no llegaron a juntarse, pese a que
ambos habían cerrado sus ojos, dispuestos a dejarse llevar por aquello que
parecía inevitable, y lo hubiera sido, si no hubiese sonado la puerta y la voz
de Junsu saludando a Jiji.
La mano cubriendo su boca, en medio del baño, sin cabeza
para preguntarse cómo era que Su tenía llave del departamento, sólo en que
había estado a punto de besar a Jaejoong y que lo deseaba con toda el alma. Él
había ido a vestirse rápidamente, después de saludarlo brevemente, después
preparó cena para los tres, y mientras cenaban, fue que descubrió el porqué
Junsu tenía aquella llave, y es que a veces, por no decir casi siempre, el
delfín subía, ya que vivía justo debajo de Jae, para “saquear” y arrasar con
los tapes que había en la nevera, la mayoría de las veces, preparados
expresamente para ese asalto, y es que le gustaba tanto como cocinaba el mayor,
que por ese motivo se había mudado tan cerquita, para tener al cocinero a mano.
Después de cenar y echarse unas risas, Su volvió a su departamento y Jaejoong,
parecía no querer hablar de lo que casi había pasado en el baño, es más, casi
que ni lo miró, terminó de recoger y fregar y se fue a dormir, cerrando la
puerta, dejando al pobre Jiji fuera; de modo que él lo tomó, lo puso sobre sus
piernas, y lo llevó a su habitación, dejando que se acomodase a su lado, y así,
cayeron dormidos los dos.
Se había pasado los últimos cinco días evitando a Yunho,
pero es que… ¿cómo afrontarlo si sentía su corazón latir con fuerza en el pecho
cada vez que estaba cerca de él? Él lo amaba, eso lo tenía claro prácticamente
desde el inicio, mejor dicho, desde el inicio de su separación forzosa; más de
una noche se había acostado llorando, igual que estas últimas, había volcado
todo el amor que sentía en el trabajo, en Junsu, Yoochun y, casi sobre todo, en
Jiji; había hecho nuevos amigos e intentaba mantener su mente ocupada, e
incluso se forzó a pensar que sólo era que lo echaba de menos como amigo, igual
que a Changmin, lo malo de eso… que se lo había acabado creyendo; por eso,
cuando comenzó a ayudar a Yunho, aunque sabía que lo hacía de todo corazón,
pensaba que lo hacía como amigo, y aquel beso que por poco se dan… lo devolvió
de golpe a su dura realidad, lo amaba y no sabía por cuánto tiempo más podría
controlar sus sentimientos.
Aquello era absurdo… ¿qué acaso tenía pensado evitarle el
resto de su vida?, ¿o es que realmente no se acordaba de que habían estado a
punto de besarse?, porque él no conseguía pensar en otra cosa, ni soñar con
otra cosa, ni imaginar… sólo ver a Jaejoong un segundo, aunque fuera de pasada,
le bastaba para montarse toda una película, una que se negaba se quedase sólo
en su mente, al no ser que Jae estuviera realmente en contra. Esperó hasta que
dejó de escuchar la ducha, y entró al baño antes de que él saliera, con la
excusa de que no se aguantaba; lo notó tenso mientras se secaba el cabello,
casi sin cepillarlo, y cuando terminó de recoger todo, con claras intenciones
de irse, se cruzó tras él, de modo que, cuando quiso dar un paso a tras para
girarse y marcharse, tropezó con la silla y cayó, sentándose, sobre sus
piernas. “¿Estás bien?”, le preguntó, sin poder evitar acariciarle el rostro,
que movió, nerviosamente, de forma afirmativa, e intentó levantarse, pero él no
lo dejó, se moría por abrazarlo. Nuevamente se quedaron mirando, otra vez sus
rostros acercándose… la mano que retenía a Jaejoong sentado sobre sus piernas,
fue hacia el rostro de éste, acariciándolo y atrayéndolo hacia sus labios,
mientras que la de Jae se situaba contra su pecho, si bien, no prestaba
demasiada resistencia, pues él lo seguía atrayendo hasta que, finalmente, sus
bocas se hallaron en un beso.
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