Sus padres no salían de su asombro, pese a estar con ellos,
supuestamente, de vacaciones, no paraba de sonarle el teléfono, periodistas que
querían hacerle entrevistas, grupos o
cantantes que querían que volviera a coreografiarle alguna canción, otros que
pedían ideas para algún video, otros tantos que querían que rapeara en algún
tema… seguía teniendo bastante trabajo; y su madre parecía haber llegado a
entender que, gran parte de aquello, era porque Jaejoong había confiado y
apostado por él, lo había hecho seguir valiéndose por sí mismo, que continuara
luchando por su sueño pese a la traba que el destino le había puesto…. En casa
era completamente autónomo, incluso alguna vez les había preparado el desayuno,
porque ya no aguantaba más en la cama y se había despertado temprano, iba casi
a donde le apetecía; y cuando salían de casa, igual, parecía haberse adaptado
asombrosamente rápido al hecho de estar sobre una silla de ruedas, y ya no le
suponía ningún esfuerzo realizar las cosas.
Jaejoong se quedó perplejo al abrir el correo y encontrar un
email de SM; más aún cuando lo abrió y leyó su contenido. Yoochun y él habían
estado hablando con Junsu, y juntos habían acordado enterarse de la cantidad de
la cláusula de rescisión de contrato de Changmin y pagarla, en nombre de su
sello discográfico, para que el pequeño empezara con ellos; pero ahora, ahora
era SM quien le mandaba a su sello un mail para pedir que le devolvieran a Yunho,
ya que no había finalizado su contrato con ellos; “¿cómo que no?”, se preguntó
así mismo, habían pasado ya más de seis meses desde que le dieran el alta,
¡seis meses!, y eso sin contar los tres que había estado ingresado en aquel
hospital, en el que le habían estado haciendo pruebas, para ver si podían lograr
que volviera a caminar otra vez, y en los que ninguno se había tomado la
molestia de presentarse y preocuparse por su estado en nombre de la empresa, al
contrario, todos quienes acudían, era a título personal. No estaba dispuesto a
perderlo, pero a fin de cuentas, la última palabra era la de Yunho, quien
seguía en casa de sus padres, así que tomó el teléfono y le comentó el renovado interés que SM tenía
por su persona, seguramente debido a que todos los que había ayudado en sus
coreos le acababan agradeciendo, señal de que no había quedado inútil, como
pudieran pensar en un principio, le pidió que se lo pensara, y más tarde le
dijera si quería que, al igual que iban a hacer con Min, pagaran su cláusula de
rescisión y formar parte de su sello discográfico, o volvía con Lee So Man;
pero recibió la respuesta enseguida, “no tengo que pensar, no voy a estar con
alguien que no cree en mí, me quedo contigo”, lo que le dibujó una enorme
sonrisa en el rostro; que no se le borró en prácticamente toda la noche.
Changmin y Yoochun se fusionaron en un fuerte abrazo, se
habían extrañado horrores, ya que, tras lo ocurrido a Yunho, SM había aislado
al pequeño y controlaba prácticamente todos sus movimientos, al menos hasta el
debut del grupo sustituto, entonces, parecieron perder algo de interés en velar
tanto en con quién se juntaba. Habían pagado para poner fin a su contrato y SM
no parecía a ver puesto demasiadas pegas, al igual que tampoco al de Yunho,
aunque había escuchado que volvían a sentir cierto interés por él; pero era
obvio que el dinero que habían ganado con la salida de ambos, lo emplearían
para contratar a los mejores coreógrafos que pudieran comprar y que,
preferiblemente, se sostuvieran sobre sus piernas, y en promocionar hasta la
saciedad al nuevo grupo. Pero estaba feliz, finalmente volvían a estar los
cinco juntos, todo volvía a ser como nunca debió dejar de ser.
Hacía cosa de dos semanas que había vuelto de casa de sus
padres; pero apenas si coincidía sólo en las noches con Jaejoong, quien, al
tener que hacerse cargo también de administrar parte de la carrera de Changmin,
había visto multiplicado su trabajo considerablemente, por lo que llegaba tan
cansado que no tenía ganas de nada más que no fuera una ducha y dormir,
dejándole claro que, preferiblemente, abrazado a él. Quizás, por eso, no le
resultó extraño verlo quejarse y casi reprocharle, aún medio adormilado, porque
él no estaba a su lado, cuando se incorporó ligeramente; pero, sobre todo, le
encantó la inmensa sonrisa que se le dibujó en los labios, aquella expresión en
su rostro, que irradiaba luz; “podrías haberme despertado”, fue el único
reproche que le hizo, antes de abrazarle con fuerza y besarle con ternura.
El ritmo seguía siendo agotador, pese a que Changmin le
había pedido encargarse él mismo de su carrera, aunque fuera él quien
supervisara algunas cosas y aunque delegase en otros algunas de sus funciones,
por más que Junsu y Yoochun lo ayudaran… no paraba. Sus días se organizaban en:
levantarse, ducha rápida, preparar el desayuno, ponerle comida a Jiji, ir a la
oficina, preparar la agenda para los próximos meses, en ocasiones ir a los
lugares donde se realizarían los eventos, entrevista con tal o cual, regreso a
la oficina, comer donde pudiera, preparar algunas cosas más y rápido hacia casa
a recoger a Yunho, seguir trabajando desde su ordenador portátil, cuadrando
fechas, números y demás y vuelta a casa, hacer la cena, ducha para relajarse,
aunque se quedaba más relajado después si la habían tomado juntos, y a la cama,
para iniciar con energía el día siguiente.
El señor Jung seguía sin ver con demasiados buenos ojos a
Jaejoong. Aún recordaba como se llevó a su hijo, casi contra su voluntad, del
hospital, una vez que, supuestamente, le habían dado el alta; el mal trago que
le hizo pasar poniéndole la silla de ruedas delante, sabiendo lo traumático que
debía resultarle el tener claro que no volvería a caminar, después que la
canción y el baile, principalmente, habían sido todo su mundo. Cierto que se
había puesto en contacto con ellos y les había dicho que Yunho estaba viviendo
en su casa, que jamás les había puesto impedimento para que fueran a verlo, que
era notable que había gastado dinero en adecuar en parte la casa a las
necesidades de su hijo, que había logrado que no se hundiera emocionalmente
hablando, que el coche que le había regalado le había permitido ir a verlos y
que le hubiera conseguido trabajo, le había devuelto la sonrisa; pero aún así…
se podría decir que, simple y llanamente, no aprobaba sus métodos o la
influencia que pudiera ejercer, como tiempo atrás, sobre su hijo. Algo que
también, medio, le molestaba, era el hecho de que tanto su mujer como su hija,
parecieran tener simpatía por Jaejoong; bueno, a la pequeña casi desde el
inicio le había caído en gracia, pero su esposa había estado pensando igual que
él hasta hacía relativamente poco, y no lograba entender qué era o ubicar el instante
exacto en el que todo había cambiado, para que ella ahora pareciera ser casi de
la misma opinión que la benjamita de la familia; porque, obvio, Yunho había
vuelto a confiar ciegamente en Jaejoong, y parecido olvidar todo lo que habían
pasado por culpa de su decisión de demandar a la empresa. Pero hoy estaba
feliz, su hijo había llamado, iría a verlos, después de haberse pasado cerca de
tres meses sin dar apenas señales de vida; seguramente Jaejoong lo había tenido
trabajando como esclavo, aunque, pensándolo bien, cuando estaba con SM casi que
lo veía incluso menos. En cuanto escuchó el coche, se asomó a la ventana y vio a su mujer que había
salido a recibirlo, y, al igual que ella, se llevó las manos a la boca, para
acallar un sonido de impresión; salió corriendo de la casa, parando tan pronto
escuchó el teléfono de Yunho sonar, imaginando que sería su ahora “jefe”
pidiéndole que regresara o algo por el estilo, si bien, lo único que hizo su
hijo fue revisar el asiento trasero de su coche y reír casi a carcajadas “Jiji”,
y es que tal parecía que el gato que él le regalara a Jaejoong, había decidido
venir de vacaciones también, pero sin avisar a su dueño, que estaba preocupado
porque no lo encontraba por ningún lado de la casa, y el animal no acostumbraba
a salir.
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