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lunes, 29 de enero de 2018

Behind the mask

Y así, llegamos a la fecha actual, cuando, como ya mencioné, Changmin le había  preguntando a Jaejoong si podían ir juntos a celebrar el día del centro, y llegó Yunho, con la misma intención, pero al menor presente.
Como buen orador y domador de la palabra, experto en retórica, el pequeño Shim Changmin se había salido con la suya, estar con los dos ese día; porque temía lo que pudiera implicar el “priorizar” a uno sobre el otro, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de los dos mayores. Sin embargo, el día de celebración del centro, tras las demostraciones y competiciones deportivas de los diferentes clubes, estaba desarrollándose la mar de tranquilo. Yunho había ayudado a llevar la manta para el picnic, Jaejoong llevaría la rica comida que siempre prepara, y, la única pega, por encontrarle algo, había sido que Junsu y Yoochun se habían acabado acoplando a su magnífico día, y estaban copando casi toda la atención de sus dos hyungs predilectos. Y es que ambos lo “mimaban” a su manera, y él se sentía muy a gusto en compañía de cualquiera de los dos. Eso cuando no estaban los otros dos delante, llamando la atención haciendo tonterías, de ese tipo que, un chico tan maduro como él, ya había dejado enterradas años atrás en el colegio, a la altura del parvulario….
Para conmemorar tan dichoso día, Changmin había sacado la cámara de video para grabar tan especial evento, Jaejoong y Yunho juntos y sin hacer amago en ningún momento de querer matarse; eso, si no se metían Yoochun y Junsu, queriendo ser los protagonistas de la cinta del pequeño.
Pero volvamos con los protagonistas principales de esta historia. Como ya dije, estaban de vuelta al edificio central, después de su maravilloso picnic, cerrando la  extraña comitiva, que eran ellos cinco juntos. Si bien, no habían dado apenas unos diez o quince pasos por el pasillo principal, que daba acceso a las escaleras que subían a los distintos niveles docentes, cuando se le acercaron unos chicos con claras ganas de molestar.
-          Jejeje, pareces caperucita roja con la cesta. –bromeaba uno, insultando a Jaejoong
-          No, no, espera… no es caperucita roja, es Blancanieves, con la comida para los enanitos jajajajaja. –rió a carcajadas otro, al tiempo que le daba un empujón.
-          Yo que tú no haría eso… -se acercó Yunho, quien se había adelantado, porque Changmin y Junsu volvían a pelearse, y Yoochun  no lograba que dejaran de discutir cual críos pequeños enrabietados
-          No necesito que me defiendas, Yunho… -dijo algo bajo, pero con claro tono molesto.
-          No te defiendo, les aviso. Tiene mucha más fuerza de la que aparenta… -le comentó al grupo que estaba incordiando a Jaejoong
-          Sí, seguro… por eso necesita que venga su novio a defenderlo. –rebatió uno de ellos, haciendo que volvieran a explotar en tremenda carcajada
-          No. –dijo Yunho a Jaejoong, sujetándole uno de los brazos- No merecen que pierdas el tiempo, ni menos que te juegues la graduación por gilipollas como estos… -Jae lo miró un instante, pues el tono había sido serio y directo, más como una orden que como un consejo o advertencia, pero la risa y actitud de aquellos chicos, lo estaba poniendo frenético, y lo único que lograba Yunho metiéndose en medio, era que la cosa empeorase- Jaejoong… si voy  a graduarme, quiero sentirme aún más orgulloso porque haya sido venciéndote sacando mejores notas que tú, y no porque te negaron el título por una estúpida expulsión que puedes evitar… -argumentó igual de serio que antes, logrando esta vez su objetivo, que el pelinegro dejase de estrangular y retorcer el asa de la cesta, que amenazaba con deshacerse, por no hacerlo con el cuello de los otros.
-          Tienes razón… pero el que ganará, seré yo…
-          Está por verse… -sonrió con suficiencia

Si bien, aquellos chicos no tenían ni la más mínima intención de dejarlo pasar. Descubrir que Jaejoong no podía pelearse, porque no quería ser expulsado y perder la opción al título de bachiller, les hizo envalentonarse aún más; ya que, aún en el caso de que él les diera una paliza, que hiciera que sus cuerpos estuvieran doloridos y magullados durante días, lo más seguro es que consiguieran que el pelinegro no volviera a pisar el instituto en lo que quedaba de curso.

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