Subí a la terraza del edificio
contiguo, y allí estaba, sentado en uno de los bancos, mirando las pocas
estrellas que el cielo nocturno, contaminado de luz de Seúl, le mostraba.
-
No sabía si los nerd beben, pero… teniendo en
cuenta que has roto todos mis prejuicios y esquemas en cuanto a eso… supongo
que sí lo haces, así que, toma. –dije, sentándome junto a él, ofreciéndole un
botellín de cerveza- Celebremos que le pateamos el culo. –chocando la mía con
la suya, y dando un trago.
-
No puedo creer que haya dejado que me altere
hasta ese punto. –dijo tras tomar un trago y guardar silencio durante un largo
rato- Me juré que no le permitiría hacer que yo perdiese el control…
-
No te preocupes Yun Ho… -dije, dando otro trago-
lo más fácil es perder el control con él, yo incluso le hubiera pegado antes de
lo que tú lo hiciste.
-
Pero el que le pegó fui yo… -suspiró pesadamente
-
Ya, bueno, fuiste el primero. –me miró
extrañado- Yo le pegué después, y creo que más fuerte que tú. –asentí
ligeramente con la cabeza, antes de tomar otro trago- Pues no va y me dice
indefenso… a mí… ese no sabe de qué familia provengo… -Yun Ho estalló en una
sonora carcajada
-
No… no lo sabe… va a empezar a darme pena y
todo. –lo miré con cara de pocos amigos, qué era eso de soltarle una ostia y
ahora tenerle pena, o una o la otra- El día que tu hermana se cabree con él, no
sale vivo. –rió y dio un sorbo a su botellín
-
Tienes razón. –nos quedamos los dos mirando la
noche, en silencio- Yun Ho… -se limitó a mirarme- a ver… te gustan los tíos, y
por lo que dijiste, es obvio que él no, por cierto –lo miré fijo a los ojos-
¿tenías que ser tan jodidamente gráfico? –pregunté con cara de dolor
-
Lo siento. –dijo, tras reír levemente- Pero no
quería que le cupiera duda alguna.
-
Ya… ¿Te pongo? –pregunté sin rodeos, y casi se me
atraganta, luego apartó la mirada, centrándose otra vez en el cielo nocturno
-
Más lo que yo mismo quiero aceptar. –confesó,
finalmente, mirándome a los ojos, y yo pasé el trago a mi cerveza, de forma
algo pesada- Pero tranquilo, te amo tanto, que no me atrevería a joder lo que
tenemos ahora. –me dijo
-
¿El qué? –pregunté, separando lentamente los
labios del botellín
-
Este momento.
-
¿Cómo?
-
Pues diciendo alguna estupidez del estilo… me
gustaría ser esa botella. –me quedé blanco- Espera, espera… -rió- eso sonó peor
de lo que pensaba –seguía riendo- quería decir, ser la boca de esa botella
ahora mismo. –confesó, mirándome con una ternura que jamás le había visto,
mientras yo había bebido, para pasar la impresión.
-
Oh. –volvió a mirar al frente, en silencio.
Así nos quedamos un instante, no
sabría decir cuanto; hasta que mi hermana empezó a dar voces en medio de la
calle, llamándome, para volver a casa, no sé, supongo que su instinto protector
para conmigo, o el radar, como yo lo llamo a veces, le indicaba que yo estaba
cerca de su radio de voz.
Me incliné hacia delante en el
banco, pesadamente, y acabé levantándome; cuando lo miré, para despedirme, vi
que tenía los ojos cerrados y en los bordes, unas incipientes lágrimas, que
brillaban a la luz mortecina que nos alumbraba; él se había sincerado conmigo,
había confesa, aunque al inicio no fuera por decisión propia, que yo le
gustaba, no… que me amaba, y que jamás haría nada por estropear lo que tenía
conmigo, y sé, lo sé… no se refería a estar ahí tomando unas cervezas, se
refería a todos y cada uno de los momentos que hemos pasado juntos desde que lo
dejé entrar en mi vida.
-
Yun Ho. –lo llamé, apoyé mi mano sobre el
respaldo del banco, junto a su cabeza, y lo besé en los labios, y hubiera
seguido haciéndolo, porque se sentía realmente bien, si no fuera porque cierta
pesada seguía con mi nombre voz en grito- hasta mañana. –le sonreí, con
ternura, sobre todo porque me encantó la carita tan mona de sorpresa que se le
quedó; y me marché en busca de la jodida escandalosa.
Al lunes siguiente
-
Buenos días. –lo saludé, él bajaba sonriente,
exultante de alegría, del bloque de pisos en el que vivía, hasta que me vio,
que se quedó parado, igualito que anoche- ¿Qué? ¿acaso viste un fantasma?
-
Eh… no… -pero que mono está cuando tartamudea y
se pone nervioso- ¿Có..
-
¿Cómo sé dónde vives? –él asintió- Tengo mis
contactos. –sonreí- Va, vamos que llegaremos tarde. –le tomé de la mano y así
llegamos hasta el instituto
-
Oh, has visto que chico más mono… -era el
comentario que más se oía, sólo que esta vez no lo decían sólo por mí, Yun Ho
desde anoche está que corta el hipo
A la hora del almuerzo
-
Jae…
-
Quieto ahí Ko. –digo esquivando sus palillos-
Esta bento tiene dueño.
-
Ya lo sé, tú; pero tú siempre la compartes
conmigo. –con ojitos brillantes
-
Pues esta vez no. –escondiéndola tras de mí
-
Eh… el nerd se está comiendo mi parte… -puchero
al canto
-
Yun Ho. –le recrimino
-
Perdón… -carita de perrito mojado, joder no me
hagas esto que te violo aquí mismo…- Pero es que tenía muy buena pinta.
-
Pero podías haber esperado y disfrutado más de
la presentación… jo… -pucherito- después que estuve anoche cocinando para que
me saliera rica y te gustara…
-
¿Era para mí? –se señala incrédulo
-
¿Para él? –se extraña Ko
-
Sí.
-
¿Para darme las gracias por ganar a Hawn? No tendrías
porqué, porque por mi culpa te tienen prohibida la entrada al club de por vida…
-
No. –miradas extrañadas de ambos- Lo hice porque
es lo que se supone que hace el miembro de la pareja que sabe cocinar. –digo,
más rojo que tomate, y antes de darle un beso- Anda, come… -mirándolo de reojo,
bastante nervioso- que se te va a enfriar.
Sí, a partir de entonces somos
pareja, y nos importa muy poco que tanto nerd como populares, nos consideren
los eslabones perdidos o los bichos raros, de los respectivos grupos, porque,
tanto no seremos, cuando siguen siendo amigos nuestros, ¿no?.
Oh, se me olvidaba, mi hermana
Saen no tardó más de dos semanas, tras el duelo, en romperle la nariz,
literalmente, a Hawn Mio; resulta que el que Yun Ho y yo estuviéramos saliendo,
le resultaba repugnante, pero no le parecía tan asqueroso que dos tías lo
hicieran, porque le propuso un trío, él, ella y otra más; así que ahora ella
piensa que es un “jodido capullo integral”, y el odio visceral hacia ese idiota
hormonado, se queda en familia.
FIN
Hola. Voy dando con tu blog, es el primer fic tuyo que estoy leyendo y esta cómico, ese Jae como siempre con sus pensamientos raros pero todo tímido frente a Yunho... Amo a un Jae así...
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Me alegra que te guste el fic.
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