Etiquetas

Fanfic (31)

lunes, 12 de marzo de 2018

Casado por obligación, amante por devoción

Yoochun se quedó en silencio, sin saber qué hacer. Su madre ya le había hablado de lo “cabeza loca” que era su amiga, pero jamás pensó que lo dejara, siendo el primer día que lo veía, campar libremente por su casa. Apuró la taza de té, comió dos o tres pastas más y, recogiéndolo todo, llevó la bandeja llena a la cocina, donde fregó las tazas y la tetera, el resto lo dejó en la encimera, pues desconocía dónde las guardaban. Después, se dedicó a observar la casa, limitándose a sacar una opinión con lo que le decía la primera vista, sin indagar más, pues no quería vulnerar la privacidad de nadie, su madre no le había educado para hacer ese tipo de cosas; quizás por eso, se sentía algo violento estando en una casa extraña él solo. Subió las escaleras y abrió la puerta que la señora Kim le había indicado, preguntándose si era lo correcto entrar en aquella habitación, pero si su anfitriona le había dicho que podía esperar allí… no habría problema.
Una vez dentro, observó lo parco de la decoración en aquella habitación de paredes blancas, con apenas un friso de nubes en azul celeste. Había un armario empotrado, con las puertas lacadas en el mismo color que la pared y el mismo adorno, lo único que lo diferenciaba era una moldura y los tiradores; la cama tenía un peluche sobre el cobertor sólo y un cabecero de color cerezo, al igual que la mesita de noche, de un único cajón y un hueco, en el que se apreciaban algunos libros de literatura medio-fantástica; pero lo que más le llamó la atención, fue la cabeza de un maniquí que tenía sobre la cómoda, al lado de un joyero y varios botes de crema, desmaquillador y colonia, que le hacía preguntarse qué tipo de persona era.
Minutos más tarde, oyó la puerta abrirse y pasos subiendo la escalera. La puerta se abrió y una belleza castaña de pelo ligeramente por debajo de los hombros y labios carnosos, le miraba sorprendida de hallarlo en su dormitorio. No podía ser cierto… la hija de la amiga de su madre, ¿era la madre de la modelo de moda?
-          Eh… soy Park Yoochun. –se presentó, torpemente, cuando logró reaccionar
-          Oh… el hijo de la amiga de mamá. –dijo en apenas un susurro.
-          Sí… tu madre me dijo que podía esperarte aquí… ella… tuvo que salir.
-          Ya veo. –respondió, dejando el bolso sobre la cama y dirigiéndose hacia la cómoda- ¿Qué tal sigue tu madre? –preguntó, al tiempo que se quitaba los pendientes, el collar y demás joyas, dejándolas perfectamente colocadas en el interior del joyero
-          Bien, gracias. Está estable. Por eso me he animado a venir y me he atrevido a dejarla sola… de todas formas los médicos tienen mi número por si surgiera cualquier cosa. –había dicho desviando la mirada, a lo largo de la habitación, no quería que se sintiera cohibida por sentir su mirada fija en ella, pero cuando volvió a ella, se estaba desabotonando la blusa tan tranquila. La impresión hizo que se atragantase un poco y tosiera, ella giró el rostro, sonrió y siguió como si tal cosa- ¿Sabes porqué estoy aquí?
-          Lo intuyo… -respondió, al tiempo que empezaba a desmaquillarse, con la blusa abierta, y para la salud de Yoochun de espaldas a él, aunque ya estaba algo cardíaco- Mi madre y la tuya hablaron de que nos casáramos el día de mañana…
-          Sí.
-          Pero hay un problema.
-          ¿Tienes novio?
-          No. –se quitó la blusa
-          ¿Novia?-tragando hondo
-          No… -se giró, quitándose la peluca y mostrándole su torso desnudo- Que no contaron en que los dos podíamos ser hombres. –le sonrió, dejando la peluca sobre el maniquí y cepillándola un poco.
-          ¿Eres travesti?
-          ¿Qué? No… -dijo indignado- bueno… a veces… pero por trabajo. –agregó, sentándose en la cama y quitándose las zapatillas y los calcetines.
-          ¿Eres dragqueen? –preguntó extrañado
-          No. Soy modelo. Masculino. La mayor parte del tiempo… -indicaba, mientras abría el armario, que resultó ser vestidor, y buscaba ropa limpia y una toalla, que dejó en la cama- Te contaré la historia. Resulta que acompañé a un compañero a una sesión de fotos; tenía que ir una modelo femenina también, pero no sé qué pasó, se conoce que no llegaron a un acuerdo o algo así, y la chica no se presentó; mientras le hacían las fotos a él, yo me puse a hacer el gamba con las pelucas, para pasar el rato, hasta que una de las de maquillaje me vio y dijo que era “perfecta”.
-          Pero ellos sabían que eras hombre, ¿no?
-          Sí… de hecho la agencia para  la que trabajo lo sabe, pero… no se molestan en sacar de su error a las empresas que me contratan como imagen para sus campañas.
-          Oh.
-          Y bueno, trabajo es trabajo, y si no me sale como Junsu, me sale como Sujun. –concluyó, comenzando a desabrocharse el pantalón
-          Kim Junsu… -exclamó su madre, algo escandalizada- ¿Se puede saber qué estás haciendo?
-          Desvestirme para tomar una ducha. –aunque era una afirmación, sonó con cierto tono de pregunta
-          ¿Delante de un invitado?
-          Oh… lo siento. –se disculpó, mordiéndose el labio inferior, consciente de la mala, malísima impresión que podía haber dado
-          No te preocupes. –sonrió divertido
-          Anda, va, vete a duchar. –le regañó la madre, como si fuera un crío pequeño- Te quedarás a cenar, ¿verdad?, Yoochun.
-          Pues…
-          Así me pondrás al día sobre tu madre. Desde que dejamos la secundaria que no sé apenas nada de ella.

-          Está bien. –aceptó la invitación de la señora Kim y bajó con ella, ofreciéndose en ayudarla en lo que precisase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario