Yoochun
se quedó en silencio, sin saber qué hacer. Su madre ya le había hablado de lo
“cabeza loca” que era su amiga, pero jamás pensó que lo dejara, siendo el
primer día que lo veía, campar libremente por su casa. Apuró la taza de té,
comió dos o tres pastas más y, recogiéndolo todo, llevó la bandeja llena a la
cocina, donde fregó las tazas y la tetera, el resto lo dejó en la encimera,
pues desconocía dónde las guardaban. Después, se dedicó a observar la casa,
limitándose a sacar una opinión con lo que le decía la primera vista, sin
indagar más, pues no quería vulnerar la privacidad de nadie, su madre no le
había educado para hacer ese tipo de cosas; quizás por eso, se sentía algo
violento estando en una casa extraña él solo. Subió las escaleras y abrió la
puerta que la señora Kim le había indicado, preguntándose si era lo correcto
entrar en aquella habitación, pero si su anfitriona le había dicho que podía
esperar allí… no habría problema.
Una vez
dentro, observó lo parco de la decoración en aquella habitación de paredes
blancas, con apenas un friso de nubes en azul celeste. Había un armario
empotrado, con las puertas lacadas en el mismo color que la pared y el mismo
adorno, lo único que lo diferenciaba era una moldura y los tiradores; la cama
tenía un peluche sobre el cobertor sólo y un cabecero de color cerezo, al igual
que la mesita de noche, de un único cajón y un hueco, en el que se apreciaban
algunos libros de literatura medio-fantástica; pero lo que más le llamó la
atención, fue la cabeza de un maniquí que tenía sobre la cómoda, al lado de un
joyero y varios botes de crema, desmaquillador y colonia, que le hacía
preguntarse qué tipo de persona era.
Minutos
más tarde, oyó la puerta abrirse y pasos subiendo la escalera. La puerta se
abrió y una belleza castaña de pelo ligeramente por debajo de los hombros y
labios carnosos, le miraba sorprendida de hallarlo en su dormitorio. No podía
ser cierto… la hija de la amiga de su madre, ¿era la madre de la modelo de
moda?
-
Eh… soy Park Yoochun. –se presentó, torpemente, cuando logró
reaccionar
-
Oh… el hijo de la amiga de mamá. –dijo en apenas un susurro.
-
Sí… tu madre me dijo que podía esperarte aquí… ella… tuvo que salir.
-
Ya veo. –respondió, dejando el bolso sobre la cama y dirigiéndose
hacia la cómoda- ¿Qué tal sigue tu madre? –preguntó, al tiempo que se quitaba
los pendientes, el collar y demás joyas, dejándolas perfectamente colocadas en
el interior del joyero
-
Bien, gracias. Está estable. Por eso me he animado a venir y me he
atrevido a dejarla sola… de todas formas los médicos tienen mi número por si
surgiera cualquier cosa. –había dicho desviando la mirada, a lo largo de la
habitación, no quería que se sintiera cohibida por sentir su mirada fija en
ella, pero cuando volvió a ella, se estaba desabotonando la blusa tan
tranquila. La impresión hizo que se atragantase un poco y tosiera, ella giró el
rostro, sonrió y siguió como si tal cosa- ¿Sabes porqué estoy aquí?
-
Lo intuyo… -respondió, al tiempo que empezaba a desmaquillarse, con la
blusa abierta, y para la salud de Yoochun de espaldas a él, aunque ya estaba
algo cardíaco- Mi madre y la tuya hablaron de que nos casáramos el día de
mañana…
-
Sí.
-
Pero hay un problema.
-
¿Tienes novio?
-
No. –se quitó la blusa
-
¿Novia?-tragando hondo
-
No… -se giró, quitándose la peluca y mostrándole su torso desnudo- Que
no contaron en que los dos podíamos ser hombres. –le sonrió, dejando la peluca
sobre el maniquí y cepillándola un poco.
-
¿Eres travesti?
-
¿Qué? No… -dijo indignado- bueno… a veces… pero por trabajo. –agregó,
sentándose en la cama y quitándose las zapatillas y los calcetines.
-
¿Eres dragqueen? –preguntó extrañado
-
No. Soy modelo. Masculino. La mayor parte del tiempo… -indicaba,
mientras abría el armario, que resultó ser vestidor, y buscaba ropa limpia y
una toalla, que dejó en la cama- Te contaré la historia. Resulta que acompañé a
un compañero a una sesión de fotos; tenía que ir una modelo femenina también,
pero no sé qué pasó, se conoce que no llegaron a un acuerdo o algo así, y la
chica no se presentó; mientras le hacían las fotos a él, yo me puse a hacer el
gamba con las pelucas, para pasar el rato, hasta que una de las de maquillaje
me vio y dijo que era “perfecta”.
-
Pero ellos sabían que eras hombre, ¿no?
-
Sí… de hecho la agencia para la
que trabajo lo sabe, pero… no se molestan en sacar de su error a las empresas
que me contratan como imagen para sus campañas.
-
Oh.
-
Y bueno, trabajo es trabajo, y si no me sale como Junsu, me sale como
Sujun. –concluyó, comenzando a desabrocharse el pantalón
-
Kim Junsu… -exclamó su madre, algo escandalizada- ¿Se puede saber qué
estás haciendo?
-
Desvestirme para tomar una ducha. –aunque era una afirmación, sonó con
cierto tono de pregunta
-
¿Delante de un invitado?
-
Oh… lo siento. –se disculpó, mordiéndose el labio inferior, consciente
de la mala, malísima impresión que podía haber dado
-
No te preocupes. –sonrió divertido
-
Anda, va, vete a duchar. –le regañó la madre, como si fuera un crío
pequeño- Te quedarás a cenar, ¿verdad?, Yoochun.
-
Pues…
-
Así me pondrás al día sobre tu madre. Desde que dejamos la secundaria
que no sé apenas nada de ella.
-
Está bien. –aceptó la invitación de la señora Kim y bajó con ella,
ofreciéndose en ayudarla en lo que precisase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario