Etiquetas

Fanfic (31)

lunes, 19 de marzo de 2018

Casado por obligación, amante por devoción

Mientras Junsu se había duchado, su madre le había mostrado a Yoochun el libro anuario de su tiempo de estudiante, además de otras tantas fotos de recuerdos de momentos y vacaciones que había pasado junto con la madre de éste. Cuando se unió a ellos, ella comenzó a explicarles que, ambas amigas, fantasearon casi toda la secundaria con el hecho de llegar a ser familia algún día, y que habían llegado a la conclusión de que sólo sería posible si sus descendientes se casaban, y, aunque habían pensado en la posibilidad de que ambas tuvieran hijos varones, lo que no pensaban es que no tendrían más que uno cada una.
-          Entonces, si hubiera tenido una hermana, o él la hubiera tenido, ¿hubieseis hecho para que contrajésemos matrimonio?
-          No lo sé, Junsu; hacía tiempo que perdí el contacto con ella, así que no sabía si seguía teniendo la misma idea o no.
-          Sí que la tenía. Cuando llegué a Corea y ella estaba estable, me habló de lo mismo, y de la ilusión que le haría que yo conociera a la hija de su amiga y me casara con ella… -la madre de Junsu sonrió complacida
Mientras la señora Kim preparaba la cena, Junsu le enseñaba sus otras pasiones, orgullos y vergüenzas, casi tan bochornosas como las fotos de él, como bebé, desnudo sobre la cama de sus padres, que se encontraban en el último álbum que su madre había estado mostrando. Le indicó el nombre de todos y cada uno de los miembros del equipo de fútbol amateur en el que jugaba y los logros que habían alcanzado, con énfasis que lo dejó medio hipnotizado, como si estuviera reviviendo cada jugada que le describía.
Una vez la cena estuvo sobre la  mesa, la conversación derivó hacia la madre de Yoochun. Les contó que sus padres se habían acabado separando y no de forma amistosa, pero bueno, tanto su madre como su padre habían seguido con sus vidas y él se había mantenido un poco al margen, no quería sufrir más de lo que ya lo hacía; pero en cuanto se enteró de que su madre estaba enferma, fue a su lado, pues sabía que ella estaba sola y él no quería dejarla así, porque entendía que, en verdad, ella no tenía la culpa de que su matrimonio no funcionara.
Hablando, hablando, sobre esto y lo otro, cuando se dieron cuenta, ya era tarde y Yoochun no podría encontrar billete en la estación de autobús para ir de vuelta, así que la señora Kim le ofreció que durmiera con Junsu esa noche y ya, a la mañana siguiente, irían a la estación. En un principio, cuando subieron las escaleras, Yoochun dijo de dormir en otro sitio, hasta que Junsu le enseñó que, lo que sería el cuarto de invitados, estaba lleno de estanterías con peluches y trofeos, así que era imposible extender un simple futón; de modo que acabaron compartiendo la cama. “Es como si estuviéramos de campamento” le había dicho Junsu.
Al día siguiente, tras el desayuno, su nuevo amigo, vestido completamente de chico, cargando una bolsa de deportes, le acompañó hasta la estación de autobuses y se marchó poco después, deseándole un buen viaje, hacia el campo de fútbol cercano, donde entrenaría como casi todas las mañanas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario