Mientras
Junsu se había duchado, su madre le había mostrado a Yoochun el libro anuario
de su tiempo de estudiante, además de otras tantas fotos de recuerdos de
momentos y vacaciones que había pasado junto con la madre de éste. Cuando se
unió a ellos, ella comenzó a explicarles que, ambas amigas, fantasearon casi
toda la secundaria con el hecho de llegar a ser familia algún día, y que habían
llegado a la conclusión de que sólo sería posible si sus descendientes se
casaban, y, aunque habían pensado en la posibilidad de que ambas tuvieran hijos
varones, lo que no pensaban es que no tendrían más que uno cada una.
-
Entonces, si hubiera tenido una hermana, o él la hubiera tenido,
¿hubieseis hecho para que contrajésemos matrimonio?
-
No lo sé, Junsu; hacía tiempo que perdí el contacto con ella, así que
no sabía si seguía teniendo la misma idea o no.
-
Sí que la tenía. Cuando llegué a Corea y ella estaba estable, me habló
de lo mismo, y de la ilusión que le haría que yo conociera a la hija de su
amiga y me casara con ella… -la madre de Junsu sonrió complacida
Mientras
la señora Kim preparaba la cena, Junsu le enseñaba sus otras pasiones, orgullos
y vergüenzas, casi tan bochornosas como las fotos de él, como bebé, desnudo
sobre la cama de sus padres, que se encontraban en el último álbum que su madre
había estado mostrando. Le indicó el nombre de todos y cada uno de los miembros
del equipo de fútbol amateur en el que jugaba y los logros que habían
alcanzado, con énfasis que lo dejó medio hipnotizado, como si estuviera
reviviendo cada jugada que le describía.
Una vez
la cena estuvo sobre la mesa, la
conversación derivó hacia la madre de Yoochun. Les contó que sus padres se
habían acabado separando y no de forma amistosa, pero bueno, tanto su madre
como su padre habían seguido con sus vidas y él se había mantenido un poco al
margen, no quería sufrir más de lo que ya lo hacía; pero en cuanto se enteró de
que su madre estaba enferma, fue a su lado, pues sabía que ella estaba sola y
él no quería dejarla así, porque entendía que, en verdad, ella no tenía la
culpa de que su matrimonio no funcionara.
Hablando,
hablando, sobre esto y lo otro, cuando se dieron cuenta, ya era tarde y Yoochun
no podría encontrar billete en la estación de autobús para ir de vuelta, así
que la señora Kim le ofreció que durmiera con Junsu esa noche y ya, a la mañana
siguiente, irían a la estación. En un principio, cuando subieron las escaleras,
Yoochun dijo de dormir en otro sitio, hasta que Junsu le enseñó que, lo que
sería el cuarto de invitados, estaba lleno de estanterías con peluches y
trofeos, así que era imposible extender un simple futón; de modo que acabaron
compartiendo la cama. “Es como si estuviéramos de campamento” le había dicho
Junsu.
Al día
siguiente, tras el desayuno, su nuevo amigo, vestido completamente de chico,
cargando una bolsa de deportes, le acompañó hasta la estación de autobuses y se
marchó poco después, deseándole un buen viaje, hacia el campo de fútbol
cercano, donde entrenaría como casi todas las mañanas.
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