-
No… no… -negaba con la cabeza
-
Pero tú preguntaste.
-
No quiero saber… -tapándose los oídos- lalalalá
-
Pero…
-
¿Ocurre algo? –preguntó Yoochun, con su mirada de mala ostia habitual,
cada vez que veía a Hyuk a solas con Junsu, que sí, que sabía que sólo eran
amigos, pero si el mono tenía novia, ¿por qué tenía que seguir viniendo?
-
Oh, bienvenido a casa Yoochun. –le sonrió ampliamente, besándole en
los labios, sin ningún tipo de reparo
-
Argh… en mi cerebro, directo a mi cerebro ha ido esa imagen…. –se
quejó el amigo
-
¿Algún problema con que lo bese? –casi que sonó más a amenaza que a
una pregunta en sí, al tiempo que lo abrazaba posesivamente
-
Ay, ya… no empieces, Yoochun… -se quejó Junsu, sin separarse mucho de
él- tus celos no tienen caso, ¿que no te quedó claro anoche que sólo tengo ojos
para ti? –preguntó de forma sensual
-
Argh… demasiada información para mi gusto… -dijo con cara de asco-
lalalalá… no quiero saber nada más…. –empezó a canturrear mientras salía de la casa
-
¿Qué quería? –preguntó, esquivando, por quinta o sexta vez, el beso
que Junsu intentaba darle en los labios; haciendo que éste hinchase los
mofletes, claramente molesto
-
Esto, Park Yoochun. –le increpó, entregándole de forma violenta una
tarjeta
-
¿Se casa?
-
Sí, se casa, y vino a invitarnos.
-
Oh. ¿Mi beso? –pidió, volviendo a buscarle y abrazarle por la espalda
-
No te lo mereces, por rata celosa… -dijo, girándose entre sus brazos,
encarándole- pero bueno… te lo doy. –besándole de forma lenta
Esa
noche, para la cena, estarían presentes las dos madres, que, por algún motivo
que desconocían, no se presentaron ayer. Junsu se metió en la cocina para
empezar a prepararla, mientras él había salido a comprar algunas cosas que
hacían falta. Cuando regresó, no le gustó lo que vio sobre la mesa del salón.
Delante de su madre y la de Junsu, había varias fichas o perfiles con foto de
mujeres.
-
Mamá, sabes que te quiero, pero no pienso dejar a mi esposo. –dijo
entrelazando sus dedos
-
Oh, no cariño… no es eso… yo no te pediría que lo dejases. –respondió
la mujer- Las dos estamos encantadas de que estéis tan bien, ¿verdad? –preguntó
a la señora Kim
-
Sí.
-
¿Entonces? –preguntó Junsu
-
Bueno… por mucho que os queráis, como ambos sois hombres y es
genéticamente imposible, es obvio que necesitaréis ayuda…
-
¿Ayuda? ¿para qué? –preguntó Yoochun
-
¿No es obvio? –preguntó la señora Park- Como toda madre que se precie,
que ha casado a su hijo, estoy deseando que me hagas abuela…
-
¿Qué? –preguntó, poniéndose casi tan blanco como la pared
-
Y estas mujeres son vientres de alquiler y donantes de óvulos para
parejas que no pueden tener bebés de forma natural, a través de fecundación in vitro;
estábamos escogiendo a ver quién sería la más adecuada… -terminó de decir la
madre de Junsu
Ambos
se miraron incrédulos, mientras las dos mujeres volvían a “discutir” cuál de
las distintas candidatas era la más idónea, luego se sonrieron y se abrazaron
tiernamente. En los dos había cruzado la misma idea, “sería genial ser una
familia completa”. Después de cenar, se sentaron con sus madres y empezaron a
ver los perfiles que ambas habían seleccionado.
-
Yoochun, ¿cómo crees que sea nuestro hijo?
-
No lo sé.
-
Espero que se parezca a ti. –sonrió- la madre biológica es guapa, pero
definitivamente tú eres mucho más sexy. –añadió, pícaramente divertido. Yoochun
sonrió, frotándole la espalda
-
Después tendremos uno igual que tú.
-
¿Crees que se nos dará bien cuidar de ellos?
-
¿Crees que nos van a dejar solos cuidando de ellos?
-
No… -rió, consciente de que las abuelas estarían casi todos los días
en la casa
-
Ya pueden pasar a conocer a su hijo. –dijo el doctor de la clínica
privada, a la que habían acudido para que la escogida diera a luz.
Después
del matrimonio, éste había sido el siguiente paso lógico para los dos.
Fin
No hay comentarios:
Publicar un comentario