Información Principal
Titulo: Amor imposible
Género: drama
Rating: PG
Autor: Kurishio
El Elenco
-
Raúl
-
África
Notas de la autora:
Los personajes me
pertenecen, pues son creados por mi cabecita…
Raúl no paraba de llorar sujetando un papel entre sus manos,
el mismo que le había hecho añicos toda esperanza, aunque él ya sabía que no
era más que una ilusión lo que había pasado por su mente antes de tener los
resultados impresos y no dando lugar a duda alguna. Su ex novia África, trataba
en vano de consolarlo, e intentaba entender que era lo que tenía a Raúl así,
tan hundido, que ni siquiera sus besos lograban hacerlo dejar de llorar.
Cuando logró serenarse un poco,
aún medio ido, le confesó que estaba enamorado, más de lo que jamás lo había
estado de nadie, pero que, para su desgracia, aquel amor era un imposible, algo
que nunca se realizaría; África, le dijo que ella todavía sentía algo por él,
aunque necesitaba tiempo para perdonar la última jugarreta, y Raúl enseguida
aclaró que no era ella a quien amaba, si no a otra persona que había despertado
en él sentimientos que no había tenido antes con nadie, y que, aún lamentando
herirla, ni siquiera ella le había hecho estremecerse de tal manera.
África logró sobreponerse a la
noticia, hacía tiempo que ella y Raúl lo habían dejado, unos meses apenas; pero
habían vuelto tantas veces antes, y era tanto lo que parecían amarse ambos, que
no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que Raúl pudiera amar a
otra que no fuese ella; aún así, le intentó ayudar, “dale celos conmigo, igual
si ve que estás con otra, quiera salir contigo”, “ por desgracia, esto no se
arregla con un ataque de celos” le confesó Raúl, mientras rompía en pedazos el
papel que había estado sujetando todo el tiempo, y lo tiró con rabia hacia el
aire, como deseando que el viento se llevase la mala noticia de la que era
portador.
Raúl se marchó sin tan siquiera
despedirse, estaba tan sumido en su dolor, que no parecía ser consciente del
mundo que lo rodeaba.
África cogió los trozos de papel
y los unió, sabía que ahí encontraría la respuesta que buscaba, porque fuese lo
que fuese aquello que le ocurría a Raúl, estaba peor desde que leyó lo que
decía aquel impreso. Al leerlo, no daba crédito, ahora entendía porqué sufría
tanto, porqué su afán en describir como imposible el amor que sentía, ¡ Raúl
estaba enamorado de Leo!.
Un mes antes, el padre de Raúl llegó al piso
donde vivía su hijo con África y dos amigos más, y le dio la noticia a solas;
antes de casarse con su madre, tras una pelea que habían tenido y antes de
saber que estaba embarazada, había tenido una relación con una mujer, de la que
no había vuelto a saber nada, y fruto de esa relación, de apenas dos noches, había
nacido una niña, su hermana. Le juró un montón de veces, que desconocía la
existencia de ella, hasta que se había presentado una chica en la puerta de su
casa preguntando por él, y le contó la
historia; y todo porque su madre había muerto un mes antes y ella no quería
estar bajo la protección de los servicios sociales; por eso había ido a
buscarlo.
Cuando Raúl vio a su hermana por
primera vez, en su ser no se despertaron los sentimientos propios de un
hermano, hasta ese momento había sido hijo único, necesitaría tiempo para adaptarse
a la nueva situación, al hecho de tener que compartir el cariño de su padre con
una desconocida. Y con la convivencia, cada vez la quería más poco a poco, no
podía dejar de mirarla, de sonreír si ella lo hacía, de que se le partiese el
corazón si lloraba; no soportaba verla sufrir, y cualquier chico que se le
acercase, no era más que un energúmeno, un idiota que no se la merecía y a
quien no le importaba romperle la cara si ella se lo pedía, porque le hubiera
hecho daño.
Siempre había pensado que Raúl
la defendía así porque era su hermana, aunque a África le resultaba extraño que
en apenas unos meses le hubiese cogido tanto cariño; igual que pensaba él,
hasta que uno de sus amigos dijo “ la forma en la que actuas, como la
defiendes… no es como un hermano, si no como un hombre”, y a partir de entonces
comenzó su calvario, porque cada día, se daba cuenta de que tenía razón.
Los trozos de papel volvieron a
volar al viento, África rezaba porque nadie más supiera la verdad, porque Leo
jamás lo supiera, si no sentía lo mismo por él, ni aunque lo sintiera; no
podrían amarse, el impreso con los resultados de las pruebas de ADN no daban
lugar a dudas, Leonor y Raúl eran hermanos de sangre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario